Consumo
Crisis de ventas minoristas en la Era Milei: descenso acumulado del 16,2%
La suba de precios y el rechazo en compras con tarjetas de crédito por falta de fondos, dos de las causas que contribuyeron a la baja.
Las ventas minoristas pymes en Argentina continúan con una preocupante tendencia a la baja. En agosto, el sector registró una caída interanual del 10,5%, lo que incrementó el acumulado negativo de los primeros ocho meses del año al 16,2%, según el Índice de Ventas Minoristas Pymes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Caída generalizada en todos los rubros
El relevamiento de CAME, realizado entre 1.300 comercios de todo el país, reflejó que los siete rubros monitoreados evidenciaron caídas en agosto. Los más afectados fueron:
- Perfumería: -29,3%
- Farmacia: -17,4%
- Alimentos y bebidas: -11,8%
- Bazar, decoración, textiles de hogar y muebles: -9,3%
- Textil e indumentaria: -8%
- Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción: -6,4%
- Calzado y marroquinería: -5,4%
Según el informe, en el rubro de alimentos, los pequeños comercios enfrentaron una dura competencia con las grandes cadenas de hipermercados, que implementaron agresivas campañas de descuentos. «Los consumidores prescindieron de productos no esenciales como snacks, quesos especiales, bebidas de marcas y comidas elaboradas», detalló CAME.
Impacto del ajuste del impuesto PAIS y la falta de ventas
En un contexto de inflación sostenida y encarecimiento del crédito, las ventas con tarjeta de crédito también se vieron afectadas. Una de las dificultades más mencionadas por los comercios fue el rechazo en las compras por falta de límite en las tarjetas. Además, aunque el gobierno redujo el impuesto PAIS del 17,5% al 7,5%, los consumidores siguen con problemas de acceso a productos y servicios esenciales.
Las farmacias informaron que la suba de precios de los medicamentos continuó en agosto, lo que agravó la caída en la demanda de productos farmacéuticos. El 54,4% de los comercios relevados mencionó la falta de ventas como la principal dificultad, mientras que un 35,3% optó por incorporar nuevos productos para atraer a los consumidores, y un 29,1% redujo sus costos operativos para afrontar la crisis.
Consumo
Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios
El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.
Lo que tenés que saber:
- El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
- La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
- Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
- Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
- La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva
El consumo de carne cae y marca un piso histórico
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.
La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.
El impacto de los precios en la mesa
El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.
Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.
Salarios en baja y cambio de hábitos
La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.
En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.
Un indicador clave del deterioro económico
El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.
En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.
Impacto en la producción y exportaciones
La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.
En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.
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