Salud 🩺
Alerta influenza aviar: la enfermedad que llegó para quedarse
Suman 59 en total hasta el momento, y si bien desde el organismo explican que la enfermedad «se mueve de acuerdo a lo esperado».
Por Ignacio Méndez
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) detectó la última semana 13 nuevos casos positivos de influenza aviar en la Argentina, por lo que suman 59 en total hasta el momento, y si bien desde el organismo explican que la enfermedad «se mueve de acuerdo a lo esperado», advierten que la misma «llegó para quedarse».
«Las aves ya trajeron la enfermedad, la pasaron a aves migratorias de nuestra región y estas últimas están haciendo la circulación dentro de nuestro territorio, con lo cual llegó para quedarse, y lo que tenemos que hacer ahora es involucrar absolutamente a todos los actores, incluyendo a la comunidad en general», dijo la directora nacional de Sanidad Animal del Senasa, Ximena Melón.
Desde el organismo precisaron que a poco más de que se cumpliera un mes del primer caso confirmado en el país, ya son 700.000 las aves muertas en los seis focos detectados al momento en el sector comercial, un 30% por la propia enfermedad y el 70% restante en el marco de las acciones sanitarias para evitar la dispersión.
La influenza aviar «se mueve de acuerdo a los esperado, vuela con aves migratorias, y por eso fuimos ejecutando todas las medidas de preparación y de alerta sobre la base de presentación y de avance rápido tal como ocurrió», explicó Melón.
Doce de los 13 casos positivos registrados la semana pasada corresponden a aves de traspatio o de corral y se registraron en las provincias de San Luis (Carpintería, 1), Córdoba (Morteritos, 1), Buenos Aires (Berra, 1; General Madariaga, 1; Pedro Luro, 1; y General Conesa, 2), Chaco (Avia Terai, 1), Neuquén (Plottier, 1; y Las Lajas, 1), Santa Fe (Zenon Pereira, 1) y La Pampa (Toay, 1), precisó el Senasa a lo largo de la semana en sus informes diarios.
El restante se detectó en una granja comercial de la provincia de Río Negro (Allen).De esta manera, ya son 59 en total los casos de influenza aviar hasta el momento en todo el país tanto en aves de corral (49) y de granja comercial (6) como silvestres (4).
«Tenemos 59 brotes activos y cada uno de ellos tiene un área de control sanitario de alrededor de 10 kilómetros, que requiere de rastrillaje epidemiológico por parte del personal del Senasa y muestreos que van al laboratorio, en un trabajo muy grande y arduo», destacó Melón.Todas las muestras, más de 300, fueron analizadas por el Laboratorio Nacional del Senasa ubicado en la localidad bonaerense de Martínez.
Estas notificaciones provinieron de Córdoba (18), Buenos Aires (15), Neuquén (7), Santa Fe (6), Río Negro (4), San Luis (2), Chaco (2), La Pampa (2), Jujuy (1), Santiago del Estero (1) y Salta (1).Asimismo, se especificó que «dentro de las evaluaciones prospectivas del Senasa, la influenza aviar está avanzando claramente con las migraciones de aves silvestres».
«Fue apareciendo en lugares naturales que recibe migraciones de Cochabamba (Bolivia), Jujuy; por eso, no sorprende que haya mayor cantidad de brotes en Córdoba, centro y sur de la provincia de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén», detalló la especialista.Si bien reiteró que la enfermedad avanza «de acuerdo a lo esperado», la directora nacional de Sanidad Animal advirtió este tipo de virus «en las aves se dispersa muy rápida y ampliamente», con lo cual -puntualizó- «requiere de actuar muy rápidamente».
En cuanto al impacto sobre la avicultura comercial, fuentes del Senasa afirmaron que «es muy alto porque la mortandad que produce esta enfermedad es altísima y la capacidad que tiene de seguir dispersándose hace que las medidas para contenerla sea sacrificar a las aves infectadas para evitar que siga siendo una fuente de infección».
«En Argentina y en los países afectados, los de mayor avicultura comercial, el impacto es muy grande, y para el productor que tiene una granja o para el traspatio que tiene para consumo personal es devastador porque en su mayoría muere el 100% de las aves y si no, a través de las medidas, hay que vaciar esa granja», señalaron las fuentes.
Para prevenir que la influenza aviar se expanda en la avicultura, Melón resaltó la importancia de la notificación, la vigilancia continua, la atención y el vaciamiento de lugares donde circula el virus, las desinfecciones y la bioseguridad de las granjas comerciales.
Ante la consulta sobre qué panorama se vislumbra respecto al 15 de febrero, día en el que se se informó oficialmente la aparición del primer caso, la directora nacional de Sanidad Animal puntualizó que «decir o predecir cómo se puede seguir comportando tiene muchísimo que ver con la capacidad que tengamos como sistema público-privado de contenerla, vigilarla y notificarla».
Esto de se debe a que la influenza aviar procede, generalmente, de las aves migratorias.»Nosotros tenemos un mapa del movimiento de las aves, lo importante es que cuando esa ave llega y deposita el virus en algún lugar, quizás esa ave se ve poco afectada o no y sigue avanzando hacia otros lugares; entonces ahí se produce la dispersión local, para lo cual es muy importante la notificación inmediata, la atención precoz de los brotes y la bioseguridad», recalcó Melón.
Por eso, aclaró que «la enfermedad va a seguir moviéndose y no se espera, aunque había cierta expectativa por el comportamiento anterior, de que venga en primavera-verano con las migraciones del hemisferio norte y que vuelva allí con su primavera-verano; eso ya no es más así», señaló.
Desde el Senasa recomiendan en caso de observarse la presencia o sospecha de signos clínicos compatibles con influenza aviar en aves o el hallazgo de aves domésticas y/o silvestres muertas, notificar de manera inmediata al organismo.
Esto puede hacerse concurriendo a cualquiera de sus oficinas; por medio de la aplicación «Notificaciones Senasa», enviando un correo electrónico a notificaciones@senasa.gob.ar; ingresando al apartado «Avisa al Senasa» del sitio web del organismo; o enviando un mensaje por WhatsApp al 11-5700-5704.
Educación
Redes sociales y niños: “Que tengan libre acceso a pantallas es catastrófico”
Mientras el mundo avanza hacia restricciones legales para menores en plataformas digitales, en Argentina cuatro proyectos de ley aguardan tratamiento en el Congreso. La psicoanalista Marina Begonja advirtió que el acceso sin límites a pantallas tiene consecuencias devastadoras en la salud mental infantil y adolescente, con un incremento alarmante en las tasas de suicidio e intentos autolíticos.
El debate global sobre el impacto de las redes sociales en la infancia y la adolescencia escaló en los últimos años hasta convertirse en una agenda legislativa urgente en varios países. Australia, Francia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Malasia y China ya establecieron prohibiciones de acceso para menores, y se espera que otros Estados se sumen en los próximos meses. En Argentina, la situación avanza a un ritmo más lento: cuatro proyectos de ley, dos en la Cámara de Diputados y otros dos en el Senado, esperan tratamiento sin que ninguno haya logrado dictamen.
En ese contexto, la psicoanalista Marina Begonja ofreció una lectura que no deja márgenes para la complacencia: «El daño que producen las redes sociales en la sociedad, especialmente en los más chicos, es enorme. La tecnología avanza más rápido que las reglamentaciones y aún el mundo no sabe cómo responder a esto, que de alguna manera debe ser regulado en lo inmediato, pero que no se debe agotar únicamente en la restricción».
Una crisis silenciosa en las guardias hospitalarias
En diálogo con NA, Begonja no habló en abstracto ni apeló a estadísticas frías. Describió una realidad que, según señaló, se vive a diario en los servicios de urgencias de los hospitales públicos: «La tasa de suicidio e intento autolítico adolescente se ha incrementado tanto que es desesperante, y los números no llegan a reflejar la realidad que se vive a diario en la guardia de los hospitales y en los casos que no llegan a consulta».
La profesional identificó los mecanismos concretos por los cuales las plataformas digitales afectan la construcción subjetiva de niños y adolescentes: «El efecto que tienen los likes sobre sus identidades, las notificaciones permanentes, el no-contacto social porque no hay encuentro real, el impacto en la sexualidad, la adoración de la imagen, la confusión que genera la Inteligencia Artificial que ya no sabemos qué es real o no, y la cultura del exceso y el consumo sin límites dañan el tejido social».

Esa dependencia, subrayó Begonja, no es accidental sino el resultado de un diseño deliberado: «No es sólo la dependencia que genera, que fueron diseñadas para eso, sino lo más grave es todo lo que no habilita. No permite el encuentro con el otro, daña rituales y la narrativa. No hay aburrimiento, es nuestro chupete digital, automáticamente recurrimos ahí donde siempre encontramos algo, una satisfacción inmediata».
El diagnóstico en las aulas: diagnósticos multiplicados, juego simbólico ausente
La psicoanalista fue especialmente contundente al describir lo que ocurre en los espacios educativos: «Que los niños tengan libre acceso a pantallas es catastrófico, el impacto social de eso será tremendo. Ya lo vemos en las aulas llenas de diagnósticos y acompañantes terapéuticos, en niños que no desarrollan juego simbólico, no saben de límites, no crean, consumen pasivamente».
Para los adolescentes, el cuadro no es menos grave: «No encuentran motivación en la vida, sino que buscan satisfacciones inmediatas y excesivas. Ese escenario lo presentan las redes sociales». La referencia al juego simbólico no es menor en términos clínicos: su ausencia en la infancia compromete el desarrollo del lenguaje, la capacidad de simbolización y la construcción de vínculos afectivos reales, pilares de la salud mental adulta.
Regulación necesaria pero no suficiente
Consultada sobre cuál debería ser la respuesta del Estado argentino, Begonja rechazó las soluciones simplistas. Para la profesional, la regulación por edades es una condición necesaria pero insuficiente si no va acompañada de políticas públicas integrales: «La problemática es muy compleja para reducirla en simplemente una restricción de redes a cierta edad. Creo que se deben diseñar políticas públicas para pensar en cómo responde el sistema educativo frente a esto, que el sistema de salud también pueda asistir a la demanda creciente en salud mental y en promover cuidados desde las casas».
La ausencia del Estado en ese diseño no es un dato menor en el contexto argentino. El gobierno de Javier Milei avanzó en 2025 con recortes reales en el presupuesto de salud y educación que, según distintos análisis, comprometieron la capacidad de respuesta de los sistemas públicos precisamente en el momento en que la demanda en salud mental juvenil alcanzaba niveles críticos. En ese escenario, trasladar la responsabilidad a las familias sin recursos institucionales de respaldo no es una política: es el abandono disfrazado de libertad.
El mundo legisla: Argentina, en pausa
La tendencia internacional es clara y se acelera. Australia prohibió el uso de redes sociales para menores de 16 años y exige verificación de edad a las plataformas bajo pena de multas millonarias. Francia aprobó legislación que restringe el acceso a menores de 15 años sin consentimiento parental verificado. En el ámbito europeo, un panel de expertos de la Unión Europea recomendó en julio pasado que los menores de 13 años solo accedan a redes bajo supervisión adulta o en contextos educativos, mientras la Comisión Europea prepara su propia propuesta legislativa.
En Argentina, los cuatro proyectos en danza no lograron aún el consenso necesario para avanzar. La demora tiene consecuencias concretas que se miden en guardias hospitalarias desbordadas, en aulas donde el juego cedió su lugar a la pantalla, y en adolescentes que, como señaló Begonja, buscan en la satisfacción inmediata digital lo que el entorno social ya no les ofrece. El costo de esa inacción lo pagan los chicos.
Puntos clave
- La psicoanalista Marina Begonja advirtió que el acceso libre de menores a pantallas y redes sociales tiene consecuencias «catastróficas» para la salud mental y el desarrollo infantil.
- Las tasas de suicidio e intento autolítico adolescente aumentaron a niveles que, según la profesional, superan lo que reflejan las estadísticas oficiales.
- Australia, Francia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Malasia y China ya legislaron restricciones para menores en plataformas digitales.
- En Argentina, cuatro proyectos de ley sobre la materia aguardan tratamiento parlamentario sin haber alcanzado dictamen.
- Begonja reclamó políticas públicas integrales que involucren al sistema educativo y al de salud, en lugar de limitarse a restricciones por edad.
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