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Seguridad social

Nueve meses de caída: la jubilación mínima ya perdió el 6% de poder adquisitivo

La mínima acumula una pérdida real del 6% desde junio de 2024 y se ubica un 10,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023. Una pareja de adultos mayores necesitó $1.548.360 en febrero para cubrir sus necesidades básicas, el equivalente a 3,4 haberes mínimos.

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La fórmula que licúa los haberes: por qué los jubilados siempre pierden con Milei

★ El poder adquisitivo de las jubilaciones lleva nueve meses consecutivos en retroceso real. Así lo confirmó un informe de la consultora C-P, que señaló que «las jubilaciones cayeron en términos reales por noveno mes consecutivo, por el aumento de la inflación y la fórmula de indexación mensual».

El mecanismo de ajuste vigente actualiza los haberes en función de la inflación de dos meses atrás, lo que genera un rezago estructural que castiga especialmente a los jubilados cuando los precios se aceleran. En abril, la jubilación mínima subió un 2,9%, en línea con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publicó el INDEC para febrero, pero muy por debajo de la inflación del 3,4% registrada en marzo.

Matías Rajnerman, jefe de macroeconomía del Banco Provincia, lo explicó con claridad: «En tanto y en cuanto la inflación se acelere, la jubilación va a caer en términos reales porque como se actualiza en base a la suba de precios de dos meses atrás, siempre queda rezagada ante una suba de precios.»

Los que cobran la mínima, los más castigados

En marzo, la jubilación mínima perdió un 0,9% real, según el trabajo de C-P. Desde junio de 2024, ese sector acumula una caída del 6%, mientras que las jubilaciones medias y altas retrocedieron un 0,5% en el mismo mes.

La asimetría no es menor: más del 60% de los jubilados cobra el haber mínimo, actualmente fijado en $380.319,31, a lo que se suma un bono de $70.000 para llegar a un total de $450.319,31. Ese valor se encuentra un 10,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023, último mes completo del gobierno de Alberto Fernández. En contraste, las jubilaciones medias y altas se ubican un 7,4% por encima de aquel parámetro.

La consultora Analytica estimó que el bono complementario debería más que duplicar su valor, pasando de los $70.000 actuales a $144.000, para que la jubilación mínima recuperara el poder de compra inicial.

El bono congelado: un parche que se encoge

El bono de $70.000 que perciben los jubilados de la mínima permanece sin actualización, lo que agudiza la licuación del haber total. Lejos de funcionar como un amortiguador de la inflación, el bono se deprecia mes a mes en términos reales. Según C-P, «la licuación del bono explica la dinámica» de la caída acumulada del 6% desde junio.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) aportó otro ángulo de análisis: comparando el primer trimestre de 2026 con los últimos tres meses del gobierno de Fernández (septiembre a noviembre de 2023), los jubilados que cobran la mínima sufrieron una pérdida del 3,8% medida por el IPC del INDEC. Pero si se considera la canasta actualizada del Índice de Precios al Consumidor, la caída en ese período trepa al 13,1%.

Una canasta que triplica y quintuplica el haber

La brecha entre los ingresos jubilatorios y el costo real de vida resulta elocuente. Según los últimos datos de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, la canasta de consumo de una pareja de adultos mayores con vivienda propia llegó en febrero de 2026 a $1.548.360, un 5,5% más que el mes anterior. Eso equivale a 3,4 jubilaciones mínimas con bono del mes de abril.

Si esa misma pareja alquila, el costo de vida escala a $2.268.554 mensual, con un incremento del 4,7% respecto a enero, lo que representa el equivalente a 5 haberes mínimos del nivel actual. En un país donde el 60% de los jubilados percibe el haber más bajo, esos números no son estadísticas abstractas: son la radiografía de una crisis de subsistencia que el Gobierno de Javier Milei prefiere no ver, o que directamente ignora.

El ajuste que no cesa

Como informó este medio en coberturas anteriores sobre el impacto de la inflación de marzo, el primer trimestre de 2026 cerró con una suba acumulada cercana al 9% a nivel nacional, con rubros como alimentos y alquileres empujando por encima del promedio. En ese contexto, la promesa oficial de «desinflación» choca de frente con la realidad cotidiana de quienes viven de un haber fijo que el propio diseño del sistema condena a perder contra los precios.

El Gobierno vetó en 2024 una ley aprobada por el Congreso que establecía una fórmula de ajuste más favorable para los jubilados, optando en cambio por mantener el esquema de indexación rezagada que hoy explica, en gran medida, la caída sistemática del poder adquisitivo previsional.

Puntos clave:

  • Las jubilaciones cayeron en términos reales por noveno mes consecutivo, según la consultora C-P.
  • La jubilación mínima acumula una pérdida real del 6% desde junio de 2024 y se ubica 10,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
  • El bono de $70.000 debería subir a $144.000 para recuperar el poder adquisitivo inicial, según Analytica.
  • Una pareja de jubilados con vivienda propia necesitó $1.548.360 en febrero, equivalente a 3,4 haberes mínimos.
  • El CEPA calculó una caída del 13,1% en el poder adquisitivo de la mínima al comparar el primer trimestre de 2026 con los últimos meses del gobierno de Fernández, usando la canasta del IPC actualizada.

Seguridad social

Parche oficial: el 38% de aumento en la Alimentar no frena la indigencia

El Gobierno oficializó el aumento del beneficio pero los indicadores de indigencia exponen las fallas del modelo económico.

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El-Argentino-Tarjeta Alimentar.

Prestación Alimentar: un parche del 38% ante una crisis social sin contención

★ Mediante la Resolución 161/2026 publicada en el Boletín Oficial, el Ministerio de Capital Humano incrementó los montos de la Prestación Alimentar en un 38%. La medida, que entró en vigencia este jueves, intenta contener el deterioro del poder adquisitivo en un escenario donde la canasta básica continúa marcando el ritmo de la vulnerabilidad social en Argentina.

Los nuevos montos y el alcance de la medida

La normativa, que llevó la firma de la ministra Sandra Pettovello, estableció que las familias con un hijo de hasta 17 años percibirán $72.250; mientras que aquellas con dos hijos cobrarán $113.299. Para los grupos familiares con tres o más hijos, el importe se fijó en $149.425. Hasta el mes de abril, los valores oscilaban entre los $52.250 y los $108.062, lo que evidencia la magnitud del ajuste necesario para intentar alcanzar el costo de los alimentos.

El beneficio mantiene su carácter de acreditación mensual y automática para titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH), Asignación por Embarazo, Asignación por Hijo con Discapacidad y la Pensión No Contributiva para Madres de 7 o más hijos.

Contradicciones en el discurso oficial

En los fundamentos de la resolución, el Ejecutivo destacó que la Prestación Alimentar junto a la AUH resultaron pilares para mejorar indicadores sociales. Según datos del INDEC citados en el documento, la pobreza se redujo del 38,1% en el segundo semestre de 2024 al 28,2% en el mismo periodo de 2025; mientras que la indigencia descendió al 6,3%.

Sin embargo, esta narrativa oficial colisiona con el seguimiento sistemático del deterioro económico que este medio realiza sobre la gestión libertaria. Informes previos de la Universidad Católica Argentina (UCA) y de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) revelaron una caída constante del consumo y un impacto severo del ajuste sobre los sectores productivos y populares (según el documento interno CONTEXTO | Serie Inflación y Economía Milei).

Un contexto de ajuste y desfinanciamiento

A pesar de la propaganda gubernamental sobre la estabilización macroeconómica, la realidad en los barrios populares muestra otra cara. El aumento del 38% se presenta como una fortaleza de las acciones de asistencia, pero ocurre en un marco de achicamiento del Estado y subordinación a los condicionamientos del FMI. Notas anteriores de este diario ya advirtieron que la inflación de 2026 podría triplicar los cálculos iniciales, dejando a las prestaciones sociales siempre por detrás de la góndola.

La decisión de actualizar los montos mediante resolución administrativa y no por ley de movilidad deja a los sectores más desprotegidos a merced de la discrecionalidad política de una cartera, la de Capital Humano, que fue señalada por organizaciones sociales debido a la subejecución de partidas alimentarias y el cierre de comedores comunitarios.

Puntos clave:

  • El Gobierno aumentó un 38% la Prestación Alimentar mediante la Resolución 161/2026.
  • Los nuevos montos van desde los $72.250 hasta los $149.425 según la cantidad de hijos.
  • El Ejecutivo utiliza datos del INDEC de 2025 para justificar una supuesta mejora social.
  • El beneficio se acredita de forma automática a titulares de AUH y otras asignaciones.
  • Críticas de sectores sociales apuntan a la insuficiencia del monto frente a la inflación proyectada.
  

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