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Economía 💲

Control de precios: los cuatro objetivos de Guzmán para frenar la inflación

Reconfigurada el área económica del gobierno, la Secretaría de Comercio Interior ahora quedó a cargo del Ministerio de Hacienda.

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El Gobierno reconfiguró el área económica y fortaleció el poder del Ministro de Economía, Martín Guzmán, en busca de respuestas para frenar la escala de los precios, que mantiene la misma tendencia de los últimos meses, aunque con una leve desaceleración.

La Secretaría de Comercio Interior, a cargo de Roberto Feletti, pasó de la órbita del Ministerio de Desarrollo Productivo a la del Ministerio de Economía, en un traspaso con un fuerte contenido político.

Es que Feletti es una de las espadas del kirchnerismo en la estructura del área económica del Gobierno y criticó públicamente las políticas de Guzmán, además de reclamar una suba en las retenciones de los cereales, medida que es rechazada por su ahora flamante jefe.    

Feletti tiene entre sus tareas el armado y control de los programas de acuerdos de precios, cuyo objetivo es fijar valores de referencia como ancla inflacionaria. También debe poner en funcionamiento el fideicomiso del trigo -rechazado por el sector- para estabilizar el precio de la harina y por ende de los productos derivados.

El planteo que suele hacer Guzmán puertas adentro es que la prioridad de la política económica, este año, se resume en consolidar la recuperación productiva, seguir impulsando la creación de empleo, fortalecer el alza de las exportaciones y generar condiciones para una estabilidad consistente en el valor del dólar

De acuerdo a la evaluación del ministro Guzmán y su equipo, los tres primeros objetivos se vienen cumpliendo bastante bien desde principios de año, y el cuarto, relativamente. Pero los acontecimientos internacionales alteraron ese sendero y trastocaron los resultados del primer trimestre, con fuerte impacto sobre la inflación y generando también alta incertidumbre en el sector externo. La caída de ingresos de sectores medios y bajos no alcanza a ser compensada con los paliativos definidos, ante el ritmo desenfrenado que adquirió la trepada inflacionaria de estos meses.

Guzmán insiste ante los suyos en que «mientras haya incertidumbre externa, no vamos a poder frenar la inflación», lo cual justifica la prioridad que le otorga a poder alcanzar y sostener la tranquilidad cambiaria.

Pese a estas políticas de controles,  la inflación se disparó a 6,7% en marzo, 6% en abril y si bien se espera una desaceleración para mayo, no será algo muy diferente a 5,5%. Los alimentos en particular acumularon un incremento de 25% en el primer cuatrimestre.

La tasa de inflación de 2022 es uno de los objetivos planteados en el acuerdo con el FMI. La meta es de entre 38 y 48%, que para todos los analistas económicos será superada.

Entre los cambios de estructura se informó que la actual Subsecretaría de Economía del Conocimiento, pasará a tener rango de Secretaría, ampliando sus funciones, donde la actual subsecretaria María de los Angeles Apólito pasará a desempeñarse como Secretaria del área.

También será jerarquizada el área de Desarrollo de Proveedores y Compre Argentino, que pasará a tener rango de Subsecretaría.

Asimismo, el Fondo de Capital Social (FONCAP) modificará su dependencia funcional desde el Ministerio de Economía hacia el Ministerio de Desarrollo Productivo, en la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores.

Asimismo se comunicó que “con el objetivo de coordinar planes de inversión y generar planes estratégicos se creará la Coordinación Nacional de Empresas Públicas Industriales (CONEPI) en el ámbito de la Secretaría de Industria y Gestión Comercial Externa.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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