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Procesos por crímenes de lesa humanidad contra ex jueces

Durante este año, en los Tribunales de Neuquén y Bahía Blanca, se desarrollarán juicios por la vinculación con crímenes de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado a ex funcionarios del Poder Judicial

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Dos procesos orales y públicos por crímenes de lesa humanidad que tienen como acusados a ex miembros del Poder Judicial que actuaron en jurisdicciones del sur del país durante el terrorismo de Estado están elevados y próximos a comenzar este año.

Por ejemplo, en Neuquén se desarrollará el proceso en la causa que tiene como imputados al ex juez Pedro Duarte y al ex fiscal Víctor Ortiz por delitos cometidos entre 1976 y 1983 denunciados por sobrevivientes y familiares de detenidos desaparecidos de la Patagonia.

Mientras que en Bahía Blanca, el Juzgado Federal Nro. 1 elevó a juicio oral el pasado 21 de diciembre la causa contra el ex camarista Néstor Luis Montezanti (foto), acusado por haber pertenecido a la organización paraestatal Triple A con actuación en esa ciudad bonaerense, donde se le atribuye a la organización la comisión de 24 homicidios entre 1974 y 1975.

Se espera que, en febrero, en Neuquén se desarrolle la audiencia de prueba para luego poner fecha de inicio del debate al que los ex magistrados federales llegan acusados de “omisión de promover la persecución penal, participación en privaciones ilegítimas de la libertad y prevaricato” en más de 25 hechos.

Luego de que en la provincia se hayan concretado desde 2008 siete juicios por crímenes de lesa humanidad con condenas a responsables del ámbito militar e integrantes de las fuerzas nacionales y provinciales, este será el primer juicio que se seguirá a ex miembros del Poder Judicial.

Por su parte, en la causa que se investiga en Bahía Blanca, el ex camarista Montezanti está imputado como coautor de los delitos de asociación ilícita -por su vinculación con los máximos exponentes de la Triple A-, y de intimidación pública perpetrada en agosto de 1974 durante la toma armada de la sede de la Universidad Tecnológica Nacional.

En 1975, tres miembros de la Triple A asesinaron al estudiante David Hover Cilleruelo en la Universidad Nacional del Sur (UNS), y Montezanti fue el “abogado de confianza” de uno de los acusados.

«En medio de archivos perdidos encontramos dos causas penales provinciales donde el abogado de confianza de dos líderes de la patota de la Triple A era Montezanti”, señaló el fiscal Miguel Palazzani.

«No se puede soslayar que este hombre era personal civil de inteligencia presentado, nada más y nada menos, por el ex general Carlos Guillermo Suárez Mason y por el oficial del Batallón 601 José Osvaldo Ribeiro”, subrayó.

Sobre el rol del Poder Judicial durante el terrorismo de Estado, el fiscal Palazzani opinó que “fue constitutivo del mismo proceso” y que “no pudieron haber habido 540 centros clandestinos, denuncias en todo el país, desapariciones si el Poder Judicial hubiera estado activo”.

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El Argentino
2 Comentarios

1 Comentario

  1. Pingback: Procesos por crímenes de lesa humanidad contra ex jueces | Noticias del poder

  2. Enrique Stel

    09.01.2023 at 11:43

    La justicia federal tiene responsabilidad en la existencia de esos aberrantes crímenes cometidos y hoy pretende lavar su ropa manchada con sangre, juzgando a sus pares a casi medio siglo de que ocurrieron los hechos. La justicia tardía no es justicia. La justicia federal, sigue siendo responsable de lo que hoy nos pasa.
    Juicios sin resolver, Embajada de Israel, Amia, Ataque el Comedor de la Supeintendencia de Seguridad Federal, Venta de Armas a Croacia, Venta a precio vil del predio de la rural

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Córdoba

El TSJ de Córdoba liberó a Paola Ortiz tras 13 años presa por parir sola

El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba redujo la condena de prisión perpetua a 13 años y nueve meses, tiempo que la mujer ya cumplió, al incorporar perspectiva de género y reconocer el contexto de violencia, pobreza extrema y desprotección en que ocurrió el parto. El fallo marca un precedente en la justicia cordobesa y fue impulsado por más de diez organizaciones de derechos humanos y feministas.

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La Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba ordenó la libertad de Paola Verónica Ortiz, quien cumplía una condena a prisión perpetua desde 2015 por la muerte de su hija recién nacida. El máximo tribunal provincial fijó una pena de 13 años, 9 meses y 26 días, período que la mujer ya cumplió en detención, y resolvió su liberación inmediata. El hecho que motivó la causa ocurrió el 31 de octubre de 2012 en la localidad de Villa Nueva, Córdoba, cuando Ortiz atravesó un parto en absoluta soledad y sin asistencia médica.

Una condena perpetua ignoró el contexto

En el juicio original, la causa fue recalificada como homicidio calificado por el vínculo y derivó en la máxima pena prevista por el Código Penal. Sin embargo, el TSJ determinó que aquella sentencia ignoró las múltiples condiciones de vulnerabilidad que atravesaba la mujer al momento del hecho.

Las pericias incorporadas al expediente revelaron que Ortiz, que tenía 29 años en ese momento, presentaba un nivel intelectual inferior al promedio para su edad, antecedentes de abuso y abandono, y que al momento del parto se encontraba en un estado de desubjetivización que la llevó a actuar sin plena conciencia de sus actos.

El fallo también ponderó la violencia psicológica y económica que ejercía sobre ella su expareja, y el sometimiento al que la sometía su exsuegro, quien le exigía relaciones sexuales a cambio de un techo y la amenazaba ante la posibilidad de un embarazo con otro hombre. El TSJ cuestionó además que el juicio original la juzgara desde el mandato idealizado de la «buena madre» y que se le exigiera responsabilidad penal sin considerar que dio a luz sola, sin red de apoyo ni acceso al sistema de salud.

Perspectiva de género y estándares internacionales

Al reconsiderar la condena, el Tribunal aplicó un enfoque integral de género y los estándares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre emergencias obstétricas en contexto de pobreza. El fallo no implicó una absolución, sino una reducción de la pena que, al coincidir con el tiempo ya cumplido, habilitó la liberación. El TSJ estableció así un precedente judicial relevante para el tratamiento de casos en que mujeres en situación de extrema vulnerabilidad enfrentan consecuencias penales derivadas de partos no asistidos.

Más de diez organizaciones impulsaron la revisión

La causa por la libertad de Paola Ortiz fue sostenida durante años por una articulación amplia de organizaciones feministas y de derechos humanos que se presentaron como amicus curiae ante el tribunal. Entre ellas figuran el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), el Consorcio Latinoamericano contra el Aborto Inseguro (CLACAI), la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip), la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (Fundeps), la Asociación Civil Abogadas por Chaco, la Asociación Civil El Telar y Católicas por el Derecho a Decidir, entre otras. La campaña por su liberación se sostuvo bajo la denominación Mesa por la Libertad de Paola Ortiz y logró instalar el caso en la agenda pública como un paradigma de la criminalización de las mujeres pobres en el sistema judicial.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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