Conectate con El Argentino

Sociedad

Cómo aprovechar las vacaciones para mejorar la salud mental

El uso excesivo del celular y las redes sociales representa un obstáculo para lograr un descanso real.

Publicado hace

#

Las vacaciones representan un momento clave para millones de argentinos que buscan desconectarse de la rutina y recargar energías. Sin embargo, los especialistas advierten que no se trata solo de «tomar un descanso», sino de implementar hábitos que aprenderán este período en una herramienta real de bienestar emocional.

“La salud mental no se soluciona en dos semanas de vacaciones. Es fundamental trabajar durante el año para que ese tiempo sea efectivo. La promoción de hábitos saludables, como el deporte, hobbies o pequeños momentos de desconexión durante la rutina, son esenciales para preparar la mente y el cuerpo para un verdadero descanso”, explicó la Licenciada María Verónica Lapelle.

El impacto del estrés y la necesidad de desconectar

Uno de los principales enemigos del descanso es el estrés acumulado. Mantener el cuerpo en un estado de alerta constante eleva los niveles de cortisol, una hormona que, en exceso, puede generar hipertensión, problemas cardiovasculares, inflamación y debilitamiento del sistema inmunológico. Además, su impacto en el cerebro puede predisponer a estados depresivos.

Reducir la exposición al estrés activando circuitos hormonales relacionados con el bienestar, como la dopamina, la serotonina y la oxitocina, promoviendo una sensación de satisfacción y equilibrio emocional. Para lograrlo, Lapelle destacó la importancia de incorporar pausas en el día a día, incluso antes del período de vacaciones.

La desconexión digital: un desafío actual

El uso excesivo del celular y las redes sociales representa un obstáculo para lograr un descanso real. “Hoy en día el teléfono es nuestra oficina, televisión y cine, y muchas personas siguen respondiendo mensajes laborales incluso en vacaciones. Es crucial establecer límites claros, como habilitar un segundo para emergencias familiares o definir horarios de uso limitado del celular”, señaló la Licenciada Fátima Isabel Barragán.

Los especialistas del Hospital Italiano de Buenos Aires advirtieron que estar constantemente pendiente del celular puede generar más agotamiento al regreso. “Volver de vacaciones más cansados ​​que al inicio es un claro indicador de que no logramos desconectarnos del todo”, aseguró Barragán.

Consejos para unas vacaciones saludables

Las vacaciones no solo deben centrarse en el descanso individual, sino también en el fortalecimiento de vínculos. Compartir tiempo con amigos y familia tiene un impacto positivo en la salud mental, similar a lo que ocurre al socializar en la rutina diaria.

“No podemos pedirle a las vacaciones que solucionen todos los problemas acumulados durante el año. Es un tiempo para recargar energías y retomar proyectos con una mirada más positiva”, afirmó Lapelle.

A su vez, algunos pueden experimentar un “bajo” al regresar a la rutina. Los expertos indican que este sentimiento puede estar relacionado con la insatisfacción laboral o personal, pero también con expectativas irreales sobre las vacaciones. Para evitarlo, recomendamos:

  • Planificar actividades significativas : dedicar tiempo a hobbies, deportes o simplemente a descansar sin exigencias.
  • Desconectarse del trabajo : limitar el uso del celular y establecer horarios claros para revisar mensajes o correos.
  • Fomentar vínculos : compartir tiempo con seres queridos para fortalecer la salud emocional.
  • Practicar la flexibilidad : aprender a manejar imprevistos con humor y adaptabilidad.
  • Mantener el equilibrio : incorpora pequeños momentos de ocio durante todo el año para que el descanso sea efectivo.

En definitiva, las vacaciones pueden ser una gran oportunidad para mejorar la salud mental, siempre que se entiendan como parte de un proceso continuo de bienestar y no como una solución aislada.

Salud 🩺

El suicidio ya mata más jóvenes que los accidentes: récord histórico en 2025

El Sistema Nacional de Información Criminal confirmó 5.209 muertes por suicidio en 2025, un salto del 22,6% respecto al año anterior. La cifra convierte al suicidio en la principal causa de muerte entre los 15 y los 34 años, desplazando a los siniestros viales. El desfinanciamiento de la salud mental bajo la gestión Milei agrava un cuadro que ya no admite eufemismos.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Jóvenes-Adolescentes.
14 muertes por día: el costo humano del ajuste que Milei no menciona en ningún discurso.

El último reporte del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación, registró 5.209 muertes por suicidio durante 2025, el mayor salto interanual desde que se mide la estadística: un 22,6% más que en 2024, cuando se habían contabilizado 4.249 casos. En términos de tasa poblacional, el índice trepó de 9,7 a 11,8 suicidios por cada 100.000 habitantes, el incremento más abrupto registrado en al menos nueve años de medición sistemática.

El informe, difundido por el Observatorio de Política Criminal, advierte que el suicidio en Argentina ya superó a los siniestros viales como la principal causa de muerte en el grupo de 15 a 34 años, una franja que concentra el mayor dinamismo de la curva ascendente. El período 2017-2025 acumula un incremento del 57,6% en casos absolutos, o del 43,9% si se pondera el crecimiento demográfico.

La trasmutación de la violencia

El Observatorio de Política Criminal pone el dato en perspectiva con una lectura que incomoda al discurso oficial: la tasa de suicidios cuadruplicó en 2025 a la de homicidios. Mientras los suicidios registraron 11,8 casos por cada 100.000 habitantes, los homicidios dolosos marcaron 3,6 en el mismo período. El director del Observatorio, el abogado Ariel Larroude, lo describió con precisión: «Lo que tratamos de mostrar es que, si bien se puede ‘celebrar’ que Argentina bajó mucho los homicidios, hay una trasmutación de la violencia, que pasó de ser interpersonal a personal».

La lectura de Larroude no establece una relación de causalidad directa entre los datos, sino una fotografía del arquetipo de cómo está configurada la violencia en América Latina y en la Argentina actual. Una violencia que, lejos de desaparecer, se vuelca hacia adentro y obliga al Estado a intervenir con políticas de prevención que hoy brillan por su ausencia.

Los jóvenes, la franja más castigada

Aunque el reporte de 2025 del SNIC no desagrega los datos por edad, el análisis acumulado hasta 2024 confirma que el 45% de las 4.249 personas que se quitaron la vida ese año eran adolescentes y jóvenes de entre 15 y 34 años. En términos absolutos: 561 jóvenes de 20 a 24 años, 567 del tramo de 25 a 29, y 486 de entre 30 y 34. En el segmento de 15 a 19 años, el número se sostiene alrededor de los 380 casos anuales desde 2018, con un pico de 432 ese año.

Para Larroude, la franja de 20 a 34 es «la más complicada». El especialista señaló que los factores de riesgo combinan el triángulo clásico de ansiedad, depresión y aislamiento con el consumo problemático de sustancias y, de manera cada vez más pronunciada, «la falta de puestos de trabajo formal y la crisis de endeudamiento, lo que afecta a los jóvenes y a los adultos mayores». Según datos de la SEDRONAR que cita el informe, el consumo de marihuana y cocaína se triplicó en los últimos años en la población económicamente activa.

El mapa provincial: Entre Ríos y La Rioja en el extremo

El análisis por jurisdicción revela una desigualdad territorial que exige respuestas diferenciadas. Entre Ríos encabeza el ranking con una tasa de 20,8 suicidios por cada 100.000 habitantes en 2025 y un incremento del 81,1% respecto a 2017. Le siguen San Luis (18,9; +152,6% en el período), Salta (17,4; +26,6%), Santa Cruz (16; +24,4%) y Catamarca (14,2; +55,3%). En el otro extremo, las tasas más bajas se registran en Río Negro (6,5), Neuquén (7,8) y Corrientes (8).

El caso más estremecedor lo protagoniza La Rioja: pasó de 13 suicidios en 2017 a una tasa equivalente a 50 por cada 100.000 habitantes en 2025, un incremento del 284,6% que no tiene parangón en ninguna otra provincia. Los especialistas alertan que esas variaciones geográficas extremas también reflejan problemas en la recolección y armonización de datos entre ministerios, lo que agrava aún más el subregistro.

Presupuesto en caída libre, demanda en alza

El crecimiento exponencial de la demanda colisiona de frente con el vaciamiento del Estado como garante de salud pública. Según el informe del Observatorio de Política Criminal, 2025 fue uno de los años con más bajo porcentaje de ejecución presupuestaria en salud mental: apenas el 31,2%, por debajo incluso del 36% de 2017. El dato resulta más grave si se considera que la demanda de atención en salud mental registró un aumento sostenido en todas las jurisdicciones durante el mismo período.

Este medio ya documentó en mayo de 2026 que el presupuesto del Ministerio de Salud de la Nación acumuló una caída del 31% en términos reales entre 2023 y 2024, con un recorte adicional del 18,2% en 2025. El Hospital Laura Bonaparte, único establecimiento público nacional especializado en salud mental, acumuló un desfinanciamiento del 46% entre 2023 y 2026. En octubre de 2024 se cerraron su guardia, su internación y la atención de demanda espontánea. El Consejo Federal de Salud Mental no fue convocado desde el inicio de la gestión libertaria, y once provincias enviaron una carta de alerta que nunca recibió respuesta.

Larroude fue directo sobre lo que se necesita: «Estamos pidiendo que se declare la emergencia en salud mental para que estas jurisdicciones tengan intervención del Estado nacional y se les asignen más recursos: más psicólogos, más expertos en salud mental». La demanda no encontró eco en una administración que redujo el gasto primario total en un 31% real desde diciembre de 2023 y el gasto de capital en un 86% en el mismo período.

Datos que interpelan a un gobierno que mira para otro lado

El subregistro es otro problema estructural que el Estado nacional no enfrenta. El Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) del Ministerio de Salud registró apenas 748 muertes por suicidio en 2025, una cifra que contrasta con las más de 5.200 del SNIC porque el suicidio recién se incorporó como evento de notificación obligatoria en 2023 y los sistemas provinciales aún no están plenamente integrados. Larroude señaló que el fenómeno también interpela al sistema de justicia: «Esto te obliga a intervenir como Estado».

La cifra de 5.209 muertes en 2025 equivale a más de 14 personas por día que se quitan la vida en la Argentina. Es un número que no figura en ningún discurso presidencial, que no genera ningún decreto de emergencia y que no produce ningún llamado urgente desde la Casa Rosada, donde la agenda está dominada por la narrativa del «equilibrio fiscal» y el «superávit». El ajuste tiene un costo humano que la macroeconomía no registra.

Si necesitás hablar con alguien o conocés a alguien que lo necesite: Centro de Asistencia al Suicida, línea 135 (CABA y GBA, gratuita, las 24 horas).

Puntos clave

  • El SNIC confirmó 5.209 muertes por suicidio en 2025, el mayor salto interanual registrado: un 22,6% más que en 2024.
  • El suicidio desplazó a los siniestros viales y es hoy la principal causa de muerte entre los 15 y los 34 años.
  • La tasa de suicidios cuadruplicó en 2025 a la de homicidios: 11,8 versus 3,6 por cada 100.000 habitantes.
  • Entre Ríos lidera el mapa provincial con 20,8 casos por cada 100.000 habitantes; La Rioja acumuló un aumento del 284,6% entre 2017 y 2025.
  • La ejecución presupuestaria en salud mental fue del 31,2% en 2025, el nivel más bajo desde 2017.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo