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Consumo

El Indec dará este jueves la inflación de diciembre y el acumulado de 2023

Mediciones no oficiales la ubican en un rango de entre 25% y 30%, y un acumulado por encima del 200%.

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informará mañana la variación que registró el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en diciembre pasado que, según estimaciones privadas, se habría ubicado en un rango de entre 25% y 30%.

De confirmarse este porcentaje, el acumulado del año se ubicaría por encima del 200%, una cifra de tres dígitos que el país no alcanzaba desde la hiperinflación de 1990.

El lunes pasado, la Dirección General de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires publicó que en diciembre el índice de precios al consumidor registró una suba de 21,1% en el distrito porteño, con lo que el acumulado de 2023 fue de 198,4%, un porcentaje menor al 25% / 30% estimado por las consultoras privadas.

En diciembre, por rubros, los principales aumentos en CABA se verificaron en Alimentos y bebidas no alcohólicas (30,4%), Transporte” (30,4%), Restaurantes y hoteles (19,8%), y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (11,6%).

La inflación porteña, si bien alta, sorprendió a los analistas que esperaban un porcentaje cercano al 30%.

Este último porcentaje podría ser considerado incluso como «un numerazo» por el Gobierno nacional, en base a declaraciones formuladas el domingo pasado por el presidente Javier Milei.

Si la inflación nacional de diciembre es del 30% sería «un numerazo, un logro fenomenal y hay que sacarlo a pasear en andas a (el ministro de Economía, Luis) Caputo», dijo el jefe del Estado en declaraciones radiales.

En lo que respecta a los distintos relevamientos privados dados a conocer antes de la difusión de los números del Indec, la medición del Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD) registró una inflación de 24,3% en diciembre, casi el doble a la registrada en noviembre pasado.

“De este modo, 2023 terminó con una inflación del 207,7%, la más alta desde la hiperinflación de 1990, y en el top 10 de las más altas de la historia argentina”, señaló la UMET en un comunicado.

“La inflación de diciembre estuvo motorizada por el drástico salto en el tipo de cambio ocurrido el 12 de diciembre, por medio del cual el tipo de cambio mayorista pasó de $365 a $800, apenas iniciado el gobierno electo. En simultáneo, la desregulación de ciertos precios que habían estado contenidos (como naftas, prepagas o telecomunicaciones) añadieron todavía mayor presión a los precios”, agregó el informe.

Por encima de estos números, la consultora Eco Go estimó la inflación del mes pasado en 29,4%, con un salto interanual de 222,8%.

La clave de la suba de diciembre estuvo en el aumento del 35,5% en los alimentos de 35,3%, si bien en la última semana del mes se observó un retroceso, por la baja del precio la carne.

En tanto, el Relevamiento de la consultora LCG estimó la inflación promedio de diciembre en 28%, lo que representa un acumulado del 218% para todo 2023.

Otra medición consistente con estos datos es el IPC de la Fundación Libertad y Progreso, que mostró una suba del 29% para el mes y del 219% para el año, la más alta desde 1990.

El informe de LyP dio cuenta que la suba de la inflación de diciembre estuvo explicada por “la liberación de precios que venían artificialmente atrasados. Algo que había servido para mostrar un IPC más bajo en meses anteriores, pero que era insostenible”.

”Ahora vemos que los precios regulados están recuperando el terreno perdido y subiendo más que el resto», agregó la Fundación Libertad y Progreso.

CABA

Vivir en CABA: el 40% de las familias más pobres deja más de la mitad del sueldo en el alquiler

Un informe del Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar confirmó que el 40% de los hogares de menores ingresos en la Ciudad de Buenos Aires destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios treparon casi 25 puntos y la proporción de hogares inquilinos pasó del 22% al 36,9%.

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En la Ciudad de Buenos Aires, cuatro de cada diez hogares de menores ingresos destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. El dato surge de un informe elaborado en conjunto por el Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar, que analizó la evolución de las condiciones económicas y habitacionales de los porteños a lo largo de los últimos 13 años. El resultado retrata una ciudad donde el derecho a la vivienda se convirtió en lujo para los que menos tienen.

El estudio, que abarca el período comprendido entre agosto de 2013 y agosto de 2026, identificó un corrimiento estructural en la composición del gasto familiar. Los precios relativos de la vivienda y los servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales en ese lapso, desplazando el peso de otros rubros como alimentación, indumentaria, educación, salud y esparcimiento. El presupuesto familiar quedó cada vez más dominado por gastos fijos, dejando márgenes cada vez más estrechos para el resto de la vida.

El alquiler ya no es una etapa: es una condición permanente

El informe registró además una transformación profunda en la estructura habitacional de la Ciudad. Los hogares inquilinos pasaron de representar alrededor del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, un salto que convirtió al alquiler en una condición habitacional extendida y no ya en una etapa transitoria. La tendencia se profundiza especialmente entre los jóvenes, que acceden cada vez menos a la propiedad y quedan atrapados en un mercado de alquileres que sube sin pausa.

El contraste entre los distintos tipos de hogar revela la dimensión del problema. Según el informe, la canasta de consumo de una persona sola propietaria aumentó un 25,2% en dólares entre 2013 y 2026, mientras que la de una pareja joven propietaria subió un 21,5%. La familia propietaria con dos hijos registró un incremento del 19,4%. En cambio, para una pareja joven que alquila, el aumento fue del 11,4%. Las diferencias ilustran cómo la situación habitacional no es un dato accesorio, sino un factor determinante de la estructura de gastos y de la capacidad de proyección económica de cada hogar.

Los gastos fijos que asfixian el presupuesto

El peso creciente del alquiler dentro del presupuesto familiar no opera de manera aislada. Se combina con el incremento sostenido de las expensas y los servicios públicos, que desde diciembre de 2023 acumularon subas superiores al 500% en rubros como transporte, gas, agua y electricidad, según datos del IIEP (UBA-CONICET). La presión sobre los ingresos es simultánea desde múltiples frentes: el alquiler sube, los servicios suben, y la capacidad de ahorro se contrae.

Para los sectores de menores ingresos, el impacto es de una magnitud que excede cualquier ajuste racional del presupuesto. Cuando el alquiler de un dos ambientes absorbe más de la mitad de los ingresos disponibles, el margen para mudarse, planificar, ahorrar o aspirar a una vivienda propia se vuelve prácticamente inexistente. Lo que el informe describe en términos estadísticos es, en la vida cotidiana de miles de familias porteñas, la imposibilidad de construir un horizonte.

Un mercado sin regulación y un Estado que se retiró

El deterioro del acceso a la vivienda tiene contexto político y regulatorio. La derogación de la Ley de Alquileres en 2023, impulsada como parte del programa de desregulación del gobierno libertario, eliminó los marcos de previsibilidad contractual que, con sus limitaciones, fijaban pisos para la negociación. En un mercado librado a la lógica de la oferta y la demanda, los alquileres se actualizan mensualmente y la incertidumbre sobre el costo de renovación opera como factor de expulsión para los inquilinos más vulnerables.

El informe del CESBA y Fundar llega en un momento en que el gobierno nacional reivindica el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación como señales de recuperación económica. Pero los datos sobre el acceso a la vivienda revelan una recuperación que no llega a los hogares que más la necesitan: aquellos que alquilan, que tienen bajos ingresos, y que enfrentan cada mes la disyuntiva entre pagar el alquiler o cubrir el resto de las necesidades básicas.

Lo que tenés que saber:

  • El 40% de los hogares de menores ingresos de CABA destina más de la mitad de sus ingresos al alquiler de un departamento de dos ambientes.
  • Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales, según el informe del CESBA y Fundar.
  • Los hogares inquilinos pasaron del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, consolidando el alquiler como condición habitacional estructural y no transitoria.
  • La canasta de consumo de una persona sola propietaria subió 25,2% en dólares en ese período; la de una pareja joven que alquila aumentó solo el 11,4%.
  • El aumento de los gastos fijos, alquiler, expensas y servicios, reduce el margen para ahorrar, mudarse o proyectar el acceso a una vivienda propia.

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