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La Mona Jiménez detalló su detención durante la dictadura militar
La Mona Jiménez relató su detención y la persecución cultural que sufrió el género popular cordobés durante el terrorismo de Estado.
★ El músico cordobés Carlos «La Mona» Jiménez rompió el silencio sobre los padecimientos que atravesó durante la última dictadura cívico-militar en Argentina. A través de un testimonio volcado en sus redes sociales, el máximo referente de la música popular de Córdoba detalló cómo su actividad artística lo convirtió en un objetivo de las fuerzas represivas, que identificaban al cuarteto como una expresión cultural peligrosa y marginal.
La criminalización de la cultura popular
Jiménez recordó el momento en que reconoció, años después, uno de los centros donde permaneció privado de su libertad. El artista describió un sistema de detenciones arbitrarias basadas estrictamente en su oficio y en el componente social de su público. Según su relato, el género musical era considerado «mala palabra» por las autoridades de facto, quienes aplicaban una lógica de segregación clasista y racista sobre los artistas y sus seguidores.
»Era que cante un negro para hacer divertir a los otros», sentenció el músico, exponiendo el desprecio con el que el poder militar observaba las manifestaciones de los sectores más vulnerables. Esta persecución no fue un hecho aislado, sino que formó parte de un plan sistemático de control cultural que buscaba disciplinar o eliminar cualquier expresión que fomentara la identidad colectiva fuera de los cánones impuestos por la Junta Militar.
Un cautiverio prolongado y el rol de la resistencia familiar
El cantante precisó que una de sus detenciones se extendió por un lapso de un año y ocho meses, un periodo de tiempo que evidencia la intensidad de la vigilancia sobre su figura. Durante ese proceso, la incertidumbre y la violencia institucional afectaron de manera directa a su núcleo familiar.
Jiménez destacó la figura de su compañera, Juana Delseri, quien encarnó una forma de resistencia cotidiana frente a la arbitrariedad policial. El músico relató que ella lo esperaba durante noches enteras en la Plaza San Martín de la capital cordobesa, a la espera de una liberación que muchas veces se postergaba sin explicaciones legales. Este accionar de las fuerzas de seguridad en Córdoba, bajo el mando de figuras como el represor Luciano Benjamín Menéndez en el III Cuerpo de Ejército, se caracterizó por una ferocidad particular contra las expresiones populares y gremiales.
El sentido de la vocación frente al autoritarismo
A pesar del contexto de censura y violencia, el referente cordobés reivindicó la función social de su música. Aseguró que su felicidad radicaba en brindarle momentos de alegría a las personas que más lo necesitaban en aquel periodo de oscuridad. La detención de Jiménez por «cantar cuarteto» se inscribe en la larga lista de artistas perseguidos, prohibidos o desaparecidos que intentaron sostener espacios de pertenencia para las mayorías populares.
El testimonio de Jiménez se suma a los registros históricos que documentan cómo la dictadura no solo persiguió la militancia política y sindical, sino que también intentó aniquilar los consumos culturales que no se alineaban con su proyecto de nación.
Puntos clave:
- Carlos Jiménez denunció que estuvo detenido un año y ocho meses durante la dictadura.
- El artista vinculó su persecución directamente con la estigmatización del cuarteto.
- El testimonio revela la vigilancia constante sobre los espacios de baile y reunión popular en Córdoba.
- Juana Delseri mantenía guardias en plazas públicas ante la falta de información oficial sobre el paradero del músico.
- El relato subraya el componente de clase en la represión cultural del periodo 1976 a 1983. ★
DDHH
Artistas y referentes del cine salieron a la calle por Memoria, Verdad y Justicia
Referentes de la cultura marcharon a Plaza de Mayo a 50 años del golpe; defendieron el cine nacional y la democracia ante el ajuste.
★ La conmemoración del Día de la Memoria, Verdad y Justicia en Buenos Aires este martes 24 de marzo de 2026 alcanzó una magnitud histórica al cumplirse 50 años del inicio de la última dictadura cívico militar. En un contexto de fuerte retroceso en las políticas estatales de fomento a las artes, una columna compacta de figuras del espectáculo se integró a la movilización masiva para manifestar su rechazo al negacionismo y a la desfinanciación de los organismos de cultura. Bajo la consigna de «Cine argentino unido», actores, directores y trabajadores del sector audiovisual transformaron su presencia en un acto de resistencia política frente a la actual gestión de gobierno.
El frente cultural contra el vaciamiento estatal
La organización “Cine argentino unido”, movimiento que nuclea a diversos sectores de la industria cinematográfica, encabezó la columna que agrupó a referentes con amplia trayectoria y compromiso social.
La presencia de figuras como Lali Espósito, Nancy Dupláa y Pablo Echarri no fue un hecho aislado ni meramente fotográfico; se dio en el marco de una defensa explícita de la educación pública y la soberanía cultural.
Según fuentes del ámbito audiovisual consultadas por este medio, la movilización de este año tuvo un carácter urgente debido al desmantelamiento de programas de fomento y la estigmatización constante que sufren los artistas por parte de sectores del oficialismo.
Un registro de identidad y coherencia política
A través de registros compartidos en redes sociales, se pudo constatar la participación activa de Julieta Díaz, Jorgelina Aruzzi, Gloria Carrá y el escritor Daniel Handler. Estos artistas se sumaron al reclamo de los organismos de derechos humanos por la continuidad de los juicios de lesa humanidad y el fortalecimiento de un Estado eficiente que garantice el acceso a la cultura.
Por su parte, la conductora Florencia de la V también registró su presencia en las inmediaciones del microcentro porteño, sumándose al pedido de Memoria, Verdad y Justicia en una jornada donde la emoción y la reivindicación de los derechos laborales y sociales fueron los ejes centrales.
La cultura como trinchera frente al ajuste
El sector cultural es uno de los más golpeados por las políticas de privatización y el recorte de recursos estratégicos. La manifestación del colectivo de actores en esta fecha emblemática funcionó como un recordatorio de que la identidad nacional se construye sobre la base de la memoria histórica.
Ante el discurso de confrontación que emana de las esferas del poder ejecutivo nacional, la unidad de estos referentes en la Plaza de Mayo reafirmó la importancia de la solidaridad y el reconocimiento del otro como herramientas fundamentales para sostener la democracia y la autodeterminación de los pueblos frente a los condicionamientos externos y el sobreendeudamiento.
Puntos clave
- Referentes de la cultura marcharon bajo la bandera de “Cine argentino unido”.
- Se cumplieron 50 años del último golpe de Estado en Argentina.
- Figuras como Lali Espósito, Nancy Dupláa y Flor de la V reclamaron por los derechos humanos.
- La movilización incluyó consignas en defensa del cine, la educación y la democracia.
- El sector artístico manifestó su rechazo al vaciamiento de las políticas culturales estatales. ★
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