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Soberanía 🇦🇷

De los ferrocarriles a los satélites: ¿Qué aprendió la Argentina sobre soberanía?

Ferrocarriles, YPF, ARSAT y Atucha: hitos de la independencia tecnológica y energética nacional para asegurar un futuro soberano para Argentina: ¿Qué aprendimos sobre nuestra historia? ¿Cómo proteger este legado para no ser colonia?

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El Argentino Diario-Ferrocarriles Argentinos-Arsat-YPF.

Desde los ferrocarriles de la Generación del 80 hasta los satélites de ARSAT, la historia argentina está marcada por proyectos que definieron su soberanía tecnológica y energética. Este recorrido revela cómo el país avanzó hacia la independencia productiva en sectores clave y plantea interrogantes sobre el camino a seguir.

Los ferrocarriles: la espina dorsal del desarrollo nacional

En el siglo XIX, la red ferroviaria argentina se consolidó como el eje del modelo agroexportador. Con una extensión que llegó a ser la más grande de América Latina, los ferrocarriles no solo conectaron las provincias con los puertos, sino que también marcaron un periodo de fuerte dependencia económica de capitales extranjeros, principalmente británicos.

Sin embargo, la nacionalización de los ferrocarriles durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón en 1948 marcó un cambio histórico. “El ferrocarril es un servicio público y como tal debe estar al servicio de la economía nacional”, expresó el general en su discurso. Este movimiento fue un símbolo de soberanía económica, aunque con desafíos de sostenibilidad en las décadas posteriores.

ARSAT: soberanía en la era espacial

En el siglo XXI, la creación de ARSAT representó un paso crucial hacia la independencia tecnológica. Fundada en 2006, la empresa estatal logró colocar en órbita dos satélites geoestacionarios que garantizan servicios de telecomunicaciones en todo el país. Este logro posicionó a Argentina como el primer país en América Latina en diseñar, fabricar y operar satélites propios.

El proyecto no solo permitió reducir la dependencia de infraestructura extranjera, sino que también fomentó la formación de profesionales y el desarrollo de la industria aeroespacial nacional. En palabras del entonces ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, «ARSAT demuestra que podemos competir con los países más avanzados en el campo tecnológico».

Energía y tecnología: los pilares para un futuro independiente

La soberanía energética y tecnológica no solo se vincula con proyectos de infraestructura, sino también con decisiones estratégicas en áreas como la energía nuclear y las energías renovables. Desde la construcción de Atucha I en la década de 1970 hasta los avances en generación solar y eólica, pasando por la renacionalización de YPF y Vaca Muerta, Argentina cuenta con un potencial único en la región.

Sin embargo, los desafíos son múltiples. Los cambios de gobiernos y en las políticas públicas y las presiones externas han afectado la continuidad de muchos proyectos estratégicos. Actualmente, el debate sobre el rol del Estado en sectores clave vuelve a cobrar relevancia frente a las propuestas de privatización y ajuste.

Reflexión hacia el futuro

La historia demuestra que las decisiones soberanas en tecnología y energía permitieron avances significativos en la independencia del país. Los ferrocarriles, ARSAT y los desarrollos en energía son ejemplos de que el futuro argentino depende de un Estado que apueste a la innovación y la autonomía productiva, razón por la cual es fundamental que los gobiernos de turno tengan una mirada soberana y no se empeñen en privatizar recursos e infraestructura que le pertenecen a todos los argentinos.

Puntos clave para entender el duro camino de la Argentina para ser soberana:

  • La nacionalización de los ferrocarriles marcó un hito en la soberanía económica de Argentina en 1948.
  • ARSAT posicionó al país como líder en tecnología satelital en América Latina.
  • Los avances en energía nuclear y renovable destacan como pilares del desarrollo soberano.
  • La continuidad de políticas públicas es clave frente a los desafíos actuales.

Economía 💲

Kicillof: “Entregar nuestros recursos al mejor postor no es solo criminal, es muy estúpido”

El gobernador bonaerense cerró el Encuentro Federal del CEDAF en la UBA con una hoja de ruta para 2027: soberanía sobre el litio, el cobre y el uranio, defensa del sistema universitario y rechazo al alineamiento automático con Estados Unidos e Israel.

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El Argentino Diario-Axel Kicillof.
Kicillof presentó en la UBA los ejes de su programa para 2027: soberanía, industria y universidad pública.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, convirtió el cierre del Encuentro Federal del Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF), celebrado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, en una de las exposiciones programáticas más completas de su proyecto político de cara a las elecciones de 2027.

Ante representantes de universidades, centros de estudio, observatorios y especialistas convocados por la usina de políticas públicas que el Movimiento de la Federación lanzó en marzo, el mandatario desplegó su diagnóstico sobre la destrucción del aparato productivo y científico nacional, la entrega de recursos estratégicos y la subordinación de la política exterior argentina a potencias extranjeras.

El recurso que se remata y el saber que se destruye

El eje más contundente del discurso giró en torno a los recursos naturales. En un escenario internacional donde las principales potencias se disputan el acceso a minerales críticos, energía y alimentos, Kicillof cuestionó que la Argentina adopte el camino contrario. «Se ha vuelto a poner de moda el interés nacional», dijo, pero advirtió que el presidente Javier Milei hace exactamente lo opuesto. Tomó como ejemplos el litio, el cobre y el uranio para criticar que sean puestos «al mejor postor» sin planificación, sin condicionamientos y sin una estrategia que permita agregarles valor dentro del país. «Poner en riesgo, no preservar, no cuidar y no poner a jugar en función de los propios intereses a los recursos naturales es criminal. Ahora, hacerlo en una coyuntura como esta no solo es criminal, sino muy estúpido», afirmó.

Esa misma lógica la aplicó al sistema universitario y científico. Mientras la gestión libertaria recorta en términos reales el financiamiento a las universidades nacionales, el gobernador sostuvo que ningún país del mundo está tomando ese camino. «Si algo no hay que hacer y no está haciendo ningún país del mundo es liquidar, rematar y destruir su sistema científico, universitario y tecnológico», aseguró, y calificó a la universidad pública como «uno de los activos estratégicos más importantes que tiene nuestro país», justamente en el momento en que la revolución tecnológica redefine las condiciones de producción y trabajo a escala global.

La política exterior que «es ridícula, nociva y grave»

Uno de los momentos de mayor carga política fue la caracterización de la diplomacia del Gobierno nacional. Kicillof cuestionó duramente el alineamiento con Washington y Tel Aviv en un contexto de guerras comerciales, financieras y militares a escala global. «Que nuestras decisiones de política exterior estén dictadas por Estados Unidos e Israel es ridículo, es nocivo y es grave», evaluó. En contraste, propuso un «multilateralismo inteligente, estratégico» basado en los intereses argentinos y planteó que el punto de partida debe ser la integración latinoamericana. «Lo que más nos conviene es empezar por la integración latinoamericana y seguir desde ahí por acuerdos con todos los países del mundo», sostuvo.

Preguntas para un proyecto de país

El gobernador estructuró buena parte de su exposición en torno a preguntas que, según planteó, un futuro gobierno nacional debería poder responder con precisión. «¿De qué vamos a vivir? ¿Qué le vamos a vender al mundo? ¿Qué le vamos a comprar al mundo? ¿Cómo lo vamos a distribuir? ¿De qué vamos a trabajar en Argentina?», enumeró. En ese marco, criticó también la política industrial: sostuvo que ninguno de los países con peso global está desmantelando su aparato productivo, y citó como ejemplo al propio presidente Donald Trump, que impulsa aranceles y medidas proteccionistas sobre la industria estadounidense. «Lo que no se puede hacer, menos todavía en la actualidad, es destruir completamente el aparato industrial y productivo de la Argentina», afirmó.

El CEDAF como laboratorio de alternativas

La jornada fue organizada en cuatro ejes de debate: Argentina Soberana en el Mundo; Argentina Productiva con Trabajo de Calidad; Argentina Justa y Humana; y Argentina Democrática y Transparente. La apertura estuvo a cargo de Mara Ruiz Malec, directora del CEDAF. El encuentro reunió a especialistas de distintas regiones del país que vienen trabajando en el espacio desde su lanzamiento en marzo de este año. Al cierre, Kicillof convocó a todos al plenario federal del Movimiento de la Federación que se realizará el 19 de septiembre en Avellaneda, con mesas de debate político. «Tenemos que estar construyendo esa estrategia, proponiéndola, debatiéndola y convocando», dijo, y llamó a ofrecer «una alternativa que sea posible, viable, real y, sobre todo, que entusiasme, convoque, llame e incluya».

Puntos clave

  • Kicillof calificó de «criminal y muy estúpido» entregar el litio, el cobre y el uranio sin planificación ni agregado de valor.
  • Afirmó que subordinar la política exterior a los dictados de Estados Unidos e Israel «es ridículo, nocivo y grave».
  • Defendió la universidad pública como activo estratégico y criticó el recorte al sistema científico como un camino que «ningún país del mundo está tomando».
  • Propuso una estrategia de integración latinoamericana como eje de la política exterior alternativa.
  • Convocó al plenario federal del Movimiento de la Federación el 19 de septiembre en Avellaneda para debatir el programa de 2027.
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