Análisis
Un arma cargada de pasado
El intento de magnicidio a Cristina puso a la democracia argentina en su momento más delicado desde 1983. Las responsabilidades y el cinismo de los sectores que fomentan la violencia política y la necesidad de ponerles un freno.
Por Emiliano «Gaita» Ameigeiras y Nicolas Castelli
Se dice que en la Argentina no se admite más la violencia política, pero desde un tiempo a esta parte ese límite ya se traspasó. Lo que sucedió con Cristina Fernández demuestra que la vara de lo tolerable en nuestra democracia se fue corriendo hacia el autoritarismo y la violencia mucho antes del fallido intento de matarla.
El constante bombardeo de manifestaciones públicas de odio e intolerancia que demonizan a la vicepresidenta, al kirchnerismo, a los pobres y excluidos que reciben ayuda social, y a todo tipo de expresión política y movilización favorable a los intereses populares son una demostración de que hubo un desplazamiento hacia la derecha de lo decible y posible.
Algo impensado hace no muchos años atrás donde nadie hubiese imaginado un intento de asesinato a una figura política de ese calibre, como tampoco que la venta de órganos o la libre portación de armas fueran parte de la agenda pública.
Expresados y fomentados por sectores de la derecha política, periodistas de los medios hegemónicos, empresarios que financian copias locales de la derecha alternativa anglosajona y figuras públicas de diversos ámbitos, los discursos de odio fueron naturalizados y en algunos casos hasta subestimados.
Pero también fueron construyendo sentidos, subjetividades y prismas por los cuales algunos eligen leer la realidad y buscar chivos expiatorios de la crisis que estamos padeciendo.
La democracia en peligro
Los 39 años que pasaron desde el regreso de la democracia consolidaron un consenso para no volver al pasado más oscuro del país. No obstante, este acuerdo fundante hoy se encuentra en estado de coma. Los discursos de odio debilitan las democracias y abren una caja de pandora de consecuencias imprevisibles como la que acabamos de vivir con horror y espanto.
Ya no hace falta movilizar grandes estructuras para cometer un magnicidio, basta un individuo con un arma cargada. Es la banalidad del odio en su máxima expresión, la construcción cotidiana de microfascismos y sus efectos.
El reciente intento de asesinato contra la vicepresidenta de la nación es una consecuencia directa de la propagación de estos discursos cargados de intolerancia. No se trata de un hecho aislado protagonizado por un desequilibrado sino de un verdadero atentado a la democracia argentina que requiere un punto de quiebre para avanzar en la institucionalización de un cordón sanitario que actúe como un freno al avance del neofascismo que pone en peligro la paz social a nivel mundial.
El uso político de los discursos de odio
Hace un tiempo que sectores de la clases dominantes y la derecha comenzaron a prefigurar a nivel global el futuro que pretenden despertando las pasiones tristes que anidan entre nosotros: el racismo, la xenofobia, la homofobia y la misoginia, entre otras. Un hito en esta avanzada fue la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU. cuyo fin de mandato terminó en un hecho de violencia, muerte y gravedad institucional inédito, la toma del Capitolio por parte de sus seguidores. La alt right norteamericana que irrumpió con Trump es molde de experimentos locales como Javier Milei o Viviana Canosa que buscan radicalizar a la derecha.
Los discursos de odio tienen una dimensión performativa que busca producir efectos. Son enunciados dirigidos a transformar un estado de cosas. Por eso, que legisladores elegidos por el voto popular declaren “son ellos o nosotros”, pidan la pena de muerte para Cristina o pongan en duda el atentado que sufrió no son palabras desligadas de lo que pasó: generan condiciones de posibilidad para el pasaje de la violencia simbólica a la material.
¿Donde encuentran terreno fértil las pasiones tristes? En el odio al empoderamiento de los sectores populares, en el miedo a perder privilegios de sectores acomodados que en Argentina no dudan en colgar bolsas mortuorias o pasear guillotinas por Plaza de Mayo, como en el pasado no vacilaron en festejar los bombardeos que asesinaron a más de 300 compatriotas.
Pero también los altos niveles de pobreza e indigencia, la precarización laboral que afecta a la mayor parte de la clase trabajadora formal e informal, la desigualdad social endémica con ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres, la violencia institucional y la deuda histórica con los pueblos originarios, son algunos de los grandes problemas que las democracias liberales representativas no pudieron resolver en esta parte del mundo y que también pueden ser un terreno de adhesiones a salidas violentas y autoritarias.
Un escenario hostil que se fue prefigurando
“Resuelvan su interna de otra manera entre los halcones y las palomas pero no a costa del funcionamiento de la democracia”, escribió Cristina en un comunicado publicado en su sitio web. Lo hizo luego de la decisión del Jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, de cercar con vallas los alrededores de su casa de Recoleta para impedir las manifestaciones de apoyo y solidaridad de militantes y simpatizantes que tuvieron lugar todos los días una vez conocido el pedido de condena del fiscal Diego Luciani.
A pesar de que en primera instancia la halconización de Larreta se leyó como un “error”, en realidad lo que terminó pasando en Recoleta es lo que el mandatario porteño fue a buscar: no perder lugar en una disputa electoral que lo estaba dejando afuera. Para lograr este objetivo no tuvo ningún escrúpulo en exhibir mano dura para disciplinar los anhelos de justicia social de una parte significativa de la sociedad, hoy depositados en la figura de la vicepresidenta.

Esta actitud irresponsable de Larreta, que también le cabe a todo Juntos por el Cambio en su interna de cara al 2023, fomenta un clima hostil con el agravante de ser provocado por el mandatario del distrito más rico del país y por la principal fuerza política opositora de derecha. Cabe recordar que Patricia Bullrich cuando fue ministra de Seguridad de la Nación alentó la libre portación de armas: “El que quiere andar armado, que ande armado”, dijo en aquel entonces.
La actual presidenta del PRO a horas del ataque a Cristina y sin manifestar un enérgico repudio a lo sucedido intentó sacar rédito político tergiversando el discurso que el presidente Alberto Fernández dió por cadena nacional.
A su vez, el contexto regional también se vió sacudido últimamente por una escalada de violencia política. En julio pasado un militante del presidente brasileño Jair Bolsonaro y policía penitenciario asesinó a tiros en Foz de Iguazú a Marcelo Arruda, militante del Partido de los Trabajadores (PT) y candidato a vice alcalde en las elecciones de 2020. Recientemente, Simón Boric, hermano del presidente de Chile, sufrió una golpiza en manos de 10 personas en las afueras de la casa central de la Universidad de Chile, lugar donde trabaja como jefe de prensa.
Esta agresión ocurrió a días del plebiscito de este domingo donde las y los chilenos decidirán si aprueban o rechazan la propuesta constitucional que busca enterrar definitivamente la herencia pinochetista.
El lawfare también es violencia
En Latinoamérica esta estrategia basada en la articulación del poder mediático y judicial para perseguir y proscribir dirigentes y gobiernos populares sobre la base de mentiras, hace rato que vino a suplantar a los golpes militares del pasado.
En Argentina tuvo su llegada y apogeo durante la presidencia de Mauricio Macri, espionaje ilegal de por medio. Son años de hechos que debilitan la democracia que supimos conseguir y que hoy llegaron a un punto cúlmine con el ataque a Cristina.
La persecución judicial a la ex presidenta, se inscribe en esta ofensiva reaccionaria a nivel regional que a la vez tiene un antecedente local, lamentablemente exitoso, con la persecución antidemocrática del gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, a Milagro Sala, presa política hace ya 6 años. Una situación con la que también nos acostumbramos a convivir.
La intención que se persigue en todos los casos es acabar con cualquier pretensión de una distribución equitativa de los ingresos y la riqueza, de alcanzar mayores márgenes de soberanía política, económica y de integración regional autónoma.
Es el eterno retorno de la utopía regresiva, violenta e histórica de una clase dominante y minoritaria que detesta la democracia y nunca toleró el sentido igualitarista que persiste en una sociedad como la argentina que tuvo décadas y décadas de movilidad social ascendente, ampliación de derechos y altos niveles de sindicalización.
Esta estrategia de persecución tiene siempre como objetivo implementar una agenda en favor de los sectores concentrados del capital. En Argentina, es el famoso “círculo rojo” de los principales grupos patronales que con sus representantes políticos y judiciales buscan imponer una devaluación del peso, desregular la economía, pagar menos impuestos y avanzar contra los derechos sociales, laborales y previsionales a través de reformas estructurales.
Todas medidas en perjuicio de la calidad de vida de la mayoría de la población impuesta por una minoría que nadie eligió. Esto también es violencia.
Son estos actores los que a su vez avalan los discursos de odio aunque ahora se muestran cínicamente espantados por lo que acaba de ocurrir con la vicepresidenta de la nación.
La convivencia democrática necesita una respuesta institucional que actúe como un límite para estos sectores que cuando la democracia no es funcional a sus intereses, no vacilan en descartarla por vías autoritarias. Ya lo hicieron en el pasado, cuando acrecentaron o crearon sus fortunas con la dictadura genocida.
La salida es con más democracia
El intento de magnicidio a Cristina nos obliga como sociedad a profundizar los consensos alcanzados con una mayor democratización en la toma de decisiones, en el control popular de los recursos naturales, de las fuerzas de seguridad, de los poderes del Estado y de la democratización de la comunicación. En definitiva, urge avanzar en mayores niveles de participación de la sociedad a través de nuevas formas democráticas posneoliberales.
Decisiones que afectan la vida de millones se toman hoy entre cuatro paredes y en muchas ocasiones los representantes en los parlamentos no cumplen con el mandato social que los llevó a ocupar una banca.
Está realidad socava los fundamentos de este tipo de democracia representativa en las subjetividades de muchos. El capital leyó está situación y aprovechó para ensayar salidas reaccionarias con el fin de restringir aún más la capacidad de influir y decidir de las grandes mayorías.
Estas situaciones profundizan la crisis de la democracia liberal y representativa y a la vez demandan la necesidad de encontrar una salida con más democracia, con más derechos, con más justicia social y no con más violencia y autoritarismo. Pero también con firmeza y sin concesiones posibilistas en nombre de la correlación de fuerzas ante una derecha cada vez más radicalizada y que corre cada vez más los límites.
Como sostiene Álvaro García Linera, estamos en momentos de horizontes minimalistas o estancados, donde el neoliberalismo no logra, con su versión autoritaria, superar sus propias contradicciones para extenderse nuevamente y donde los diversos progresismos no han logrado consolidarse hegemónicamente. Son tiempos de crisis y caos. Pero como él mismo señala, la sociedad no puede vivir permanentemente en la indefinición de horizontes. Por eso, para construir un futuro libre de violencia es necesario volver a reconstruir los consensos democráticos que rehabiliten una convivencia pacífica. No alcanza con pedidos de desafueros o con sacar de los medios a personajes violentos, se necesitan políticas públicas para frenar el odio y para resolver las deudas sociales y económicas porque la mejor manera de fortalecer la democracia es con más justicia social.
https://primera-linea.com.ar/2022/09/03/arma-cargada-pasado/
Análisis
La Mano de D10S
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
Por Jesús Rivero*
Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá.
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.
No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político.
Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.
Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional.
Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.
Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri.
Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.
En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia.
Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:
●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.
●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.
●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional.
En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.
No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.
En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.
*escritor y activista político.
-
Fútbol & Goles!5 díasCinco argentinos en el 11 ideal del Mundial: Messi, el Dibu y la promesa de la votación FIFA
-
Fútbol & Goles!6 díasLa caída de Argentina “tras la estúpida tarjeta roja a Enzo Fernández”: los medios del mundo analizaron la victoria española
-
Celebridades2 días“Te comemos el hígado”: el contundente mensaje que eligió Antonela para responder a los anti Argentina
-
Fútbol & Goles!5 díasConspiraciones en la final: qué hay detrás de los rumores que inundaron las redes
-
Buenos Aires3 díasUn fondo (buitre) alemán demandó a la Provincia de Buenos Aires en Nueva York por el canje de deuda de 2021
-
Fútbol & Goles!5 díasLa final más sombría: las estadísticas convierten a la derrota ante España en el peor partido de la historia de la Scaloneta
-
Goles! ⚽5 díasLa burla se les volvió en contra: españoles quemaron una bandera argentina y el cohete les explotó encima
-
Mundial FIFA7 díasArgentina perdió la final con España y cerró un Mundial que volvió a unir al país detrás de la Selección
