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Consumo

Almaceneros denuncian aumentos previos al salto del dólar: “Marzo fue un mes pesado”

Comerciantes temieron no poder reponer productos por el salto del dólar.

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El vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires, Fernando Savore, denunció que muchas empresas aplicaron aumentos de precios en marzo anticipándose al salto del tipo de cambio oficial. La devaluación, impulsada por el levantamiento del cepo y el nuevo régimen cambiario, encontró a los comercios con góndolas ya remarcadas y márgenes de reposición en riesgo.

“El tema no es el aumento a partir de hoy, sino el aumento que tuvimos desde el mes de marzo”, expresó Savore en diálogo con el programa De Una. Desde su almacén en Morón, trazó un panorama crítico: “Marzo fue un mes donde el aceite subió más de un 10%, determinadas marcas de café subieron más de un 10%”.

Aumentos antes de tiempo y sin justificación

Savore afirmó que los incrementos no comenzaron con el nuevo dólar oficial sino antes: “Las empresas ya sabían que esto iba a pasar y evidentemente los aumentos los pusieron en marzo”. También señaló que en abril los precios continuaron en alza, y mencionó un caso puntual: “Una empresa de galletitas nos envió un aumento de un 8%, lácteos tienen 2%, más 2%, más 3% y más el 2,9%: ¿cuánto te da en cuatro meses?”.

El dirigente almacenero advirtió sobre la incertidumbre que viven los pequeños comerciantes: “Pensábamos: ‘Vamos a vender a un valor que tal vez hoy en el mayorista no podíamos reponer’. Sin embargo, hoy vinieron dos empresas y no hubo cambio de precio. Vino uno de una gaseosa importante, tampoco cambió de precios”.

“Hay gente que la leche no compra”

En un recorrido, Savore mostró los precios remarcados en su local: “El café aumentó más de un 10%, tema galletitas tuvo un incremento entre un 5% y un 7%, lácteos de 2,9%, pero con el arrastre de todo el mes llegó a un 10%”.

Luego graficó con un ejemplo cotidiano el impacto de esos incrementos: “Un sachet de leche a $1.500, dos litros de leche por día multiplicado por 30 días te da casi $100.000 pesos. Entonces evidentemente hay gente que la leche no compra. Y la verdad que esas cosas preocupan”.

Críticas a las empresas que remarcaron con el dólar futuro

Savore denunció que muchas firmas formadoras de precios ajustaron los valores en base a un dólar que todavía no regía: “Les tendría que decir a esas empresas delincuentes que ellos marcaron con un dólar de $1.400. Los aumentos de marzo y de los primeros días de abril fueron calculados con un dólar a $1400 sabiendo lo que se venía”.

Y concluyó: “Ahora tienen que devolver la parte que le están robando a los argentinos”.

Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

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