Sociedad
Biblioteca LGBTIQ+ de Nueva York lleva el nombre de la argentina Belén Correa
Comunidad LGTBIQ+ de NY ponderó a Argentina como referente en materia de derechos y conquistas.
La directora ejecutiva de l Colectivo Intercultural Transgrediendo de Nueva York, Liaam Winslet, resaltó que la población LGBTIQ+ argentina «ha sido no solo una referente, sino también ha permitido impulsar ciertas cosas de acuerdo a las realidades de nuestros países».
La activista dijo que el activismo argentino «nos permite tener una visión más amplia sobre las luchas y conquistas de los derechos para nuestras comunidades y, en base a eso, también hemos podido replicar muchos de esos logros en nuestros lugares, nuestras trincheras, en base a nuestras realidades».
Porque -dijo- buscan «cambiar estas políticas públicas y leyes que nos siguen criminalizando y estigmatizando», ya que «en Nueva York los y las trabajadoras sexuales, el colectivo y otras organizaciones, impulsamos una campaña en la asamblea del Estado, para poder exigir que se descriminalice el trabajo sexual, porque aun vivimos esta persecución por parte del sistema y de la policía».
«Queremos que el Estado cambie eso, porque nos siguen criminalizando, seguimos siendo encarceladas, perseguidas, humilladas y asesinadas», enfatizó.
Y agregó: «Cuando llegamos acá nos dimos cuenta de que no era nada fácil, pero tampoco imposible y hemos avanzado y conquistado algunas cosas, pero queremos mucho más».
«Cada día el sistema cambia, los gobiernos cambian, los representantes políticos cambian, muchas veces se les olvida si no les recordamos o estamos ahí constantes y sonantes para decirles que nuestros derechos no son negociables y que nuestras vidas importan», sostuvo.
«La comunidad trans latinex (neologismo inglés para incluir a las diversidades culturales y de género), negras, indígenas, migrantes, personas privadas de su libertad, los y las trabajadores sexuales seguimos exigiendo justicia, exigiendo nuestros derechos, que se visibilice nuestra existencia», enfatizó, y consideró que «estamos en un momento épico e histórico y la biblioteca también ha sido parte de esto».
Se refiere a la primera biblioteca LGBTIQ+ que se inauguró en la organización y que lleva el nombre de la activista argentina Belén Correa.
Winslet explicó que el Colectivo Intercultural Transgrediendo es una organización de base comunitaria que se fundó en 2015, y surgió de una idea de dos mujeres trans latinas, una de ellas, Lorena Borgas.
La activista «luchó y vivió en los ’80 y ’90, un tiempo en donde la comunidad trans seguía siendo sometida, olvidada, encarcelada, y yo como una mujer migrante que también me vi obligada a desplazarme de mi país de origen».
Ellas querían un «espacio liderado por nosotras y para nosotras», por lo que todo se inició como «un espacio muy pequeño y ahora se convirtió en un espacio comunitario grande, seguro para nuestra comunidad, donde proveemos de diferentes servicios, legales, de apoyo, contención, conexiones a salud, y también de ropa, alimentos listos para comer, verduras y vegetales, gracias a la colaboración de otras organizaciones con la que trabajamos», explicó.
«Con la pandemia fue algo muy fuerte, nos impactó a todas y nos sigue impactando. Ahora Estados Unidos está en una situación muy difícil económicamente a raíz de la guerra y otras situaciones que dilatan más la situación de pobreza, de desigualdad y de olvido de nuestra comunidad, sobre todo la comunidad trans latinex indocumentada, trabajadoras sexuales», reflexionó.
A lo que agregó: «Muchas no accedemos al servicio de salud, algo primordial y otras cosas básicas como la vivienda, ya que muchas vivimos en hacinamiento, otras viven en albergues que están mezclados con personas que no cambiaron esa mentalidad transfóbica hacia la comunidad trans».
Tal es así, comentó, que «hemos tenido situaciones en la cual tuvimos que albergar a nuestras hermanas en nuestras casas, hasta conseguir un espacio seguro para ellos, ellas y elles y así seguimos luchando».
En julio del año pasado, el Colectivo Intercultural Transgrediendo, el cual milita en favor de los derechos de la comunidad transgénero desde Queens, Nueva York, lanzó el podcast Revuelta Trans, que está disponible en Spotify.
«Ahora estamos en el siglo XXI, en el (año) 2021, las cosas han cambiado. La lucha que llevaron muchas personas trans de la comunidad antes que yo, durante y después, cuando quede el legado, son las que han ayudado a que tengamos una mejor vida durante el futuro», reflexionó por entonces Jennifer Orellana, activista trans de Puerto Rico y una de las voces invitadas al podcast.
Salud 🩺
En diez años, Argentina perdió 364.000 nacimientos anuales: qué hay detrás del derrumbe demográfico
En 2014 nacían 2.128 bebés por día en Argentina; en 2024 fueron apenas 1.131. Según las Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud, el país registró su mínimo histórico de nacimientos, con una tasa de fecundidad de 1,23 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo. La crisis económica, el ajuste y la ausencia de políticas de cuidado configuran un escenario que ya empieza a sentirse en las aulas, los hospitales y el sistema previsional.
En 2024, en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires, murieron más personas de las que nacieron. No es un dato anecdótico: es la señal más contundente de una transformación demográfica que lleva una década acelerándose y que el Estado nacional observa sin un plan claro de respuesta. Mientras el gobierno de Javier Milei recorta el gasto social, desmantela programas y celebra el equilibrio fiscal, la Argentina está, literalmente, dejando de nacer.
Los datos surgen del informe «Estadísticas Vitales» elaborado por la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación, con base en los certificados de nacimiento registrados en todo el país. En 2014 nacieron 777.012 bebés. En 2024, esa cifra cayó a 413.135, lo que representa una baja de 363.877 nacimientos anuales, equivalente al 46,83%. En paralelo, las defunciones pasaron de 325.539 a 376.405 en el mismo período. El crecimiento vegetativo, la diferencia entre nacidos vivos y fallecidos, alcanzó su mínimo histórico: apenas 36.730 personas.
Una revolución silenciosa que lleva diez años
Los especialistas Rafael Rofman y Carola della Paolera, del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), describieron el fenómeno como una «revolución demográfica»: en una sola década, la fecundidad en Argentina cayó más que en los sesenta años previos combinados. La tasa global de fecundidad se desplomó a un mínimo histórico de 1,23 hijos por mujer en 2024, según datos de CIPPEC, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional, que se ubica en 2,1. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ubica a la Argentina en torno a 1,2 hijos por mujer, cifra que la acerca a países europeos con décadas de envejecimiento acelerado.
La DEIS reconoció ante una consulta periodística que «el marcado descenso de la natalidad desde el año 2015 a 2024 es un fenómeno demográfico relevante, que se ha dado en forma global en la región», y remitió al informe «Observatorio Demográfico, 2025. América Latina y el Caribe ante la baja fecundidad: tendencias y dinámicas emergentes», elaborado por la CEPAL. Sin embargo, el organismo aclaró que no cuenta con estudios propios que expliquen «los motivos de la caída», una admisión que, en sí misma, habla del estado de la planificación pública en materia demográfica.
Multicausal, pero con un denominador común: la inseguridad
El descenso no responde a una sola causa. Los especialistas coinciden en que el fenómeno combina factores de largo plazo, como la transición demográfica global, el mayor acceso a la salud reproductiva y la caída sostenida del embarazo adolescente, con factores de corto plazo que lo aceleraron. Rafael Rofman, doctor en demografía e investigador principal de CIPPEC, señaló que «en el corto plazo esto se aceleró, en los últimos 10 años se aceleró mucho, y eso fue fundamentalmente por un cambio cultural con una nueva generación de jóvenes más empoderados, más decididos a tomar decisiones sobre su fecundidad y menos dispuestos a aceptar mandatos históricos».
Pero el cambio cultural no opera en el vacío. La primera encuesta de intenciones reproductivas realizada en Argentina determinó que la distancia entre los hijos deseados y los efectivamente tenidos no responde a una causa única, sino a la interacción entre la postergación de la maternidad y la paternidad, la inseguridad económica y laboral, las dificultades de acceso a la vivienda, las desigualdades en la distribución de los cuidados y las limitaciones a la autonomía reproductiva. En términos concretos: muchas personas quieren tener hijos y no pueden sostenerse haciéndolo.
Los datos del INDEC de septiembre de 2025 ilustran la magnitud del obstáculo económico: criar un niño menor de un año cuesta en promedio $436.988 mensuales; entre 1 y 3 años, $519.193; y entre 6 y 12 años, $548.636. Esos números hay que leerlos en el contexto del ajuste libertario, que recortó los programas sociales un 61% en términos reales desde 2023 y redujo el gasto de capital un 86%, destruyendo la capacidad del Estado de acompañar decisiones reproductivas con infraestructura de cuidado.
El ajuste Milei como acelerador de un problema estructural
Lejos de ser un fenómeno exclusivamente cultural, el descenso de la natalidad se profundiza en un contexto de precarización laboral y retiro del Estado. Con una informalidad laboral del 43,2% según datos del INDEC del segundo trimestre de 2025, y un poder adquisitivo que no logró recuperar los niveles previos al shock devaluatorio de diciembre de 2023, la maternidad dejó de ser una decisión libre para convertirse en un proyecto condicionado por la capacidad de cada familia de financiar lo que el Estado ya no garantiza.
Gala Díaz Langou, directora ejecutiva de CIPPEC, advirtió que «esto no se da igual en todas las clases sociales. Los hogares más pobres siguen siendo más extensos y con más niños, generalmente con mujeres a la cabeza y a cargo de las tareas domésticas y de cuidado». La caída de la fecundidad entre los sectores más vulnerables, impulsada principalmente por la reducción de los embarazos adolescentes no planificados, es en parte un avance en términos de derechos; pero la imposibilidad de concretar proyectos reproductivos deseados en los sectores medios y bajos por razones económicas es, sin ambigüedad, una consecuencia del ajuste.
Las consecuencias ya llegaron: escuelas, hospitales y jubilaciones
El impacto de la caída de la natalidad no es un problema del futuro: ya está presente. En los últimos diez años, la población de 3 a 5 años disminuyó un 31%, lo que anticipa una reducción sostenida de la matrícula escolar en todo el país. Según el informe de Estadísticas Vitales, en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires las defunciones ya superaron a los nacimientos, dos distritos que concentran la mayor parte de la actividad económica y el sistema de salud del país.
El sistema previsional enfrenta la amenaza más estructural. Hoy hay apenas 12.845.000 trabajadores activos que aportan al sistema, según datos del INDEC para el segundo trimestre de 2025, mientras la informalidad sigue en niveles altísimos. Manuel Mera, director de Protección Social de CIPPEC, advirtió que, además del factor económico, la reducción en la cantidad de hijos responde a un cambio cultural; pero con menos ingresantes al sistema y una mayor proporción de adultos mayores, la sustentabilidad del sistema jubilatorio está en crisis. La masa de recursos destinada al pago de jubilaciones y pensiones ya representa el 46% del gasto primario total en el Presupuesto 2026, según el propio proyecto enviado por el Ejecutivo al Congreso.
El descenso de la natalidad es un fenómeno global: más de la mitad de los países del mundo presenta tasas inferiores al nivel de reemplazo, según la revisión 2024 de World Population Prospects elaborada por Naciones Unidas. Pero la velocidad y profundidad de la caída argentina, la más pronunciada de América Latina en la última década, no se explica solo con variables demográficas universales. Se explica también con un Estado que recortó el 61% de sus programas sociales, que tiene una informalidad laboral del 43%, que no construyó una red de cuidados digna y que, bajo la gestión actual, desmanteló lo poco que había.
Lo que tenés que saber
- En 2024 nacieron 413.135 bebés en Argentina, frente a 777.012 en 2014: una caída del 46,83% en diez años, según las Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud.
- La tasa de fecundidad cayó a un mínimo histórico de 1,23 hijos por mujer en 2024, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1, según CIPPEC.
- En la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires las defunciones ya superaron a los nacimientos por primera vez en la historia estadística del país.
- El costo de criar un niño de entre 6 y 12 años supera los $548.000 mensuales, según el INDEC, en un contexto de recorte del 61% en programas sociales desde 2023.
- La caída de la natalidad ya impacta en la matrícula escolar, el sistema de salud y la sustentabilidad del sistema previsional, con apenas 12.845.000 trabajadores activos aportando frente a una informalidad laboral del 43,2%.
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