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CABA

Desde el PRO denuncian traición de Milei y exigen pago de deuda millonaria de coparticipación

La diputada del PRO Laura Alonso confirmó que el gobierno porteño de Jorge Macri sostiene un doble reclamo contra el Ejecutivo nacional: una deuda histórica de U$S 6.000 millones y otra generada este año por $370.000 millones. La legisladora denunció ruptura de confianza tras acuerdos parlamentarios entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El conflicto por la coparticipación federal entre la Ciudad de Buenos Aires y el gobierno nacional escaló esta semana tras el fracaso de las negociaciones entre la gestión de Jorge Macri y el Ministerio de Economía. La diputada del PRO Laura Alonso ratificó que la administración porteña mantendrá su estrategia de confrontación judicial y administrativa para reclamar fondos que considera impagos.

«Estamos hablando de una deuda de primero 6.000 millones de dólares y una segunda deuda que se generó este año de 370.000 millones que nosotros no vamos a parar de reclamarle a la Nación», declaró Alonso en diálogo con Radio Rivadavia.

Denuncia de «traición» política tras acuerdos con el kirchnerismo

La legisladora del PRO vinculó el endurecimiento de la posición porteña con los recientes acuerdos parlamentarios entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo, que calificó como una ruptura de confianza con el oficialismo nacional.

«Cuando la confianza se rompe porque hay traición de los acuerdos asumidos, la confianza sufre. Es un riesgo para todo lo que sucede en el país», afirmó Alonso, en referencia a negociaciones que la Ciudad esperaba concretar con el Poder Ejecutivo.

El reclamo porteño se enmarca en una disputa que se arrastra desde 2020, cuando el gobierno de Alberto Fernández redujo del 3,5% al 2,32% el porcentaje de coparticipación que recibía la Ciudad, para destinarlo al financiamiento de la policía bonaerense. La gestión de Jorge Macri sostiene que esa quita nunca fue compensada totalmente y que, además, se generaron nuevos incumplimientos durante 2024.

Ciudad avanza en agenda propia: declaración de «zona calma»

En paralelo a la batalla judicial por los recursos federales, la administración porteña implementó una normativa de convivencia urbana que declara a Buenos Aires como «zona calma» libre de pirotecnia sonora durante las festividades de fin de año.

«Lo que Jorge Macri ha decidido es declarar a la ciudad zona calma libre de pirotecnia sonora. Los ruidos le generan muchísimo daño a los bebés, a los chicos, a las personas con autismo, adultos mayores y también a las mascotas», explicó Alonso.

La diputada señaló que en la Ciudad habitan más de 860.000 animales domésticos que sufren el impacto auditivo de los fuegos artificiales. La medida, regulada el viernes pasado según confirmó la legisladora, alcanza también a clubes de fútbol y organizadores de eventos masivos.

«Vamos a trabajar para que ellos también cumplan con esta normativa (…) y que se deje de utilizar la pirotecnia sonora en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires», agregó Alonso, quien enmarcó la decisión en un plan más amplio de reducción de contaminación acústica que incluiría, a futuro, la electrificación del transporte público.

Puntos clave:

• La Ciudad reclama una deuda histórica de U$S 6.000 millones y otra de $370.000 millones generada en 2024 por coparticipación federal

• Laura Alonso denunció «traición» del gobierno nacional tras acuerdos parlamentarios con el kirchnerismo

• El gobierno porteño declaró a Buenos Aires «zona calma» libre de pirotecnia sonora para proteger a poblaciones vulnerables y más de 860.000 mascotas

• La normativa rige desde el viernes pasado e incluye a clubes de fútbol y eventos masivos

• La medida forma parte de un plan integral contra la contaminación acústica que contempla futuras acciones en el transporte público

CABA

La Legislatura porteña aprobó el traspaso del fuero laboral a la Ciudad

Con 36 votos a favor y la abstención del peronismo, la Legislatura de CABA transfirió las causas individuales de trabajo al fuero local. Los juicios nuevos irán a tribunales porteños; los existentes seguirán en la Justicia Nacional hasta sentencia.

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El Argentino Diario-Legislatura porteña.
Cinco años de espera podrían convertirse en uno: la Ciudad tendrá su propia justicia laboral, si el financiamiento llega.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves el convenio que transfiere las competencias de la Justicia Laboral desde la órbita nacional al fuero porteño. La iniciativa obtuvo 36 votos afirmativos, dos en contra y 20 abstenciones. El mapa político del recinto mostró a PRO, La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical y otros bloques aliados votando en bloque a favor, mientras que la representación del peronismo optó por abstenerse, una señal de distancia con un esquema de traspaso que aún genera interrogantes sobre las condiciones laborales de los trabajadores judiciales involucrados y el acceso real a la justicia para los sectores más vulnerables.

Qué se transfiere y qué queda en la Nación

El convenio delimita con precisión el alcance del traspaso: la Ciudad pasará a manejar todos los juicios individuales de trabajo, es decir, las demandas de empleados contra empresas por despidos, accidentes laborales e indemnizaciones. En cambio, los reclamos sindicales y los conflictos colectivos continuarán tramitándose en la Justicia Nacional, una distinción que no es menor en un contexto de creciente conflictividad gremial frente a las políticas de desregulación laboral del Gobierno nacional.

Los expedientes ya abiertos seguirán en los tribunales nacionales hasta que haya sentencia definitiva. Solo los casos nuevos irán directamente a los juzgados porteños. El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad tendrá facultades para revisar las causas de derecho local y común, mientras que el Consejo de la Magistratura de la Ciudad quedó designado como el organismo responsable de garantizar las condiciones para el funcionamiento del nuevo fuero.

Tiempos más cortos, pero condicionados al segundo acuerdo

El argumento central que esgrimieron los impulsores de la reforma fue la reducción de los plazos de resolución. Desde el sector judicial estiman que los expedientes que hoy demoran entre tres y cinco años podrían resolverse en un plazo de un año o menos. Sin embargo, para que el cambio se ponga efectivamente en marcha, el Gobierno nacional y el porteño deberán firmar un segundo acuerdo que contemple la transferencia de los fondos presupuestarios correspondientes. Una vez suscripto ese documento, comenzará a correr un plazo de 180 días para designar a los nuevos jueces, adecuar la infraestructura edilicia e implementar el sistema informático.

La dependencia de ese segundo convenio introduce una incertidumbre real sobre el cronograma. La promesa de agilización queda, por ahora, supeditada a una negociación interjurisdiccional entre la administración de Jorge Macri en la Ciudad y el Gobierno de Javier Milei, en un escenario en que las tensiones entre los distintos niveles del Estado por la distribución de recursos son moneda corriente.

La abstención peronista: una señal política

La decisión del bloque peronista de abstenerse en lugar de votar en contra no fue un gesto de indiferencia sino una lectura política deliberada. El traspaso del fuero laboral a la Ciudad no es un tema nuevo: lleva años de negociación entre la Nación y CABA y distintos intentos de avanzar en su implementación se frustraron por desacuerdos presupuestarios y resistencias sindicales del personal judicial. La abstención dejó constancia de las reservas sin obstaculizar una medida que, en términos formales, apunta a mejorar la eficiencia del sistema.

El fondo del debate, sin embargo, es más espinoso. ¿Garantizará el fuero porteño el mismo nivel de protección para los trabajadores que el fuero nacional? La pregunta no es retórica. La Ciudad de Buenos Aires administra un sistema judicial propio con sus propias lógicas y presupuestos, y la transición implicará una reconfiguración profunda de la infraestructura y la cultura institucional de los tribunales del trabajo.

Puntos clave

  • La Legislatura porteña aprobó el traspaso con 36 votos a favor, dos en contra y 20 abstenciones del bloque peronista.
  • Solo se transfieren los juicios individuales (despidos, accidentes, indemnizaciones); los conflictos colectivos y sindicales quedan en la Justicia Nacional.
  • Los expedientes en curso continuarán en tribunales nacionales hasta sentencia; los nuevos irán al fuero porteño.
  • La implementación requiere un segundo acuerdo de financiamiento y un plazo de 180 días para designar jueces y adaptar la infraestructura.
  • El Consejo de la Magistratura de la Ciudad será el organismo responsable del funcionamiento del nuevo fuero.
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