Análisis
Los 90’ recargados
Habrá que luchar, tocará otra vez enfrentarnos a quienes detestan nuestra patria. Antes extranjeros, luego cipayos, hoy lisa y llanamente entreguistas. Porque plata y miedo nunca tuvimos. Y porque los derechos se militan, se reclaman, se conquistan.
Martín Epstein*
El presidente de la nación siempre se ha confesado como un fervoroso defensor de la política económica impulsada por Carlos Menem allá por el comienzo de la década de 1990. Con Domingo Cavallo como mentor, reivindica aquel tiempo como el mejor de la historia Argentina reciente. Tan alta es su consideración que en uno de los primeros actos protocolares en la casa Rosada se inauguró el busto del riojano ante las miradas de un nutrido grupo de promotores de un modelo que condujo a nuestro país a una de sus más profundas crisis sociales y políticas.
Pero parece que no es solamente en el plano económico que el autopercibido académico se intenta apoyar a la hora de proyectar su programa. Sabida su adoración por la convertibilidad, y desconociendo sus nefastos efectos sobre el entramado social, batió el parche tiempo atrás con las promesas de dolarización. Al igual que los viejos lemas de ‘salariazo y revolución productiva’ que quedaron vetustos poco tiempo después de asumir, ahora la dolarización pareciera más bien el camino del desahorro, quemando los billetes verdes para gastos corrientes cada día más básicos.
Como el equilibrio fiscal es un mantra que no se negocia, y como con ‘la casta’ política no alcanza, poco a poco se van sumando sectores sociales a la tan mentada casta, responsable de todos los males de nuestra patria.
Primero vinieron por los y las trabajadoras estatales, pero aún no era suficiente. Después vinieron por docentes de las universidades, pero seguía sin cerrar. Entonces se sumaron los y las jubiladas, a quienes además de recortarles ingresos les sacaron los remedios. Entonces sí pudimos comprenderlo completamente: la casta somos todos y todas. Y como culpables de que el empresariado argentino no gane lo suficiente, según palabras de Milei, cae toda la fuerza del Estado contra nosotros. Paradojas libertarias, que proponen destruir al Estado mientras lo reconfiguran en un modo autoritario y represivo de características reñidas con la democracia.
Y las imágenes a esta altura se van confundiendo, entrelazando. Las patillas y el coqueteo con la farándula, la obsecuencia con el empresariado local e internacional, la sumisión insoportable con Estados Unidos aún mayor que la que los yanquis esperan. Hasta la reaparición de Yuyito González reproduce una escena que nos parece de otro tiempo.
Y las Norma Plá de hoy que, como ayer, reclaman una jubilación digna, intentan sobrevivir y resistir contra la violencia de la policía. Patricia Bullrich no nos queda claro si es la ministra del ajuste o la de la represión. La indignación de los noventa recrudece en el asco que producen los discursos de hoy que se vanaglorian de empujar a la indigencia millones de viejos y viejas.
Y la cana vuelve a golpear, otra vez. Cuatro cincuenta gritaban antes, y ahora les toca escuchar con dolor a un presidente que quiere convencer que vamos bien. La bronca estruja el pecho, anuda la garganta… pero no hay en nuestra historia triunfos fáciles. Fui un joven de aquella hostil década del noventa, que hoy recuerda con tremenda vigencia el canto popular que rezaba “Menem, Menem compadre, la con… de tu madre… nos cagamos de hambre, nos mandas a la yuta, le pegas a los viejos, sos un hijo de p…”
Habrá que luchar, tocará otra vez enfrentarnos a quienes detestan nuestra patria. Antes extranjeros, luego cipayos, hoy lisa y llanamente entreguistas. Porque plata y miedo nunca tuvimos. Y porque los derechos se militan, se reclaman, se conquistan.
*Politólogo y Analista Económico del Centro de Economía Política Argentina (CEPA)
Análisis
Encuesta nacional: qué políticos lideran el ranking de imagen negativa
El estudio de la Universidad de San Andrés midió a 26 figuras, detectó un saldo negativo en todos los casos y registró un fuerte malestar por la situación del país, el empleo y los salarios.
Ninguno de los 26 dirigentes políticos evaluados por la Universidad de San Andrés logró una imagen positiva superior a la negativa y solo dos superaron el 30% de valoración favorable. Patricia Bullrich encabezó el ranking con 34%, seguida por Javier Milei con 33%.
El dato surge de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP), que relevó 1.004 casos a nivel nacional entre el 3 y el 9 de septiembre. La medición también expuso un deterioro en la evaluación del Gobierno y un marcado pesimismo sobre la situación económica.
Bullrich encabeza, pero el saldo sigue en rojo
Bullrich registró 34% de imagen positiva y 56% negativa, con un diferencial de 22 puntos en contra. Milei quedó segundo, con 33% favorable y 61% desfavorable, mientras que Axel Kicillof completó el podio con 29% de valoración positiva y 61% negativa.
Cristina Kirchner obtuvo 29% de imagen positiva y 64% negativa. Myriam Bregman alcanzó el mismo nivel favorable, aunque con 48% de rechazo.
El primer lugar no representa una aprobación mayoritaria, sino la posición relativamente menos desfavorable dentro de una tabla en la que todos los dirigentes terminaron con saldo negativo.
El resto del ranking y los peores diferenciales
Victoria Villarruel y Jorge Macri registraron 28% de valoración positiva cada uno. Más atrás quedaron Mauricio Macri, con 26%; Juan Grabois y Sergio Massa, con 23% cada uno; y Martín Menem, con 20%.
Los diferenciales más adversos correspondieron a Máximo Kirchner y Lilia Lemoine. El diputado obtuvo 17% de imagen positiva y 71% negativa, un saldo de 54 puntos en contra. La diputada registró 10% favorable y 62% desfavorable, con una diferencia negativa de 52 puntos.
El Gobierno también quedó debajo del rechazo
La evaluación de la gestión nacional acompañó el clima negativo del ranking dirigencial. El 35% de las personas consultadas aprobó el Gobierno de Milei, mientras que el 61% lo desaprobó.
La insatisfacción con la marcha general del país alcanzó al 69% de los encuestados, frente a un 29% que expresó satisfacción. La falta de trabajo apareció como el principal problema, con 39%, seguida por los bajos salarios, con 36%, y por la corrupción y la pobreza, con 29% cada una.
La economía concentra el pesimismo
El 55% consideró que la situación del país empeoró respecto del año anterior. Además, el 43% sostuvo que la situación empeorará en el futuro, un indicador que refuerza la distancia entre el discurso de recuperación oficial y la percepción cotidiana de buena parte de la sociedad.
La nueva medición se suma a una serie de encuestas que muestran un desgaste extendido de la dirigencia. La falta de una figura con imagen neta positiva no se limita a un espacio político: alcanza al oficialismo, al peronismo y a las fuerzas opositoras, con distintos niveles de rechazo y conocimiento público.
Lo que tenés que saber:
- La ESPOP midió a 26 dirigentes políticos sobre 1.004 casos nacionales.
- Todos registraron más imagen negativa que positiva.
- Patricia Bullrich encabezó con 34% de imagen positiva y Javier Milei quedó segundo con 33%.
- Máximo Kirchner y Lilia Lemoine tuvieron los diferenciales más negativos.
- El Gobierno obtuvo 35% de aprobación y 61% de desaprobación.
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