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Vicentín presentó Procedimiento Preventivo de Crisis y Aceiteros piden ver balances
Vicentín da empleo directo a 1.200 personas y genera casi 5.000 puestos indirectos en la región.
Lo que tenés que saber
- Vicentín SAIC solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC).
- El sindicato Aceitero exige ver los balances de la empresa para justificar la solicitud.
- El gremio advierte que paralizará el sector si se afectan los puestos de trabajo o los salarios.
- Vicentín da empleo directo a 1.200 personas y genera casi 5.000 puestos indirectos en la región.
- En caso de recortes laborales, los 17 puertos del cordón industrial de Rosario quedarán paralizados.
Vicentín presenta el Procedimiento Preventivo de Crisis
Vicentín SAIC ha presentado una solicitud formal ante las autoridades para iniciar un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), una medida extrema que permite a las empresas en crisis justificar despidos masivos de personal. Este pedido genera preocupación entre los trabajadores, especialmente los 1.200 empleados directos y los casi 5.000 puestos indirectos que dependen de la compañía en la región.
El sindicato exige transparencia
El Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros del departamento San Lorenzo (SOEA) ha manifestado su desacuerdo con la medida de la empresa, exigiendo transparencia. Según los representantes del gremio, existen rumores sobre un borrador de la solicitud, pero reclaman que se les entregue la documentación oficial que justifique el pedido del PPC. “Cuando pedíamos mejoras para los trabajadores decían que no tenían plata y amasijaban 1500 millones de dólares. No vamos a entrar en un juego político, nuestra posición es defender a los trabajadores y su salario”, afirmó Daniel Succi, secretario General del SOEA.
La solicitud del PPC y sus requisitos
Para que Vicentín pueda acceder a la medida solicitada, la ley exige que la empresa presente los balances financieros de los últimos tres años, firmados por un contador público y validados por el Consejo Profesional correspondiente. Estos documentos son fundamentales para demostrar la situación de crisis económica que justificaría la aplicación del PPC.
Posibles medidas del sindicato ante recortes
Succi también aclaró que el sindicato no participa en ninguna negociación directa con la empresa, pero advirtió que “tomaremos acciones cuando se perjudique el salario, los beneficios o el puesto de los trabajadores Aceiteros”. En caso de que Vicentín implemente medidas que afecten negativamente a los empleados, el SOEA ha amenazado con paralizar la actividad en los 17 puertos ubicados en el cordón industrial de Rosario.
El impacto en la región
Con 1.200 trabajadores directos y una cadena de empleo indirecto que abarca unos 5.000 puestos en la región, cualquier recorte en la empresa podría tener efectos significativos en la economía local. Las acciones del sindicato podrían llevar a la paralización del sector aceitero y de la actividad portuaria en la zona, lo que afectaría a miles de familias que dependen directamente de la industria.
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“Anticristo, momias y miserables”: el relato de Caputo que no resiste los datos
El ministro de Economía insultó a Kicillof y, por otro lado, a los empresarios que piden devaluar, y les pidió a los jubilados que valoren sus ingresos. La mínima con bono apenas supera los $505.000, el bono lleva 32 meses congelado y las canastas de pobreza suben más rápido que la inflación.
Con una inflación interanual que todavía orilla el 33,5% y canastas de pobreza que suben más rápido que el índice general, el ministro de Economía eligió defender el plan con un vocabulario más cercano al púlpito que a la economía. «El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo, así está visto realmente, y yo entiendo que la gente lo ve así, porque efectivamente lo es», disparó. Cuando los números no alcanzan para convencer, el Gobierno recurre al demonio.
El autor de la frase fue Luis Caputo, ministro de Economía de Javier Milei, durante una exposición de casi una hora ante empresarios y financistas en el CFO Summit 2026, organizado por el diario El Cronista. El blanco principal fue el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, pero la lista de destinatarios fue más larga: tildó de «momias» y «miserables» a los empresarios que reclaman una devaluación y les pidió a los jubilados que valoren sus ingresos, que según él subieron un «14%» desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.
Una confesión disfrazada de insulto
«Hay sectores que retraen la inversión. (Axel) Kicillof es el anticristo. En ese caso, el escenario es tan malo que tiene impacto», afirmó Caputo. Agregó que el mandatario bonaerense «quiere a la gente pobre» y que «le molesta que la gente viaje al exterior». También sostuvo que «hay que desmitificar el temor político que tienen algunos que hoy está generando en mucha gente, en muchos tomadores de decisión, una especie de retracción a la inversión».
Detrás de la agresión hay una admisión que el ministro prefirió no subrayar. El propio responsable de la economía reconoció que la inversión se frena y le atribuyó la culpa a un gobernador que no maneja ni el Banco Central ni el Palacio de Hacienda. Después de casi tres años de gestión, de un Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) presentado como la llave del crecimiento y de un acuerdo récord con el FMI, la explicación oficial para la cautela empresaria es el miedo a una elección que todavía no ocurrió.
«Momias» y «miserables»: la guerra con la industria
«Los que piden una devaluación son momias o miserables que solo piensan solo en sí mismos y quieren una Argentina pobre donde puedan pagar salarios, pobres con una economía cerrada así la gente les subsidia los precios de venta y juegan a ser megaempresarios», sostuvo el ministro, que además planteó que «la productividad no se genera pagándole sueldos de US$300 a los obreros».
Los calificativos llegaron menos de un mes después del áspero cruce que mantuvo con el sector fabril. En el acto por el Día de la Industria, el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Guillermo Moretti, lo cuestionó sin nombrarlo: «Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno». En aquella ocasión, Moretti también señaló que las finanzas personales del ministro crecieron un 37% en dólares en un año mientras el país se endeudaba. El presidente de la UIA, Martín Rappallini, se despegó de esos dichos y los calificó como «una posición personal o provincial». Caputo respondió entonces que su tarea era «defender los intereses de 48 millones de argentinos, no de determinados empresarios».
El ministro que habla de salarios de 300 dólares es el mismo que firmó la devaluación de diciembre de 2023, la que pulverizó los ingresos en los primeros meses de esta gestión. Aquel salto cambiario disparó una inflación del 25,5% en diciembre de 2023 y del 20,6% en enero de 2024, según el INDEC.
Jubilados: el 14% que no llega a la mesa
Caputo les pidió a los jubilados que valoren su nivel de ingresos porque, según su cuenta, subió un «14%» desde diciembre de 2023, frente a una caída del 40% durante el gobierno anterior. Los números oficiales de octubre dibujan otra escena. Según la Resolución 284/2026 de ANSES, la jubilación mínima quedó en $435.748,51. El Decreto 1108/2026, publicado en el Boletín Oficial, volvió a fijar el bono extraordinario en $70.000, el mismo monto desde marzo de 2024. El ingreso total de quien cobra la mínima llega así a $505.748,51.
Cuando el refuerzo nació, con el Decreto 177/2024, la jubilación mínima era de $134.445,30 y el bono representaba cerca de la mitad del haber. Hoy equivale a apenas un 16%. Si se hubiera actualizado al mismo ritmo que la mínima, superaría los $226.000. El congelamiento del bono durante 32 meses es un ajuste silencioso que el ministro omitió en su celebración.
La comparación también choca contra la canasta: según el INDEC, en agosto una familia tipo necesitó más de $1.600.000 para no caer en la pobreza. Frente a esa cifra, los $505.748,51 de la mínima con bono ilustran con crudeza qué significa «valorar» los ingresos en la Argentina libertaria.
Una inflación «alta» que el ministro minimiza
El ministro reconoció que la inflación sigue alta «para los índices internacionales», pero pidió paciencia: «En todo proceso de estabilización la convergencia a los niveles internacionales lleva su tiempo». Los datos del INDEC muestran que en agosto el IPC subió 1,7%, acumuló 21,3% en ocho meses y marcó 33,5% interanual.
El detalle más incómodo está en las canastas. La Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total, que definen las líneas de indigencia y pobreza, registraron subas interanuales del 39,6% y del 38,3%, respectivamente. Los bienes que determinan quién es pobre en la Argentina suben más rápido que el índice que el Gobierno exhibe como trofeo.
El blindaje de 2027: swaps, FMI y promesas
Caputo aseguró que no hay motivos para temer problemas con el dólar en el año electoral y enumeró cuatro razones: la base monetaria en mínimos históricos, el estiramiento de los vencimientos de la deuda en pesos, la compra de reservas y el ingreso de divisas por inversiones del RIGI y por la balanza comercial. Estimó que el Banco Central podría comprar hasta US$30.000 millones si se cumplen las proyecciones más optimistas de Economía. «Teníamos una meta implícita de compra de US$10.000 millones con el FMI y a la situación actual vamos a estar cerca de los US$20.000 millones», afirmó.
El cierre del argumento fue revelador: «Además, tenemos el swap con China y Estados Unidos y eso son los US$75.000 millones que dice el presidente». Un programa que presume de solidez necesita anunciar un colchón de 75.000 millones de dólares, en buena parte prestados, para atravesar un año electoral. La meta de reservas pactada con el FMI, citada por el propio ministro, confirma que la política cambiaria sigue atada a los compromisos con el organismo.
Sobre los próximos pasos, Caputo descartó un «plan platita» porque, dijo, está probado que «no funciona», y prometió más de lo mismo: «Nos vamos a concentrar en seguir bajando el costo argentino y lo haremos con las mismas herramientas que lo estamos haciendo».
La «tomada de pelo»
El ministro cerró con un mensaje electoral: «A mí me parece que la mayoría de la gente no va a votar volver al pasado, creer eso es una tomada de pelo, una subestimación muy alta para todos los argentinos. Los argentinos no son tontos». La frase encierra su propia paradoja. Quien afirma que los argentinos no son tontos les pide a los jubilados de la mínima que celebren medio millón de pesos y responde a las críticas con demonios y momias.
Lo que tenés que saber:
- Luis Caputo calificó a Axel Kicillof como el «anticristo» y al kirchnerismo como «el infierno» durante el CFO Summit 2026.
- Llamó «momias» y «miserables» a los empresarios que piden una devaluación, menos de un mes después de su cruce con la UIA.
- Pidió a los jubilados valorar sus ingresos, pero la mínima con bono de octubre es de $505.748,51 y el bono de $70.000 sigue congelado desde marzo de 2024.
- La inflación de agosto fue de 1,7% mensual y 33,5% interanual; las canastas de indigencia y pobreza subieron 39,6% y 38,3%.
- Para 2027, el ministro apoyó su blindaje cambiario en compras de reservas, metas del FMI y swaps con China y Estados Unidos.
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