Salud 🩺
Un niño de 3 años es el primer caso de flurona en el país
El director del hospital indicó que «la mayoría de los chicos internados en sala general son pacientes con Covid y la mayoría de los que tenemos en terapia intensiva son por Covid».
Un niño de 3 años que ingresó a la terapia intensiva del hospital de Niños Orlando Alassia de Santa Fe por un cuadro de epilepsia fue diagnosticado con flurona, es decir que se le detectaron los virus del coronavirus y de la influenza al mismo tiempo, informó el director del centro asistencial, Osvaldo González Carrillo.
A su vez, la subsecretaria de Equidad del Ministerio de Salud, Romina Carrizo, añadió que se trató de un «hallazgo», ya que se lo detectó a través de un estudio específico al ingresar a terapia debido a que no fue internado «por patologías respiratorias sino una de base» que el paciente ya tenía.
El primer caso de flurona en el mundo fue reportado el 2 de enero en Israel y se trató de una mujer embarazada que estaba vacunada contra el Covid, mientras que días después el gobierno de Cataluña informó sobre «casos esporádicos» de esta combinación registradas en su territorio y las autoridades brasileñas dieron cuenta de cuatro casos.
El director del hospital Orlando Alassia informó que el niño tiene colocadas dos dosis de Sinopharm pero que la última vez que fue inoculado contra la gripe fue hace dos años, y que por haber presentado una buena evolución pasó a una terapia intermedia.
«Es un paciente de 3 años que ingresa a la terapia intensiva por un cuadro de epilepsia, tuvo convulsiones, ya tenía antecedentes de epilepsia. A todos los pacientes que ingresan a terapia intensiva, por la gravedad de los casos, se les hace un panel viral y (en este caso) dio coronavirus más influenza», dijo el funcionario en una conferencia de prensa en el hospital.
González Carrillo consideró que «fue un hallazgo» esa detección, y reiteró que «en sí el paciente no ingresó por una patología respiratoria». «De los pacientes que teníamos internados en terapia por coronavirus este es el que mejor está. Es más, ya salió de la terapia intensiva, está en una terapia intermedia, con cuidados especiales», añadió.
El funcionario dijo que «es muy frecuente encontrar pacientes con dos virus», pero que hasta el momento «no habíamos tenido pacientes con influenza». «Sí habíamos tenido pacientes con coronavirus y sincicial, tuvimos algún paciente con coronavirus y adenovirus, es frecuente encontrar pacientes con asociación de cuadros virales respiratorios», completó.
En efecto, el virus sincicial respiratorio es una enfermedad de alta contagiosidad, que se transmite por contacto directo con secreciones nasales y es uno de los principales causantes de la bronquiolitis. Luego, dijo que el chico no tiene antecedentes de viaje, pero consideró que «probablemente alguien de la familia, un cuidador, tenía el virus y lo contagió».
«Probablemente no tenga cuadro respiratorio porque este chico está vacunado, tiene dos dosis de Sinopharm, lo que sí no tenía era dosis de antigripal, la última era de hace dos años», añadió. Sobre la posibilidad de otros casos de flurona, González Carrillo no lo descartó, pero explicó que «como este es un estudio muy especial (panel viral), quizás si hubiéramos hecho algún otro no lo hubiéramos encontrado».
«Lo que uno tiene que suponer es que la carga viral tiene que haber sido baja y que la posibilidad que tiene de contagio también es muy baja», agregó, y dijo que el paciente «tiene una buena evolución, salió de terapia intensiva, está en cuidados especiales, pero más que todo por el tratamiento de la epilepsia».
El director del hospital indicó que «la mayoría de los chicos internados en sala general son pacientes con Covid y la mayoría de los que tenemos en terapia intensiva son por Covid», haciendo la diferencia de la causa original de la internación.
«En total tenemos 21 pacientes internados en el hospital, de los cuales tres están en área intensiva pediátrica y tres en neonatología. El resto está en sala general, la mayoría tiene comorbilidades y la mayoría son con Covid», precisó.
Del total de internados, el 70% tiene menos de tres años, por lo cual no están vacunados, y de los cinco restantes «tres no están vacunados y hay uno con una sola dosis de vacuna, y uno está completamente vacunado».
El primer caso de flurona en el mundo se reportó el 2 de enero pasado en Israel, y se trató de una mujer embarazada, de 30 años, que no estaba vacunada contra el Covid-19 y que fue diagnosticada cuando fue a dar a luz en el Hospital Beilinson, en la ciudad de Petaj Tivkva.
Comunidad 👥
El preservativo no aprieta: el mito que sigue costando vidas
Fundación Huésped, Soberanía Menstrual y la marca Tulipán volvieron a la carga con una campaña que desmonta con humor y datos uno de los pretextos más repetidos para no usar preservativo. Detrás del mito hay cifras alarmantes: las infecciones de transmisión sexual crecen en Argentina y el uso del condón sigue siendo la única barrera que protege tanto del VIH como de otros virus y bacterias.
Un preservativo colocado sobre objetos claramente más grandes que el pene promedio y que, aun así, no se rompe ni se cae. Ese es el experimento visual que difundió Fundación Huésped junto a Tulipán para demoler uno de los pretextos más usados para no usar condón: «me aprieta».
La publicación acumuló miles de likes y desató un debate que, lejos de ser anecdótico, pone el foco en un problema de salud pública con números que incomodan.
La campaña fue publicada por la cuenta oficial de Fundación Huésped en redes sociales, con interacción también de la cuenta soberanía menstrual, y lleva la firma institucional de una de las organizaciones de referencia en Argentina en materia de VIH, infecciones de transmisión sexual (ITS) y derechos en salud. El mensaje es simple y contundente: «el preservativo sigue siendo el método más efectivo y además previene infecciones de transmisión sexual y embarazos no intencionales. No hay excusas para no usarlo».
Un mito con consecuencias reales: la nueva tendencia “a peluche”
El argumento del «me aprieta» no es una rareza ni una anécdota graciosa: es uno de los obstáculos más frecuentes que los equipos de salud sexual registran en la consulta y en las campañas de prevención. Detrás de esa excusa conviven la incomodidad real, el desconocimiento sobre los distintos talles de preservativo que existen en el mercado y, en muchos casos, una resistencia cultural más profunda que se extendió en juventudes el último tiempo que es tener relaciones sexuales “a peluche”, una moda que tiene que ver con masculinidades hegemónicas que asocian el uso del condón con desconfianza, falta de placer o pérdida de control sobre la situación sexual.
Lo que el mito ignora es que el preservativo es la única barrera que protege simultáneamente del VIH, de otras ITS como sífilis, gonorrea, clamidia, hepatitis B y herpes genital, y de embarazos no planificados. Ningún otro método anticonceptivo tiene esa doble cobertura. Los anticonceptivos hormonales, el DIU o el implante protegen frente a embarazos, pero no ofrecen ninguna protección frente a las infecciones.
Las ITS en Argentina: una tendencia que preocupa
Los datos del Ministerio de Salud de la Nación y de organismos como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) muestran que las infecciones de transmisión sexual registran una tendencia ascendente en la región.
La sífilis, que se consideraba una enfermedad controlada, tuvo un resurgimiento significativo en la última década en Argentina, con brotes que afectaron especialmente a jóvenes de entre 15 y 29 años. La gonorrea, por su parte, suma el desafío adicional de la resistencia a los antibióticos, lo que la convierte en una amenaza creciente para la salud pública global según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En cuanto al VIH, Argentina mantiene una prevalencia que ronda el 0,4% de la población adulta, con alrededor de 140.000 personas que viven con el virus según estimaciones de Fundación Huésped. Aunque la tasa de nuevos diagnósticos se estabilizó en los últimos años, la organización advierte que el acceso a la prueba sigue siendo desigual y que existe una brecha importante entre las personas que viven con VIH y no lo saben y las que están diagnosticadas y en tratamiento.
Tulipán y la apuesta por la educación con humor
La marca Tulipán tiene una historia de campañas de salud sexual que se diferenciaron del discurso tradicional del miedo para optar por el humor, la información directa y la ruptura de tabúes. Hace años que sus comunicaciones apuntan a normalizar el uso del preservativo en lugar de asociarlo al riesgo o a la enfermedad.
La apuesta por mostrar que el condón se estira, se adapta y no se rompe ante objetos de tamaños exagerados es, en ese sentido, una demostración práctica que desmiente el mito con evidencia visual.
La asociación entre una marca comercial y una organización de la sociedad civil como Fundación Huésped no es nueva en el campo de la salud sexual, pero sigue siendo un modelo que amplifica el alcance de los mensajes de prevención más allá de los circuitos institucionales. En un contexto en el que el Estado argentino redujo en los últimos años los fondos destinados a campañas de salud sexual y reproductiva, el rol de las organizaciones civiles y del sector privado en sostener la agenda de prevención adquiere aún más relevancia.
Soberanía menstrual y la perspectiva de género en la prevención
La interacción de la cuenta soberanía menstrual con la publicación de Fundación Huésped no es casual. La salud sexual con perspectiva de género pone sobre la mesa una pregunta que la campaña subyace sin necesidad de enunciarla explícitamente: ¿por qué sigue recayendo sobre los cuerpos con vulva la mayor parte de la responsabilidad anticonceptiva y de prevención, mientras la excusa del «me aprieta» opera como una negativa que el otro puede imponer?
La negociación del preservativo en las relaciones sexuales es también una negociación de poder. Las campañas que trabajan desde la perspectiva de género señalan que el rechazo al condón muchas veces no es una cuestión de comodidad sino de quién tiene la última palabra sobre las condiciones en que ocurre un encuentro sexual. En ese sentido, desmitificar el «me aprieta» es también disputar ese espacio de decisión compartida.
La previa de la primavera y los datos sobre ETS
- Fundación Huésped y Tulipán publicaron una campaña que desmiente visualmente el mito de que el preservativo «aprieta», mostrando condones colocados sobre objetos más grandes que el pene promedio sin que se rompan ni se caigan.
- El preservativo es el único método que protege simultáneamente del VIH, de otras infecciones de transmisión sexual como sífilis, gonorrea y clamidia, y de embarazos no planificados.
- Las ITS registran una tendencia ascendente en Argentina y la región; la sífilis tuvo un resurgimiento marcado entre jóvenes de 15 a 29 años en la última década.
- Argentina tiene alrededor de 140.000 personas viviendo con VIH, con una prevalencia del 0,4% de la población adulta, según estimaciones de Fundación Huésped.
- La campaña también interpela la dimensión de género en la prevención: la negativa a usar preservativo no es solo una cuestión de comodidad, sino muchas veces una expresión de quién tiene el poder de decidir en un encuentro sexual.
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