Judiciales ⚖️
¿Dónde está Loan? El juicio que reabre la causa con 17 acusados y más de 160 testigos
La causa por la desaparición de Loan Danilo Peña llega a un punto clave con el inicio del juicio oral. Con 17 imputados y un extenso listado de testigos, la investigación judicial intenta reconstruir una secuencia de hechos marcada por contradicciones, pistas cruzadas y una pregunta que sigue sin respuesta.
Puntos Clave
- El juicio oral por el caso Loan Peña comienza el martes 16 de junio en Corrientes.
- Hay 17 personas imputadas en la causa.
- Más de 160 testigos fueron convocados para el debate.
- La fiscalía sostiene que el niño no se perdió, sino que fue sustraído.
- El hecho ocurrió el 13 de junio de 2024 durante un almuerzo familiar.
- El proceso judicial podría extenderse entre cuatro y seis meses.
- Se analizan registros telefónicos, pericias y movimientos de vehículos.
- Los padres del menor participan como querellantes y testigos.
El inicio del juicio por la desaparición de Loan
La causa por la desaparición de Loan Danilo Peña ingresa en una etapa determinante con el comienzo del juicio oral y público en la ciudad de Corrientes. El niño tenía 5 años cuando fue visto por última vez durante un almuerzo familiar en el paraje Algarrobal, en la localidad de 9 de Julio.
Desde aquel día, el caso se convirtió en uno de los expedientes más sensibles del país, con una investigación atravesada por múltiples hipótesis, declaraciones contradictorias y una búsqueda sin resultados concluyentes.
Un juicio con 17 imputados y más de 160 testigos
El debate se desarrollará en el Escuadrón 48 de la Gendarmería Nacional y contará con 17 personas en el banquillo de los acusados. De ese total, siete están señalados por la presunta sustracción y ocultamiento del menor, mientras que otros diez enfrentan cargos vinculados a encubrimiento y entorpecimiento de la investigación.
El proceso judicial prevé la declaración de más de 160 testigos y una duración estimada de entre cuatro y seis meses, en un contexto de fuerte expectativa social y mediática.
La hipótesis central de la fiscalía
La acusación sostiene que Loan no se perdió ni se alejó por sus propios medios. Según la fiscalía, el niño habría sido apartado de su entorno durante el almuerzo familiar bajo una dinámica planificada para desviar la investigación.
“Loan no se perdió ni se alejó por sus propios medios, sino que fue sustraído durante el almuerzo familiar”, expresó la fiscal Tamara Ahimara Pourcel en declaraciones recientes.
El expediente ubica la última imagen del niño a las 13.52, cuando caminaba hacia un naranjal junto a otros menores y adultos. A partir de allí, la reconstrucción de horarios y comunicaciones se vuelve clave para el avance del caso.
Las pruebas bajo análisis en la causa
Uno de los elementos centrales de la investigación incluye pericias realizadas con perros rastreadores, análisis de vehículos y registros telefónicos de los involucrados.
También se investiga el hallazgo de un botín en una zona de barro, incorporado como posible elemento vinculado a una escena alterada. A esto se suman inconsistencias en testimonios y movimientos registrados en el área durante las horas posteriores a la desaparición.
Los acusados y el rol de los distintos imputados
Entre los principales acusados figuran familiares y personas vinculadas al entorno del hecho, además de un excomisario señalado por presuntas irregularidades en los primeros operativos de búsqueda.
El segundo grupo de imputados está relacionado con supuestas maniobras posteriores destinadas a interferir en la investigación, entre ellas contactos con testigos y versiones que habrían desviado el curso del expediente.
La situación de los padres de Loan
Los padres del niño, José Peña y María Noguera, no están imputados en la causa. Ambos participarán del juicio como querellantes y testigos, aportando su declaración para reconstruir el contexto previo a la desaparición.
En una audiencia previa, María Noguera expresó su angustia y apuntó contra una de las imputadas al exigir respuestas sobre el paradero de su hijo.
Buenos Aires
A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta
El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.
Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.
El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».
El testigo que incomodaba al poder
La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.
Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.
La desaparición en democracia
El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.
Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.
Veinte años, cero respuestas
La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.
Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.
Lo que tenés que saber
- El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
- Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
- Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
- La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
- A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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