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Consumo

Las ventas en comercios minoristas cayeron 28,5% interanual en enero

El mes de enero marcó una baja de 28,5% interanual, según la medición a precios constantes de CAME.

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Las ventas en los comercios minoristas pymes registraron en enero una caída anual de 28,5%, y descendieron en la comparación mensual 6,4%, según un relevamiento realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

El mes de enero marcó una baja de 28,5% interanual, según la medición a precios constantes de CAME, y en términos intermensuales desestacionalizado, se registró un descenso de 6,4%, impulsado por “un mal desempeño en el sector comercial, marcado por escasas transacciones y una baja afluencia de público en los locales”, de acuerdo a la entidad empresaria.

Los resultados surgen del Índice de Ventas Minoristas Pymes de CAME, elaborado en base a un relevamiento mensual entre 1.256 comercios minoristas del país, realizado del 1 y 2 de febrero de 2024, precisó la entidad en un comunicado difundido hoy.

Desde CAME destacaron que “a pesar de este escenario desafiante, el sector textil emergió como la excepción, logrando un aumento del 0,9% en comparación con enero del año anterior (en aquella ocasión había registrado una baja del 14,4%)” y atribuyeron ese incremento a la combinación de ofertas atractivas y a las compras realizadas en gran cantidad por turistas internacionales que recorrieron las ciudades argentinas.

Por otro lado, señalaron que para el consumidor promedio, en el mes de enero, “todo resultó costoso, lo que llevó a una selección más cuidadosa de compras, priorizando las necesidades más urgentes para resguardar ingresos”.

Por sectores, seis de los siete rubros relevados en diciembre registraron caídas interanuales en sus ventas, en donde la mayor retracción anual se detectó en Farmacias (-45,8% i.a.), seguido por Alimentos y Bebidas (-37,1% i.a) y el único sector en alza fue Textil e Indumentaria (+0,9% i.a.).

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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