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Opinión

La cosa y la cuestión

Nada vale nada, todo valor es relativo al lucro que genere o deje de generar, nada tiene valor ni sentido, mucho menos estas palabras que aquí os dedico.

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Por Santiago González Casares

A Caro, Seba y Steph

pro humanitate

Y pueden comprenderse por medio

de las cosas hechas,

de modo que no tienen excusa

(Romanos, 1:21)

Nada vale nada, todo valor es relativo al lucro que genere o deje de generar, nada tiene valor ni sentido, mucho menos estas palabras que aquí os dedico. No hace falta un análisis antropológico ni recurrir a las ya desvaloradas estadísticas de las ciencias sociales adaptadas al mejor postor, para ser consciente de que las cosas han perdido su valor, una vida no vale nada, la política no vale nada, una investidura institucional menos aún.

El filósofo alemán Martin Heidegger, y la fenomenología en general, tenía muy en claro el valor de las cosas (Dingen). Hete aquí (hic) la cuestión (sache). ¡A las cosas mismas! ¡Directo a las cosas! Son esos los gritos de guerra de la fenomenología, en medio del nihilismo tecno científico, el reino del objeto y el mandato del consumo.

¿Pero qué son las cosas? ¿A qué nos estamos refiriendo? Las cosas no son los objetos, son lo que se esconde detrás del objeto, lo que los objetos son antes de ser objetos, lo que ocultan. Para Heidegger la cosa encierra la clave de lo existente, en la cosa está implicada la totalidad de lo ente. Argumentaba que este fenómeno, la cosa, es cuatripartita, implica el entrecruzamiento de dos binomios la tierra y el cielo, los Dioses y los hombres, y en el medio, la cosa.

La cosa es lo que se disimula detrás de lo que vemos, es lo visible en sí mismo. Es decir que la cosa es la Idea, lo inteligible. Por el contrario, lo que conocemos a través de los sentidos falsea esa realidad, lo que vemos aquí bajo no es más que una sombra, una copia de la cosa en sí, una imitación de lo que realmente es. Las cosas no son lo que vemos, es lo invisible, lo esencial. Sin ir más lejos, Freud ve en la cosa aquello que no se puede decir en palabras, que es inalcanzable e incomunicable. Y Lacan, veía allí lo real.

Táctica y estrategia. ¿Qué es y cómo llegamos a la cosa? La cosa vendría a ser el qué de la cuestión, y la cuestión sería el cómo ¿Cómo se da lo que se da, como se da lo que aparece? La cosa es lo que aparece, y el aparecer es de lo que se trata. ¿Cómo nos aparece lo que aparece a nosotros? Hete allí (illic) la cuestión. Y lo que se juega allí, es nada menos que el sentido, la justificación de nuestra existencia, el por qué y para qué estamos acá. ¿De qué cosa se trata, de qué asunto?, ¿del asunto de quién? Son esas las consideraciones metafísicas de la fenomenología, pero en más profundidad aún, pues la metafísica culmina en el ser, cuando la fenomenología pretende abrir otros caminos ¡directo! a las cosas, como el amor, como la responsabilidad hacia el otro.

Ya no hablamos de las cosas, todo nuestro discurso es esclavo de una forma u otra de la habladuría del bullicio comunicacional. Ya no nos detenemos a pensar las cosas, a evocarlas. Porque las cosas son esas ideas que permanecen a través del tiempo y del espacio. Cosas como la verdad, la belleza y el bien. Y el asunto del que se trata es la manera de llegar a estas ideas, la manera de recordarlas, de hacerlas presente, como el amor, la solidaridad y la cooperación. La comunidad es el destino de todo nuestro accionar, todo lo que hacemos, lo hacemos por, para y a través del Otro. Es con él y a partir de ella, que podremos recordar de lo que realmente se trata, su origen y su destino, estar siendo en comunidad.

Hete ahí (Dasein) la cuestión. Quizás no seamos conscientes, pero todos nuestros actos, cada una de nuestras interacciones con el mundo son a partir y hacia el otro en y a través de la comunidad. Somos en tanto estamos con otros, en tanto nos comunicamos, nos acercamos entre nosotros. Este estar-siendo no es hacia la muerte, hacia el ser, sino que es más allá del ser, de otra manera, hacia el amor y el milagro. Allí está el sentido, no en el final (muerte), sino en lo que no tiene final, lo infinito. Lo que nunca lograremos entender, lo inexplicable está en el rostro del otro; lo que algunos llaman Dios, yo prefiero hablar del vecino, del compañero, del hijo.

Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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