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Análisis

Relatos de “La Nazión”: la negación de la realidad como operación política

La columna de Jorge Elbaum.

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Por Jorge Elbaum

El último martes el diario fundado por Bartolomé Mitre que gustó definirse como “tribuna de doctrina”, sugirió de forma explícita que el intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner fue un autoatentado llevado a cabo por Grupos de Tareas comprometidos en reposicionar electoralmente a la Vicepresidenta.

La construcción de la realidad es una constante. Interpretamos la realidad porque necesitamos darle un sentido. La realidad se hace con palabras. Con conversiones de sucesos. Con apuntes sobre lo que creemos que pasa alrededor nuestro. Pero siempre tenemos un límite: no podemos negar la lluvia cuando nos está mojando ni considerar que la violencia es más útil para la educación que la argumentación.

El negacionismo es un histórico mecanismo de revictimización de quien sufrió alguna de las formas de la violencia. Luego de la Segunda Guerra Mundial el fascismo se encargado de negar la Shoá, el genocidio contra gitanos, eslavos, discapacitados, judíos y homosexuales para exculpar de los crímenes a los integrantes de las huestes nazis. En nuestro país existen reductos fascistas –y simpatizantes de las dictaduras más criminales– que insisten en minimizar la desaparición forzada de personas, la tortura de embarazadas, el robo de bebés y el lanzamiento de personas desde aviones.

La tergiversación y la instauración de falacias suelen incluir fases entrelazadas: (a) la invisibilización, consistente en velar el hecho para “bajarle su precio”; (b) la banalización, dispuesta para minimizar su posible efecto, y (c) la directa operación de negacionismo, orientada a negar las evidencias de un hecho social.

La honestidad intelectual consiste en asumir como verdad aquello que puede no satisfacernos. En este caso, lo que produce disgusto a la derecha de nuestro país, a costa incluso de necesitar adulterar la realidad, es el liderazgo de Cristina. Les resulta insoportable que las andanadas de persecución jurídico-mediática no hayan logrado su cometido de quebrarla. Los indigna su terquedad política, nacida de una convicción ética de justicia.
La derecha argentina siempre impuso mantos de confusión sobre determinadas verdades que figuran en su diccionario de inseparabilidad: “de eso no se habla” o “mejor hablar de otras cosas”. “Fue un autoatentado”, dicen sin avergonzarse, cuando se divisa en cámara lenta la mano de Fernando Sabag Montiel gatillando una pistola.

El filósofo Baruch Espinoza intentó describir las dificultades que emanan de la adecuación de los hechos a intereses y prejuicios. Sugirió la existencia de una obnubilación de la realidad dispuesta a acomodarla a determinados intereses. Es decir: mucha gente cree en lo que quiere creer aunque haya evidencias en contrario. Para decirlo de otra forma: el odio ciega. Y no habrá nunca suficiente luz para convencer a alguien que necesita creer en lo que no existe, para darle sustento a su identidad antipopular. Siempre necesitarán convertir a la víctima en victimario. Solo así se sentirán conformes con una realidad acomodada a sus prejuicios.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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