DDHH
Advierten que la vida de Assange correrá riesgo si lo extraditan a EEUU
«Está siendo extraditado por un cargo de espionaje, que en todas las jurisprudencias mundiales está considerado un crimen político», sostuvo el periodista Santiago O’Donnell, entre las múltiples voces que rechazaron la decisión británica.
La decisión de autorizar la extradición a Estados Unidos del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, anunciada esta mañana por el Ministerio del Interior británico, configura «un día negro para el periodismo, para los derechos humanos y para la humanidad», advirtieron desde la Argentina personalidades que conocieron y trataron al ciberactivista australiano en los últimos años, como el periodista Santiago O’Donnell y la exembajadora Alicia Castro.
Ambos denunciaron que el Reino Unido ignoró en su decisión que «extraditar por ofensas políticas está prohibido tanto en la legislación británica como en la europea».
El periodista O’Donnell, autor de dos libros sobre las revelaciones de WikiLeaks y su impacto para la Argentina («Argenleaks» y «Politileaks»), consideró «una gran tristeza» pero al mismo tiempo «una noticia esperada» la determinación de la ministra del Interior del gobierno de Boris Johnson, Priti Patel, aunque señaló que Assange apelará ante al Corte Europea de Derechos Humanos, ya que «está siendo extraditado por un cargo de espionaje, que en todas las jurisprudencias mundiales está considerado un crimen político» y en esos casos la extradición está «prohibida», marcó, «tanto en la legislación británica como en la legislación europea».
En tanto, la exdiplomática Castro, quien se desempeñó como embajadora de la Argentina en el Reino Unido durante el tiempo en que Assange estuvo asilado en la embajada de Ecuador en Londres, alertó que la vida del líder de WikiLeaks «corre riesgo» si se concreta la extradición para enfrentar en los tribunales estadounidenses «cargos por 175 años de prisión, es decir, por varias vidas», al referirse al juicio impulsado por un Estado (por EEUU) que en administraciones anteriores incluso llegó a pensar, dijo, en «un complot para asesinarlo».

«¿A qué clase de juicio justo dice Priti Patel (ministra del Interior británica) que se va a enfrentar Assange si tiene cargos por 175 años de prisión? Además, recordemos que él no es norteamericano, no se rige por las normas de Estados Unidos», remarcó la exembajadora, para quien el fundador de la plataforma WikiLeaks no puede ser definido como un «hacker» porque «él no fue contratado por los servicios de seguridad de los EEUU y luego violó ese contrato revelando determinadas cosas», según diferenció en declaraciones a la radio AM750.
En cuanto a las consecuencias a nivel mundial de la extradición, Castro alertó que a partir de ahora «cualquier periodista de investigación que moleste a Estados Unidos revelando verdades incómodas, en cualquier parte del mundo, podrá ser juzgado como si fuera un poder global, una gobernanza global, en los Estados Unidos, y extraditado allí para ser juzgado según sus propias normas».

Por su parte, O’Donnell recordó en diálogo con Télam que durante la gestión republicana de Donald Trump el entonces titular de la CIA, Mike Pompeo, utilizó ex profeso un término para definir a Assange como integrante de una «una agencia de inteligencia hostil no estatal», y dijo que esa calificación respondía a una estrategia para «de alguna manera abrir la puerta a todas las operaciones para secuestrarlo y asesinarlo que se bajaron durante su mandato ahí».
«Eso lo demostró claramente la investigación que hizo el periodista Mike Isikoff en Yahoo News, sobre cómo Mike Pompeo discutió en los más altos niveles la posibilidad de asesinar o secuestar a Assange, y en ese momento Pompeo era jefe de la CIA», precisó el periodista argentino, también autor del libro «Hermano», sobre las confesiones de Mariano Macri, el hermano del expresidente y fundador del partido PRO.
O’Donnell entrevistó varias veces a Assange y en dos de sus libros analizó desde el foco de interés argentino las revelaciones realizadas por WikiLeaks sobre el contenido de los cables diplomáticos de las embajadas de EEUU alrededor del mundo.
Tanto para O’Donnell como para Castro, la acción de la plataforma creada por Assange generó un «quiebre muy grande» en el ejercicio del periodismo, porque al hacer pública información secreta de gobiernos y empresas sobre hechos que afectaban a millones de personas terminó «interpelando a los grandes medios» y puso de manifiesto «su falta de capacidad para revelar los secretos de los poderosos», criticó el periodista.
«A medida que avanzaba el fenómeno de concentración de medios y de innovación tecnológica los grandes medios tradicionales terminaron siendo grandes corporaciones llenas de secretos que les impiden revelar secretos ajenos. WikiLeaks, de forma disruptiva, vino a interpelar eso. Yo siempre repito una frase que me dijo Assange y es que ‘conseguir información es fácil, lo difícil es publicarla’. No es lo mismo el diario de familia que era el Washington Post cuando destapó el Watergate, que el diario de Jeff Bezos que es hoy, un diario que pertenece a uno de los hombres más ricos del mundo», analizó O’Donnell en diálogo con esta agencia.
Castro, desde una mirada similar, dijo que uno de los grandes aportes de WikiLeaks fue «revelar crímenes de guerra, en particular los crímenes de guerra de EEUU, como también el espionaje global y la corrupción global», y luego planteó que «el gran calvario de Assange empezó hace diez años, con aquel famoso video que se llamaba ‘daño colateral, collateral murder’, un video de dos estadounidenses en Irak tirando a civiles desde un avión como si fuera un videojuego».
«Decían ‘shot’, ‘play’, se reían. Y entre esos civiles que mataron, mataron a dos periodistas de Reuters que estaban desaparecidos y sobre quienes sus familias en ese momento no sabían dónde estaban. Así comenzó el calvario de Julian Assange», añadió la exembajadora en referencia al asesinato en julio de 2007, desde dos helicópteros Apache estadounidenses, de un grupo de civiles en Bagdad, entre los que se encontraban el fotógrafo de Reuters Namir Noor-Eldeen y su conductor Saeed Chmagh.
El exanalista de inteligencia estadounidense, Edward Snowden, también criticó la extradición firmada por el Reino Unido al recordar que «todos los grupos serios de libertad de prensa del mundo protestaron contra eso».
«Es un símbolo atroz de hasta qué punto decayó el compromiso de los gobiernos británico y estadounidense con los derechos humanos», añadió Snowden, quien también es reclamado por Washington por espionaje después de que filtrara que agentes de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) recababan información de los teléfonos de millones de ciudadanos.
En Moscú, la portavoz de la diplomacia rusa, María Zajarova, ironizó: «Es la apoteosis del humanismo, el apogeo de la libertad de expresión. Recuerdo que Assange puede ser condenado a 175 años de prisión por actividad periodística».
DDHH
Cuatro años del atentado a Cristina: el peronismo y aliados advierten que el odio no fue un hecho aislado
En el aniversario del intento de asesinato contra la expresidenta, más de veinte fuerzas políticas firmaron un comunicado que responsabiliza a los discursos de odio y al lawfare como condiciones que hicieron posible que un arma cargada se gatillara a centímetros de su rostro. La movilización en San José 1111 reunió dos reclamos: esclarecimiento total del atentado y liberación de Cristina Fernández de Kirchner.
El 1° de septiembre de 2022, un hombre apuntó una pistola cargada contra la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner, entonces vicepresidenta de la Nación, y gatilló. El arma no disparó. Cuatro años después de ese instante, más de veinte partidos políticos de distinto signo ideológico suscribieron un comunicado conjunto que rechaza cualquier lectura que reduzca aquel hecho a un episodio aislado. El documento, firmado entre otras fuerzas por el Partido Justicialista, el Frente Renovador, el Encuentro Republicano Federal, La Cámpora, el Partido Comunista, Libres del Sur y el Frente Amplio por la Democracia, sostiene que «la Argentina asistió durante años a la instalación sistemática de discursos de odio, campañas de estigmatización, noticias falsas y distintas formas de violencia política» dirigidas de manera particularmente intensa contra la exmandataria.
El acto central del cuarto aniversario se realizó en San José 1111, el domicilio de Constitución donde Cristina Fernández de Kirchner cumple prisión domiciliaria por la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua en la causa Vialidad. La elección del lugar no fue casual: la movilización convergió dos demandas que el kirchnerismo y sectores más amplios del campo popular sostienen en paralelo, el esclarecimiento pleno del atentado, incluidos los autores intelectuales e instigadores, y la denuncia de la persecución judicial contra la expresidenta. Agrupaciones kirchneristas también firmaron un documento propio con ese eje.
El comunicado multipartidario: el odio como sistema
El texto firmado por el arco de partidos que va del PJ al radicalismo alfonsinista, de la izquierda popular a sectores del republicanismo federal, traza una línea directa entre el clima político previo al atentado y el hecho en sí. El documento señala que la denominada «antipolítica» no fue un fenómeno espontáneo, sino construido y alimentado por sectores del poder económico concentrado y amplificado a través de medios de comunicación, redes sociales y plataformas digitales. En ese marco, el comunicado ubica al lawfare, definido como la utilización de mecanismos judiciales, políticos y comunicacionales para perseguir o excluir dirigentes de la competencia democrática, como parte de la misma lógica que preparó el terreno para la violencia.
«Cuando la política es presentada sistemáticamente como corrupción, cuando el dirigente político es convertido en enemigo, cuando la militancia es ridiculizada o criminalizada, cuando la mentira se reproduce hasta adquirir apariencia de verdad, cuando el insulto reemplaza al argumento y la deshumanización del adversario se vuelve cotidiana, la democracia comienza a deteriorarse», advierte el documento. El texto concluye con una afirmación que sus firmantes presentan como una regla mínima del sistema democrático: al adversario se lo enfrenta con ideas, argumentos, organización política y votos; nunca se lo persigue hasta convertir el ejercicio de la política en un riesgo para su libertad, su integridad o su vida.
Entre las firmas figuran José Mayans por el Partido Justicialista, Diego Giuliano y Sergio Massa por el Frente Renovador, Miguel Ángel Pichetto por el Encuentro Republicano Federal, Martín Sabbatella por Nuevo Encuentro, Juan Grabois por Patria Grande, Ricardo Alfonsín por el Frente Amplio por la Democracia, Federico Storani por el Radicalismo Auténtico, Carlos Heller por el Partido Solidario, Claudio Lozano por Unidad Popular, Leopoldo Moreau por el Movimiento Nacional Alfonsinista y Jorge Kreyness por el Partido Comunista, entre otros.
La causa judicial: condenas parciales y la pregunta que sigue abierta
En octubre de 2025, el Tribunal Oral Federal N°6 condenó a Fernando André Sabag Montiel a diez años de prisión como autor del intento de homicidio y a Brenda Uliarte a ocho años como partícipe necesaria. Por unificación con condenas anteriores, las penas quedaron en catorce años para Sabag Montiel y ocho años y dos meses para Uliarte, ambos detenidos en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza. Nicolás Gabriel Carrizo, el tercer acusado que llegó al debate, fue absuelto. Las fiscales Gabriela Baigún y Mariela Labozzetta recurrieron la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal y reclamaron elevar las penas a quince años para Sabag Montiel y catorce para Uliarte.
Sin embargo, la pregunta que más tensión acumula en el campo político sigue sin respuesta judicial: quiénes son los autores intelectuales, quiénes financiaron el atentado y cuál fue el entramado que lo hizo posible. Las agrupaciones kirchneristas que difundieron su propio documento en el acto del martes pusieron el eje precisamente en esa zona de impunidad, denunciando los vínculos políticos y financieros del hecho que la justicia aún no investigó con profundidad.
Democracia, memoria y el presente de la proscripción
El comunicado multipartidario adquiere una dimensión adicional en el contexto político del 1° de septiembre de 2026: Cristina Fernández de Kirchner no solo sobrevivió al atentado sino que cumple hoy prisión domiciliaria por una condena que sus seguidores y buena parte del arco firmante del documento califican como la expresión más acabada del lawfare. La inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos la excluye formalmente de la disputa electoral de 2027. El comunicado señala esa continuidad con precisión: «existe una frontera que ninguna democracia puede permitirse cruzar: cuando la eliminación simbólica del adversario abre paso a la posibilidad de su eliminación física». Para los firmantes, esa frontera estuvo a centímetros de ser cruzada definitivamente el 1° de septiembre de 2022.
El texto también interpela más allá del kirchnerismo. Sostiene que este aniversario no convoca exclusivamente al peronismo ni a quienes acompañan políticamente a Cristina Fernández de Kirchner, sino al conjunto del sistema democrático argentino. Los partidos convocados recuerdan además que esta reflexión se produce en los años del cincuenta aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, subrayando que si bien los contextos históricos son profundamente diferentes, la regla de convivencia democrática recuperada en 1983 permanece como el único marco legítimo para tramitar las diferencias políticas.
Puntos clave
- El 1° de septiembre se cumplieron cuatro años del intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner, ocurrido cuando ejercía la Vicepresidencia de la Nación.
- Más de veinte partidos políticos firmaron un comunicado que señala al discurso de odio y al lawfare como condiciones que hicieron posible el atentado.
- La movilización en San José 1111 confluyó la demanda de esclarecimiento del atentado con la denuncia de la persecución judicial contra la expresidenta.
- Sabag Montiel y Uliarte fueron condenados en octubre de 2025; la autoría intelectual y el financiamiento del ataque permanecen sin investigación judicial concreta.
- El comunicado multipartidario convoca al conjunto del sistema democrático y no solo al peronismo, reivindicando que al adversario político se lo enfrenta con ideas y votos, nunca con violencia.
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