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Refinanciación de deudas en CABA: cómo acceder al nuevo plan para tarjetas de crédito y préstamos

El Gobierno porteño reglamentó el Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, una iniciativa impulsada por la Legislatura para aliviar a miles de familias afectadas por el fuerte aumento de la morosidad en medio de la crisis económica. Permitirá refinanciar deudas con tasas subsidiadas y plazos más extensos.

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El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires reglamentó el Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, una herramienta destinada a refinanciar deudas por consumo de residentes porteños que atraviesan dificultades para afrontar el pago de tarjetas de crédito y préstamos personales.

La medida fue anunciada por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, y se implementará inicialmente a través del Banco Ciudad, aunque otras entidades financieras podrán adherir con las mismas condiciones. El objetivo es ofrecer una alternativa para quienes quedaron atrapados por las elevadas tasas de interés y el creciente nivel de endeudamiento de los hogares.

El programa fue aprobado semanas atrás por la Legislatura porteña a partir de un proyecto impulsado por el legislador Leandro Santoro, en respuesta al deterioro de la situación económica y al incremento de la morosidad registrado durante los últimos meses.

Quiénes podrán acceder

Podrán solicitar el beneficio quienes cumplan con los siguientes requisitos:

  • Tener deudas originadas por tarjetas de crédito o préstamos personales otorgados por entidades financieras.
  • Registrar una mora entre 60 y 180 días (situación 2 o 3 del Banco Central).
  • Contar con ingresos familiares inferiores a 10 salarios mínimos.
  • Que las cuotas de las deudas representen más del 30% de los ingresos mensuales del hogar.
  • Acreditar al menos dos años de residencia en la Ciudad de Buenos Aires.

Quedarán excluidas las personas que:

  • Sean propietarias de más de un inmueble.
  • Posean vehículos con menos de cinco años de antigüedad, salvo que sean herramientas de trabajo.
  • Tengan embarcaciones, aeronaves o bienes suntuarios registrados.
  • Dispongan de activos financieros suficientes para cancelar la deuda.
  • Hayan comprado divisas durante el período en que se originó el endeudamiento.

Cómo será la refinanciación

El programa establece condiciones más favorables que las disponibles actualmente en el mercado financiero:

  • Tasa Nominal Anual (TNA) fija máxima del 35%.
  • Plazo mínimo de 24 cuotas.
  • El dinero será transferido directamente a la entidad acreedora.
  • Quienes no sean clientes del Banco Ciudad podrán abrir una cuenta gratuita para acceder al plan.

Además, las entidades financieras que adhieran recibirán un beneficio fiscal consistente en una reducción del 50% del Impuesto sobre los Ingresos Brutos aplicado sobre los intereses generados por estas refinanciaciones.

Una respuesta al aumento del endeudamiento

La iniciativa surge en un contexto de fuerte deterioro del crédito de las familias. De acuerdo con datos difundidos por la agencia Fidelitas, el 27,1% de las personas bancarizadas presenta algún tipo de atraso en el pago de sus obligaciones financieras.

El informe advierte que 9,7 millones de argentinos mantienen deudas en mora y sostiene que el fenómeno dejó de ser un problema coyuntural para convertirse en una situación estructural, impulsada por la pérdida del poder adquisitivo, el aumento del costo de vida y las elevadas tasas de financiamiento.

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Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto

Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.

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El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556. Mientras el umbral de indigencia se ubicó en $903.930.

Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).

El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.

La canasta volvió a correrle al bolsillo

La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.

La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.

Qué significó ser pobre o de clase media

El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.

Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.

Un año después, el alivio no apareció

La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.

La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.

Puntos clave

  • Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
  • El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
  • El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
  • La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
  • La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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