Inflación
Números más bajos, bolsillos igual de vacíos: la inflación y la trampa de la «desaceleración» de Milei
La gestión de Javier Milei insiste en instalar una narrativa de estabilización basada en la baja del índice mensual. Sin embargo, los datos del INDEC correspondientes a marzo de 2026 revelan que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%.
Mayo en baja, pero el bolsillo no respira: qué inflación proyectan las consultoras
★ La inflación de mayo se perfila por debajo del 2,6% registrado en abril, según los cortes de mediados de mes relevados por distintas consultoras privadas. Sin embargo, la moderación del índice mensual contrasta con una acumulación devastadora desde diciembre de 2023 y con el alza persistente de las tarifas de servicios públicos, que no dan tregua a los hogares trabajadores.
Las proyecciones: convergencia a la baja, pero con matices
Los datos de alta frecuencia relevados al 18 de mayo de 2026 muestran una tendencia descendente en el índice mensual, aunque con diferencias según la consultora. El trabajo de LCG reveló que los alimentos cayeron 0,8% en la segunda semana del mes, luego de no haber registrado variación en la primera. Econviews registró una deflación de 0,1% en su canasta de alimentos y bebidas para el arranque de mayo.
Eco GO estimó que los precios de los alimentos subieron 0,2% en las primeras semanas, con una proyección de 1,7% para el rubro y una inflación general de 2,2% para el mes. Equilibra se ubica en la misma dirección, con un resultado mensual en descenso aunque por encima del 2%. Analytica, en tanto, relevó un aumento de 1% en alimentos en la segunda semana y proyecta una variación de 2,4% para mayo. Wise Capital coincide con ese número y advirtió que la inflación no caerá por debajo del 2% hasta agosto o septiembre.
El economista jefe de Libertad y Progreso, Iván Cachanovsky, estimó la inflación de mayo entre 2 y 2,1%, según informó la Agencia NA.
La trampa de los servicios: la calma que no llega
La consultora ACM introdujo una nota de cautela que el relato oficial prefiere omitir. «Si bien los datos de alta frecuencia parecen indicar una moderación de la variación de precios, sobre todo de alimentos y bebidas, los incrementos de las tarifas públicas presionarán al alza», advirtió en su último trabajo. La señal es clara: la desaceleración en alimentos no alcanza para compensar el impacto acumulado y continuo de los aumentos en servicios.
Y ese impacto no es menor. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), que este medio reportó en su cobertura del ajuste económico bajo la gestión libertaria, desde diciembre de 2023 la canasta de servicios y transporte público acumuló una suba superior al 525%. El transporte lidera el ranking con un incremento que roza el 912%, seguido por el gas con 748%, el agua con 365% y la electricidad con 339%. Estos números no están en discusión; son la base sobre la que se monta cualquier «desaceleración» mensual que el Gobierno festeje como victoria.
En abril de 2026, el rubro combustibles continuó presionando con subas del 10,4%, según datos relevados por las consultoras Eco Go y Equilibra. Que en mayo el Gobierno haya optado por «amortiguar» ese ajuste no borra la historia acumulada.
El relato del éxito y la realidad de los hogares
La gestión de Javier Milei insiste en instalar una narrativa de estabilización basada en la baja del índice mensual. Sin embargo, los datos del INDEC correspondientes a marzo de 2026 revelan que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%. Esas cifras, aunque menores a los picos de 2024, se montan sobre una base ya erosionada por devaluaciones sucesivas y el tarifazo sistemático.
El propio Presupuesto 2025 del Ejecutivo resultó inconsistente con la realidad que prometió gobernar: el Gobierno proyectaba una inflación acumulada del 24,5% para todo el año, pero los datos a noviembre de 2025 ya marcaban un 27,9%, superando la meta oficial antes de cerrar el ejercicio, según el organismo de verificación Chequeado.
La desaceleración de mayo, si se confirma, será bienvenida por los bolsillos de los trabajadores. Pero un índice mensual que oscila entre 2% y 2,4% implica, proyectado a doce meses, una inflación de entre el 26% y el 32% anual, en un contexto donde los salarios reales aún no recuperaron el terreno perdido desde la devaluación de diciembre de 2023 y donde el gasto social fue recortado en términos reales un 61%, según el diagnóstico del Foro Economía y Trabajo en su documento de mayo de 2026.
Puntos clave
- Consultoras proyectan una inflación de mayo de entre 2% y 2,4%, por debajo del 2,6% de abril.
- LCG y Econviews registraron bajas o nula variación en alimentos en las primeras dos semanas del mes.
- ACM y Wise Capital advierten que los aumentos de tarifas presionarán el número final.
- Los servicios y el transporte acumulan una suba superior al 525% desde diciembre de 2023.
- La inflación interanual de la Canasta Básica Alimentaria se mantiene en torno al 32,8% (INDEC, marzo 2026).
Combustibles ⛽
Otra vez: el Gobierno patea a noviembre la suba del impuesto a los combustibles
El Decreto 1126/2026 corrió del 1 de octubre al 1 de noviembre los aumentos pendientes de 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026. Las postergaciones de 2025 ya implicaron una resignación de ingresos fiscales de US$2.326 millones, según la consultora Economía y Energía, mientras el Ejecutivo defiende un “sendero fiscal sostenible”.
La suba del impuesto a los combustibles que debía llegar a los surtidores el 1 de octubre volvió a quedar en el freezer: el Gobierno la trasladó al 1 de noviembre. Es un nuevo capítulo de un cronograma que el Ejecutivo corre mes a mes desde hace más de un año.
La decisión del Poder Ejecutivo nacional se oficializó este miércoles mediante el Decreto 1126/2026, publicado en el Boletín Oficial. La norma difiere los incrementos remanentes en los montos del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono, derivados de las actualizaciones correspondientes a los años calendario 2024 y 2025 y al primer y segundo trimestre de 2026, para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
El argumento oficial y el contexto energético
En los considerandos del decreto, el Gobierno explicó que la postergación busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”, y consideró necesario diferir los incrementos remanentes de los productos alcanzados.
La medida se da en un escenario de creciente presión sobre los precios energéticos por el conflicto en Medio Oriente y luego de los aumentos que dispusieron las petroleras en los últimos días. El objetivo declarado es evitar un mayor impacto en los surtidores y atenuar el efecto sobre la inflación.
Un calendario que se corre una y otra vez
El mecanismo no es nuevo. Desde septiembre de 2025 el Ejecutivo dispuso que las subas se calculen en base a la inflación y se actualicen de forma trimestral, y estableció un monto fijo diferencial para el gasoil que se consume en las provincias patagónicas, el Partido de Patagones en Buenos Aires y el Departamento de Malargüe en Mendoza. Desde mediados de 2024, la administración de Javier Milei desdobló o postergó en varias oportunidades la actualización de estos tributos.
En los últimos meses la secuencia se repitió con puntualidad: el Decreto 562/2026 empujó el remanente a agosto, el 693/2026 lo movió a septiembre, una modificación posterior fijó el 1 de octubre como nueva fecha y ahora el 1126/2026 lo lleva a noviembre. Cada decreto aplica un ajuste parcial y deja lo más pesado para el mes siguiente.
Cuánto cuesta la postergación
Las postergaciones de aumentos impositivos a los combustibles dispuestas durante 2025 implicaron una resignación de ingresos fiscales por un total de US$2.326 millones, de acuerdo a la estimación de la consultora Economía y Energía.
La cifra expone una contradicción de fondo. Un Gobierno que hizo de la caída del gasto la bandera de su gestión renuncia, decreto tras decreto, a recaudación por un tributo que él mismo diseñó para actualizarse por inflación. Y el diferimiento no elimina el aumento, solo lo corre: los incrementos pendientes de 2024, 2025 y 2026 siguen acumulados, a la espera de una fecha que ya se movió varias veces.
Para el consumidor, el alivio es acotado. Que el Estado demore su parte no impide que las petroleras suban los precios en los surtidores, algo que según se informó ya ocurrió en los últimos días.
Lo que tenés que saber:
- El Decreto 1126/2026 se publicó este miércoles en el Boletín Oficial y traslada al 1 de noviembre de 2026 los incrementos que debían regir desde octubre.
- Alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, por actualizaciones de 2024, 2025 y el primer y segundo trimestre de 2026.
- El Gobierno lo justificó para “continuar estimulando el crecimiento de la economía” con un sendero fiscal sostenible.
- Las postergaciones de 2025 significaron US$2.326 millones menos de ingresos fiscales, según Economía y Energía.
- Desde septiembre de 2025 las subas se calculan según la inflación y se actualizan cada trimestre.
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