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Análisis

Adolfo Sánchez Vázquez, militancia de la Inteligencia

La obra de Adolfo Sánchez Vázquez, militante de la inteligencia cuyo trabajo es indispensable contra «Un mundo injusto, abismalmente desigual; competitivo y egoísta; un mundo que una potencia, los EEUU se burla del derecho internacional.

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Por Fernando Buen Abad Domínguez

No somos pocos, por suerte, los endeudados para siempre con la obra de Adolfo Sánchez Vázquez, militante de la inteligencia cuyo trabajo es indispensable contra «Un mundo injusto, abismalmente desigual; insolidario, competitivo y egoísta; un mundo en el que una potencia -los Estados Unidos- se burla del derecho internacional y recurre a la formar más extrema de la violencia contra los pueblos: la guerra preventiva, y a la más bárbara y repulsiva práctica contra los individuos inocentes: la tortura; un mundo en el que la dignidad personal se vuelve un valor de cambio y en que la política -contaminada por la corrupción, el doble lenguaje y el pragmatismo- se supedita a la economía».

Este endeudamiento voluntario con Sánchez Vázquez no se salda con fiebres apologéticas. Acaso lo que menos desearía el propio Sánchez Vázquez es pertenecer al santoral de las lisonjas ceremoniosas. Quienes lo vimos y leímos tenemos la responsabilidad, que debe tenerse ante el trabajo de todo revolucionario, de aprovechar y perfeccionar críticamente su obra como herramienta viva para la construcción de una alternativa al capitalismo -como el socialismo- cada minuto más urgente. Herramienta dialéctica para un trabajo que tiene la obligación histórica de fortalecer la inteligencia en la praxis revolucionaria, fortalecer la voluntad y la sensibilidad para que tal praxis revolucionaria sea un acto creador colectivo y enamorado. Ética, estética y praxis hacia el socialismo.

No se trata de una obra «perfecta». Es un trabajo científico, vivo, comprometido con el mundo real y con su transformación en tiempos de barbarie desenfrenada. Sánchez Vázquez no produce su trabajo para ganar premios, doctorados «honoris causa», becas ni cargos burocráticos… produce filosofía para la lucha contra el capitalismo, sus filosofías y filósofos, capaces de llenar el paisaje académico, político, eclesiástico, militar y empresarial con tesis morales, políticas, éticas, estéticas… funcionales al control, represión y alienación rentable contra los trabajadores.

Visto como una unidad indisoluble el trabajo de Sánchez Vázquez debe servirnos para elevar la conciencia y la praxis revolucionaria, sin esta condición se corre el peligro de traicionar sus contribuciones y convertirlas en anécdotas universitarias. Sus deudores tenemos la responsabilidad de estudiar su trabajo, debatirlo y proponerle transformaciones obedientes a la lucha revolucionaria de los obreros y campesinos del mundo. Pocos trabajos filosóficos, político, estéticos, éticos… han influido, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX en México, como la obra de Sánchez Vázquez aunque haya quien lo niegue y reniegue. Es una contribución para poner al descubierto al capitalismo, para que podamos comprenderlo plenamente, escudriñar sus vueltas y revueltas, sus intestinos y sus destinos. Conocerlo plenamente en sus etapas o sus fases y así, sólo así, lograr su superación definitiva. Sus deudores tenemos la responsabilidad de impedir la petrificación burocrática de su trabajo, luchar contra los «Midas», ilustrados, eruditos o besamanos, que convierten en mausoleo todo lo que tocan.

Su obra asume la obligación de toda teoría que aspira a la verdad y pone a prueba sus tesis contrastandolas con la realidad y con la práctica: La transformación de la realidad. El trabajo de Adolfo Sánchez Vázquez se mantiene y enriquece no porque sea letra definitiva sino porque estimula al desarrollo dialéctico de los muchos temas y categorías que detalla, relaciona y sintetiza. Hará que establecer con precisión el tamaño de las contribuciones de Adolfo Sánchez Vázquez a la praxis revolucionaria porque su trabajo es fuerza histórica motriz, fuerza revolucionaria que no puede convertirse en curiosidad ornamental para bibliotecas ni sabihondos de élite. Y hay no pocos intentos.

Sánchez Vázquez, que por cierto no necesita defensores aventureros, es rigurosamente claro con las fuentes, cuerpos y destino de sus trabajos, no hay ambigüedades que permitan refugio a demagogias, por eso es admirado y odiado. » Y necesitamos también de la filosofía, para deshacer los infundios de los ideólogos que proclaman que la historia ya está escrita o ha llegado a su fin con el triunfo del capitalismo neoliberal, «democrático», hegemonizado unilateralmente por los Estados Unidos.

Sánchez Vázquez con sus trabajos deberá estar en las manos de los obreros y campesinos que abrazan las causas revolucionarias, ese es su mejor lugar por más que en algunos casos tome tiempo llegar ahí. Su contribución, no sólo teórica, a la crítica, la reflexión y la producción transformadoras excede necesariamente los claustros académicos. Su obra contribuye a enriquecer: una estética poderosa «desentrañada» en los textos de Marx, la valoración de la ‘praxis’ no sólo como categoría filosófica y la comprensión de Marx y Lenin bajo la luz necesaria de la ética, la utopía y la poesía.

Insistamos, su obra es una herramienta de lucha, Praxis, contra dogmáticos y sectarios de toda índole. Se fragua como una militancia que contiene, indisolubles, la formación autodidacta, el rigor científico de los debates más importantes de este tiempo, la identificación inexcusable de la poesía y la revolución, el enriquecimiento de la estética marxista… la poesía misma, pues.

Las deudas con Sánchez Vázquez generan intereses de rigor, honestidad y dignidad intelectual, de obstinación necesaria, investigación inagotable… y producción generosa por amplia y cristalina. Ese es su ejemplo. ¿Estaremos ala altura? Ha sido un critico fundamental del estalinismo, «La experiencia personal acumulada en mi práctica política junto con la que pude conocer, hacía ya largos años, desde fuera pero cerca del Partido Comunista Mexicano, me predisponían a adoptar una nueva actitud teórica y práctica.

Toda una serie de acontecimientos me llevaron a adoptarla efectivamente: las revelaciones del XX Congreso del PCUS, en un primer momento; el impacto de la Revolución cubana, que rompía con esquemas y moldes tradicionales, después, y, por último, la invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia. En un proceso gradual, que arrancaba de finales de la década de los cincuenta, me vi conducido no ya a buscar cauces más amplios en el marco del marxismo dominante, sino a romper con ese marco que no era otro que el de la visión staliniana del marxismo, codificada como ‘marxismo-leninismo’. Desde entonces me esforcé por abandonar la metafísica materialista del Diamat , volver al Marx originario y tomar el pulso a la realidad para acceder así a un marxismo concebido ante todo como filosofía de la praxis.

«Sánchez Vázquez sabe que la revolución hay que buscarla aquí y ahora, con la inteligencia y la razón, la práctica y la emoción, la integridad moral y la poesía, porque nadie hasta ahora, salvo en algún momento y de manera germinal, la ha producido plenamente. Su trabajo por eso no es una obra acabada que haya resuelto definitivamente sus objetos de estudio. Es una obra producida bajo el peso de múltiples contradicciones históricas y como respuesta movilizante, no como contemplación escolástica o paisajista. Es una obra herramienta para intervenir que requiere mantenimiento y perfeccionamiento. Ese es uno de sus mayores méritos y aportes.

Su obra tiene una dimensión enorme porque está comprometida y sin eufemismos, a mejorar las condiciones de existencia de los trabajadores, y con las luchas contra los regímenes autoritarios o nazifascistas. Su obra está al servicio de la destrucción del poder económico y político burgués. Y este compromiso, no muy simpático para muchos, que cortan, suprimen o de plano ningunean las obras de Sánchez Vázquez en público o en privado. Los ejemplos citables a ese respecto no merecen ocupar espacio ahora. Pero serán centro de denuncia en otros trabajos. «Muchas verdades se han venido a tierra; ciertos objetivos no han resistido el contraste con la realidad y algunas esperanzas se han desvanecido. Y, sin embargo, hoy estoy más convencido que nunca de que el socialismo -vinculado con esas verdades y con esos objetivos y esperanzas- sigue siendo una alternativa necesaria, deseable y posible. Sigo convencido asimismo de que el marxismo -no obstante lo que en él haya de criticar o abandonar- sigue siendo la teoría más fecunda para quienes están convencidos de la necesidad de transformar el mundo en el que se genera hoy como ayer no sólo la explotación y la opresión de los hombres y los pueblos, sino también un riesgo mortal para la supervivencia de la humanidad. Y aunque en el camino para transformar ese mundo presente hay retrocesos, obstáculos y sufrimientos que, en nuestros años juveniles, no sospechábamos, nuestra meta sigue siendo ese otro mundo que, desde nuestra juventud, hemos anhelado.

«Organizó Octavio Paz, en México, en 1 990, su encuentro » El siglo XX. La experiencia de la libertad » con fines doctrinarios de vuelo ilustrado, bajo la bendición del salinismo [5] y en plena ruta hacia el Premio Nobel . Allí, algunos intelectuales, sepultureros del socialismo, reunidos sin pudor en torno a Paz, dador de «becas sagradas», protagonizaron una orgía de silogismos con orgasmos apologéticos para la «economía» de mercado. Los lebreles neoliberales escucharon entonces de Adolfo Sánchez Vázquez una caracterización oportuna y extraordinaria que lo pinta de cuerpo entero. Palabras más o menos les dijo: El capitalismo es un horror que no se puede hermosear aunque para ello se contrate a poetas… Todavía resuenan los aplausos y no precisamente de los interlocutores aquellos. Quienes somos deudores, acaso muchos pero insuficientes, tenemos la responsabilidad de ampliar y defender espacios donde tenga lugar y efecto estimulante el trabajo de un revolucionario como Adolfo Sánchez Vázquez. Lugar en las universidades, en las calles, en las plazas públicas… lugar en los poemas, los pinceles, las películas, las fábricas… lugar en la praxis revolucionaria toda. ¿Hay mejor cosa que hacer?.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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