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Sociedad

Los puntos clave de los principios programáticos del Francisco, a 10 años de su pontificado

El Papa sostuvo que «hay políticos que le preguntan por qué la gente no los entiende y no los sigue, dado que sus propuestas son lógicas y claras». Su respuesta: «Es porque se han situado en el terreno de las ideas puras y han reducido la política o la fe a retórica, u olvidaron la sencillez y han importado una racionalidad ajena a las personas».

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El jesuita italiano Antonio Spadaro, director de la revista oficial de la Compañía de Jesús y colaborador cercano del papa Francisco, explicó en entrevista con Télam los cuatro principios «programáticos de su pontificado» en los que el argentino basa su magisterio desde su elección el 13 de marzo de 2013 y con los que apunta a «acompañar los procesos virtuosos en su lugar en el mundo, haciéndose cargo de todas las ambigüedades y contradicciones, a veces irresolubles, para indicar el camino hacia un futuro posible».

«En su exhortación de 2013 Evangelii gaudium Francisco había ilustrado los cuatro principios clave que lo guían en la acción: el tiempo es mayor que espacio, la unidad prevalece sobre el conflicto, la realidad es más importante de la idea, el todo es superior a la parte», planteó Spadaro al analizar desde el Vaticano la primera década de pontificado de Jorge Bergoglio.

Para Spadaro, «con el primer principio el Papa afirma que es importante iniciar procesos que requieren su tiempo». «Es una visión más temporal que espacial. Este principio permite trabajar sin prisas ni obsesión por los resultados, y sobre todo ayuda a soportar situaciones complejas o adversas con paciencia, así como los cambios que impone el dinamismo de la realidad», desarrolló.

Para el director de la publicación La Civiltà Cattolica, el primer principio de Francisco marca que «priorizar al espacio lleva a intentar tomar posesión de todos los espacios, mientras que priorizar el tiempo significa cuidar los procesos de inicio más que conquistar espacios».

De acuerdo al sacerdote, que en 2013 le hizo la primera entrevista al Papa, «con el segundo principio el pontífice nos dice que hay que aceptar los conflictos, hacerse cargo de ellos, pero sin quedar atrapado por ellos».

Así, ese segundo principio sugiere que «es necesario transformar los conflictos en anillos de conexión de nuevos procesos que prevén una síntesis, incluso en las diferencias que deben ser aceptadas como tales».

Esto, según Spadaro, «no significa apostar a la absorción del otro, sino a la resolución en un nivel superior que conserva en sí las preciosas potencialidades de las polaridades en contraste».

Al plantear su tercer principio, en tanto, el Papa «dice que la realidad simplemente es, mientras que la idea es el resultado de una elaboración que siempre puede correr el riesgo de caer en sofismas desligándose de la real, hasta el punto de arriesgarse incluso al totalitarismo, si quiere imponerse sobre la realidad».

«Para el Papa la realidad es siempre superior a la idea, que nunca es decisiva si es abstracta. Por ejemplo, cada solución ideal a las tensiones internacionales es probable que sea poco práctica porque no llega a la profundidad del conflicto», ejemplificó Spadaro.

Según el jesuita, que forma parte de la comitiva de todos los viajes de Francisco, «Bergoglio escribe que hay políticos que hacen preguntan por qué la gente no los entiende y no los sigue, dado que sus propuestas son lógicas y claras. Su respuesta es que probablemente porque se han situado en el terreno de las ideas puras y han reducido la política o la fe a retórica, otros olvidaron la sencillez y han importado de fuera una racionalidad ajena a las personas».

Con el cuarto principio, apunta, el Papa «establece que necesitamos ampliar nuestra mirada para reconocer siempre un bien mayor superador». «En este sentido, se debe prestar atención al tamaño global para no caer en el localismo, pero al mismo tiempo no perder dada la dimensión local de los procesos».

Francisco, marca Spadaro, «considera el mundo como una sola ciudad, a la que corresponde a una sola política. Esta visión tiene como basa su reflexión en la relación entre el todo y la parte, manteniendo la tensión propia de los organismos vivos».

Estos cuatro principios que Francisco definió como «programáticos» marcan para su estrecho colaborador jesuita «el sentido de la acción» del pontífice que se declina en «acompañar los procesos virtuosos en su lugar en el mundo, haciéndose cargo de todas las ambigüedades y contradicciones, a veces irresolubles, para indicar al mundo el camino hacia un futuro posible».

Educación

Redes sociales y niños: “Que tengan libre acceso a pantallas es catastrófico”

Mientras el mundo avanza hacia restricciones legales para menores en plataformas digitales, en Argentina cuatro proyectos de ley aguardan tratamiento en el Congreso. La psicoanalista Marina Begonja advirtió que el acceso sin límites a pantallas tiene consecuencias devastadoras en la salud mental infantil y adolescente, con un incremento alarmante en las tasas de suicidio e intentos autolíticos.

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El Argentino Diario-Adolescentes miran celular.
Redes sociales y menores: qué dicen los especialistas y qué propone la Argentina.

El debate global sobre el impacto de las redes sociales en la infancia y la adolescencia escaló en los últimos años hasta convertirse en una agenda legislativa urgente en varios países. Australia, Francia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Malasia y China ya establecieron prohibiciones de acceso para menores, y se espera que otros Estados se sumen en los próximos meses. En Argentina, la situación avanza a un ritmo más lento: cuatro proyectos de ley, dos en la Cámara de Diputados y otros dos en el Senado, esperan tratamiento sin que ninguno haya logrado dictamen.

En ese contexto, la psicoanalista Marina Begonja ofreció una lectura que no deja márgenes para la complacencia: «El daño que producen las redes sociales en la sociedad, especialmente en los más chicos, es enorme. La tecnología avanza más rápido que las reglamentaciones y aún el mundo no sabe cómo responder a esto, que de alguna manera debe ser regulado en lo inmediato, pero que no se debe agotar únicamente en la restricción».

Una crisis silenciosa en las guardias hospitalarias

En diálogo con NA, Begonja no habló en abstracto ni apeló a estadísticas frías. Describió una realidad que, según señaló, se vive a diario en los servicios de urgencias de los hospitales públicos: «La tasa de suicidio e intento autolítico adolescente se ha incrementado tanto que es desesperante, y los números no llegan a reflejar la realidad que se vive a diario en la guardia de los hospitales y en los casos que no llegan a consulta».

La profesional identificó los mecanismos concretos por los cuales las plataformas digitales afectan la construcción subjetiva de niños y adolescentes: «El efecto que tienen los likes sobre sus identidades, las notificaciones permanentes, el no-contacto social porque no hay encuentro real, el impacto en la sexualidad, la adoración de la imagen, la confusión que genera la Inteligencia Artificial que ya no sabemos qué es real o no, y la cultura del exceso y el consumo sin límites dañan el tejido social».

Esa dependencia, subrayó Begonja, no es accidental sino el resultado de un diseño deliberado: «No es sólo la dependencia que genera, que fueron diseñadas para eso, sino lo más grave es todo lo que no habilita. No permite el encuentro con el otro, daña rituales y la narrativa. No hay aburrimiento, es nuestro chupete digital, automáticamente recurrimos ahí donde siempre encontramos algo, una satisfacción inmediata».

El diagnóstico en las aulas: diagnósticos multiplicados, juego simbólico ausente

La psicoanalista fue especialmente contundente al describir lo que ocurre en los espacios educativos: «Que los niños tengan libre acceso a pantallas es catastrófico, el impacto social de eso será tremendo. Ya lo vemos en las aulas llenas de diagnósticos y acompañantes terapéuticos, en niños que no desarrollan juego simbólico, no saben de límites, no crean, consumen pasivamente».

Para los adolescentes, el cuadro no es menos grave: «No encuentran motivación en la vida, sino que buscan satisfacciones inmediatas y excesivas. Ese escenario lo presentan las redes sociales». La referencia al juego simbólico no es menor en términos clínicos: su ausencia en la infancia compromete el desarrollo del lenguaje, la capacidad de simbolización y la construcción de vínculos afectivos reales, pilares de la salud mental adulta.

Regulación necesaria pero no suficiente

Consultada sobre cuál debería ser la respuesta del Estado argentino, Begonja rechazó las soluciones simplistas. Para la profesional, la regulación por edades es una condición necesaria pero insuficiente si no va acompañada de políticas públicas integrales: «La problemática es muy compleja para reducirla en simplemente una restricción de redes a cierta edad. Creo que se deben diseñar políticas públicas para pensar en cómo responde el sistema educativo frente a esto, que el sistema de salud también pueda asistir a la demanda creciente en salud mental y en promover cuidados desde las casas».

La ausencia del Estado en ese diseño no es un dato menor en el contexto argentino. El gobierno de Javier Milei avanzó en 2025 con recortes reales en el presupuesto de salud y educación que, según distintos análisis, comprometieron la capacidad de respuesta de los sistemas públicos precisamente en el momento en que la demanda en salud mental juvenil alcanzaba niveles críticos. En ese escenario, trasladar la responsabilidad a las familias sin recursos institucionales de respaldo no es una política: es el abandono disfrazado de libertad.

El mundo legisla: Argentina, en pausa

La tendencia internacional es clara y se acelera. Australia prohibió el uso de redes sociales para menores de 16 años y exige verificación de edad a las plataformas bajo pena de multas millonarias. Francia aprobó legislación que restringe el acceso a menores de 15 años sin consentimiento parental verificado. En el ámbito europeo, un panel de expertos de la Unión Europea recomendó en julio pasado que los menores de 13 años solo accedan a redes bajo supervisión adulta o en contextos educativos, mientras la Comisión Europea prepara su propia propuesta legislativa.

En Argentina, los cuatro proyectos en danza no lograron aún el consenso necesario para avanzar. La demora tiene consecuencias concretas que se miden en guardias hospitalarias desbordadas, en aulas donde el juego cedió su lugar a la pantalla, y en adolescentes que, como señaló Begonja, buscan en la satisfacción inmediata digital lo que el entorno social ya no les ofrece. El costo de esa inacción lo pagan los chicos.

Puntos clave

  • La psicoanalista Marina Begonja advirtió que el acceso libre de menores a pantallas y redes sociales tiene consecuencias «catastróficas» para la salud mental y el desarrollo infantil.
  • Las tasas de suicidio e intento autolítico adolescente aumentaron a niveles que, según la profesional, superan lo que reflejan las estadísticas oficiales.
  • Australia, Francia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Malasia y China ya legislaron restricciones para menores en plataformas digitales.
  • En Argentina, cuatro proyectos de ley sobre la materia aguardan tratamiento parlamentario sin haber alcanzado dictamen.
  • Begonja reclamó políticas públicas integrales que involucren al sistema educativo y al de salud, en lugar de limitarse a restricciones por edad.
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