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Análisis

Reflexiones sobre la espiritualidad en tiempos de incertidumbre: El Espíritu y su sombra

El Premio Nobel de la Paz en 1980, Adolfo Pérez Esquivel, y el doctor en Filosofía Santiago González Casares, brindaron la charla abierta en Mar del Plata y decidieron compartir sus reflexiones con El Argentino.

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Por Santiago González Casares y Adolfo Pérez Esquivel

Corren tiempos de suma incertidumbre, sin embargo, todos hablan. Todos dicen algo, todos saben algo, todos comparten algo, se ríen de algo, todos tienen un secreto. Pero nadie dice nada, nadie en realidad sabe nada, nadie comparte realmente y pocos practicamos el humor, pocos hacemos el amor. Estos tiempos, Nietzsche los caracteriza como nihilistas, son tiempos yermos de la gracia de Dios, ajenos a sus favores. Son tiempos en que hemos perdido el acceso a las Ideas, hemos extraviado el valor de las cosas, el verdadero. La verdad, el bien y la belleza, se escurren en estos días como arena entre los dedos, se esconden.

Tener ideas es ver (videre) las cosas como son, es ver la esencia (eidos) de las cosas y hoy por hoy, no se ve nada (nihil), vivimos el tiempo de la nada (nihil). Ejemplos sobran para entender este fenómeno, más allá de las ausencias de las certezas científicas o las fake news, los lawfare; hay algo realmente peligroso en la decadencia de todos los valores de las cosas y es el descreimiento en la presencia del otro, y la política no es más que eso, la necesidad natural del ser humano de estar con otros. La política es la primera en sufrir el nihilismo, no hace falta ir muy lejos ni en el espacio ni en el tiempo para dar cuenta de ello. Toda la perorata anti política actual no es mas que una burda pero certera manifestación de ello, se pide por la nada de la política o se la acusa de no ser nada, de no servir para nada; y no nos damos cuenta que pedir por la nada de la política es pedir por nuestra nada, por nuestro propio aniquilamiento.
La espiritualidad es el camino hacia esas ideas, es la transformación a partir de esas ideas, por ende tanto el alejamiento como la eventual desaparición de estas ideas (Verdad-Bien-Belleza) es un alejamiento de nosotros mismos y de la esencia de las cosas. Cultivar la espiritualidad puede ser entregarse a la búsqueda de estas ideas por la búsqueda misma y no por el provecho eventual que su comercialización nos puede dar.

La verdad, en tiempo de nihilismo, se transforma en certeza científica de evidencia clara y distinta. Es decir, la verdad ya no es algo universal sino algo relativo a la soberanía del ego cogito, al imperio de un ego individual, de su razón y de su capricho. Sin embargo hay algo que se esconde a la certeza científica de evidente verificación, hay algo que permanece escondido, que yace en las sombras. Hay algo que se oculta detrás de lo que vemos, oímos, algo esencial, algo verdadero.

La belleza, en tiempos de nihilismo, se convierte en utilidad, queda atada al principio de razón y a la moda (número más repetido de una serie). Solo estamos atentos a su efectividad y solvencia mercantil, le entregamos a la utilidad toda soberanía sobre la estética. La belleza se mide según el cálculo algorítmico de la razón cibernética que somete la belleza al mercado, alejado del don y la gratuidad.

El tiempo de la muerte de Dios es cuando desaparece ese gran Otro, pero también el otro frente a mí, ¿quién es dios sino ese rostro que me interpela? Ese abismo inagotable que me ordena a la responsabilidad y al Bien (Levinas). Quizás la espiritualidad no sea más que ese camino hacia el otro, dueño de toda verdad y belleza. El bien sería el hacer del espíritu hacia esa otredad.

La muerte de dios es entonces la muerte del Otro, de todo aquello que se escapa al sujeto individual, todo lo que trasciende su mandato y su pesar. Los tiempos presentes que vivimos sumergidos en la virtualidad y el artificio, no nos permiten acceder a la esencia de las cosas, ni a su belleza ni a su verdad. Solo vemos copias en la pantalla de lo que ocurre realmente, solo copias y panfletos.

El espíritu no es su sombra, pero a veces se pierde en ella. Quizás la espiritualidad sea forzar al espíritu por fuera de su capacidad. Quizás esos pibes, que hoy son los más bellos, sean una muestra de eso, de un espíritu colectivo que desafía al ego desde un nosotros humilde y unido, frente al resultado adverso y a las críticas típicas de los medios cuando las cosas no salen como predijeron ellos. Un nosotros primero al ego aseguró la gloria y sacó lo mejor de lo que somos. Será momento de trasladar esa palabra a la comunidad organizada y perpetuarla en el tiempo.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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