CABA
Presentan amparo contra el GCBA para frenar nuevas torres en el «Barrio River»
La acción de amparo colectiva fue ingresada en el último día antes del arranque de la feria judicial que se extenderá hasta el 29 de este mes y recayó en el juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario 18.
El Observatorio del Derecho a la Ciudad presentó un amparo contra el Gobierno porteño para impedir que se construyan torres en Parque General Belgrano, conocido como «Barrio River», luego de la entrada en vigencia de una normativa urbanística, impulsada por el oficialismo, que incrementó «entre un 300% y 400% la capacidad constructiva» en una zona de casas bajas.
La acción de amparo colectiva fue ingresada en el último día antes del arranque de la feria judicial que se extenderá hasta el 29 de este mes y recayó en el juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario 18.
Puntualmente, el trámite contra la administración de Horacio Rodríguez Larreta solicita la «inconstitucionalidad y nulidad de la actual regulación urbanística» para el polígono que comprende 37 manzanas, delimitado por las avenidas Del Libertador, Guillermo Udaondo, Presidente Figueroa Alcorta, y las calles Sáenz Valiente y Eduardo Romero.
En rigor, la normativa vigente surgió del reemplazo del Código de Planeamiento Urbano por el Código Urbanístico, un cambio que estuvo a cargo de la Legislatura porteña a instancias de una propuesta del Gobierno local, lo que amplió la capacidad constructiva en forma genérica en toda la Ciudad de Buenos Aires.
Según aseguraron en el amparo, «este aumento indiscriminado de la capacidad constructiva cuyo único fin es recaudatorio y estimular el marcado inmobiliario, fomenta la demolición de numerosas casonas con increíbles parques, con el objeto de promover construcciones rentables en un barrio que aún conserva identidad y tranquilidad».
«Como consecuencia de estos cambios de normativa urbanística, se incrementó la posibilidad de ocupación de la parcela y su capacidad constructiva entre un 300% y un 400%, generando un proceso acelerado de renovación inmobiliaria y urbana, que viola la protección que dispone el Plan Urbano Ambiental para los sectores residenciales de casas bajas», agregaron.
Por ello, además de pedir la nulidad de la ley para el «Barrio River», también solicitaron que se retrotraiga los parámetros urbanísticos anteriores y que se suspenda la entrega de permisos de obra, así como la ejecución de nuevos emprendimientos en el polígono señalado.
En consonancia con el amparo, la Asociación Vecinal de Fomento Barrio Parque General Belgrano presentó un proyecto en la Legislatura porteña, que fue tomado por la diputada del Frente de Todos Claudia Neira, para fijar en 9 metros el tope de alturas para las construcciones en la zona.
«El motor fundamental de esta propuesta son los vecinos y vecinas que se están expresando de modo rotundamente negativo respecto a las obras y nuevos proyectos que se están desarrollando en el barrio», explicaron respecto de su iniciativa.
Y señalaron que la posibilidad que surjan edificaciones en altura «perjudican de modo directo a los predios linderos, afectados por la privación de asoleamiento, luz, aire, paisaje y desvalorización de la propiedad».
CABA
Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes
El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes
★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.
Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.
El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó
La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.
Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.
La subcultura detrás de las amenazas
La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.
El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.
Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias
La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.
En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.
La paradoja de la respuesta institucional
La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.
En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.
Puntos clave:
- El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
- El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
- Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
- La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
- Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.
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