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Libertad de expresión

Cómo reaccionaron los medios del mundo ante el cierre de Télam

Según consignó el sitio de las y los trabajadores de Télam, somostelam.com.ar, diarios, portales y canales de noticias y otras agencias se hicieron eco del sorpresivo operativo de seguridad con el que el Gobierno de Javier Milei llevó adelante el cierre de la Agencia Nacional de Noticias.

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El Argentino Diario-Somos Télam.

Los principales medios de comunicación del mundo reflejaban atribulados esta semana en sus páginas el intento de cierre de la agencia nacional de noticias Télam, con fotografías de grandes dimensiones de las vallas que el gobierno de Javier Milei mandó colocar frente a las sedes de los que son nuestro lugar de trabajo desde hace uno o 40 años, no importa el caso.

El diario El País de España dispara en su encabezado: “Milei deja en suspenso Télam, la mayor agencia estatal de noticias de América Latina”, y en la bajada completa: “La policía valla el acceso a la sede principal e impide la entrada a los más de 700 trabajadores días después de que el presidente anunciase el cierre”.

“Javier Milei ha dejado en un limbo a Télam, la agencia estatal de noticias de Argentina. El presidente anunció el viernes que la cerraría por considerarla un medio de propaganda opositor y la amenaza comenzó a cobrar forma en la madrugada del lunes. La policía valló la puerta de entrada de los dos edificios de la agencia casi al mismo tiempo que los trabajadores recibían un correo electrónico para eximirlos de trabajar durante una semana. La página web también dejó de funcionar. “Página en reconstrucción”, puede leerse desde entonces en la portada digital, en reemplazo de las noticias que figuraban en ella”, resume.

La cadena France24 no ahorra calificativos: “Un golpe contra la libertad de expresión: Milei ratifica el cierre de la agencia de noticias Télam”, enuncia.

“La Policía de Buenos Aires bloqueó este lunes 4 de marzo el acceso a la sede de la agencia de noticias Télam a sus empleados, luego de que el pasado viernes el presidente Javier Milei anunciara el cierre del medio de comunicación tras casi 80 años de historia. El mandatario, que calificó a Télam como un medio de “propaganda kirchnerista”, avanza en su anunciado propósito de desmantelar o privatizar empresas públicas, parte de su objetivo para reducir el tamaño del Estado”, añade.

El Argentino Diario-Somos Télam.
El abrazo a Télam, la muestra de solidaridad frente al atropello del Gobierno de Javier Milei.

La Jornada de México también da cuenta de la intención de Milei de cerrar la agencia, de 78 años de existencia y destaca, como el resto de los medios de comunicación, la decisión oficial de vallar las entradas a los edificios y dejar allí guardias policiales.

“La agencia estatal de noticias argentina Télam permanecía inactiva el lunes y sus empleados cesados y sin posibilidad de ingresar a las instalaciones luego de que el presidente Javier Milei anunció su cierre, lo que generó manifestaciones de rechazo de la prensa y de organismos de derechos humanos”, escribe el tradicional medio mexicano.

La cadena Telesur anuncia: “Presidente argentino cierra agencia de prensa Télam”, y agrega que “Los trabajadores de la agencia de noticias recibieron una comunicación que les informa que fueron ‘dispensados’ de cumplir con sus tareas por un plazo de siete días”.

“El Gobierno argentino del presidente Javier Milei, luego de anunciar el cierre de la agencia de prensa, Télam, procedió la madrugada de este lunes a deshabilitar la página web mientras el edificio donde funciona la redacción fue vallado”, detalla.

La agencia Reuters hace hincapié también en que “trabajadores de la agencia estatal argentina de noticias Télam encontraron las puertas de la oficina de la institución de 80 años cerradas el lunes y se les dijo que bajara herramientas por lo menos una semana después de que el presidente libertario, Javier Milei, dijera que cerraría la agencia”.

“El sitio web de Telam fue derribado -con un letrero que decía que estaba fuera de línea para la reconstrucción- y los trabajadores fueron excusados durante siete días, mostró un memorando interno compartido con Reuters. La policía estaba fuera de las oficinas y no permitía la entrada de personas”.

“El enfrentamiento subraya la campaña de Milei contra una serie de instituciones públicas, que según él son ineficientes, excesivamente costosas o corruptas. Ha dicho que Telam es un portavoz propagandístico para la poderosa oposición peronista de izquierda”.

CNN Español presenta el tema afirmando que “Gobierno de Argentina anuncia plan de cierre de Télam, agencia estatal de noticias con 790 empleados”, y luego puntualiza que “según los números del gobierno, Télam tiene 790 empleados. A su vez, posee 749 clientes que solicitan su servicio de texto, 520 de fotos, 319 de audios, 237 de videos y 198 de infografías. Entre estos últimos se encuentran medios nacionales e internacionales”.

La DW de Alemania enuncia que “el Ejecutivo de Argentina negó este lunes (04.03.2024) que el cierre de la agencia estatal de noticias Télam sea “parte de una dictadura” y explicó que responde a “una promesa” del presidente, Javier Milei, durante su campaña electoral, al tiempo que anunció un próximo plan para la empresa, citando al portavoz presidencial, Manuel Adorni.

Libertad de expresión

La nueva ley de medios libertaria: desregulación total y censura por saturación

El proyecto propone una desregulación total del sistema mediático, con multiplicación de señales, radios y plataformas digitales. Esta saturación de voces afines puede funcionar como mecanismo de control más eficaz que la censura directa. Además, en el marco de una reforma, analizan exigir declaraciones juradas patrimoniales a periodistas.

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El Argentino Diario-Javier Milei Ventrílocuo.

Antes te censuraban apagando el micrófono; ahora te ahogan en ruido

★ El Gobierno de Javier Milei impulsa una reforma del sistema de medios que promete libertad irrestricta, pero que podría convertirse en un mecanismo de control más sofisticado que cualquier ley de medios anterior: no apagando voces, sino multiplicando las propias hasta hacer ininteligible el debate público.

El discurso que se come a sí mismo

Durante años, Javier Milei construyó su identidad política sobre un eje: el Estado como instrumento de control, persecución y disciplinamiento. La «casta» usando organismos públicos para asfixiar empresarios, opositores y periodistas. Ese fue el relato que lo llevó a la Casa Rosada.

Por eso resulta políticamente significativo que su gobierno esté discutiendo declaraciones juradas patrimoniales para periodistas en el marco de una reforma vinculada a medios. La contradicción que emerge es de fondo: ¿desde cuándo un periodista tiene más obligación de transparentarse que un funcionario que administra miles de millones de pesos públicos?

La pregunta no es menor. El periodista no maneja la AFIP, los ministerios, la SIDE, las fuerzas de seguridad, las empresas públicas, las regulaciones ni los fondos de los contribuyentes. El funcionario sí, y esa diferencia no es un detalle, es toda la diferencia.

La reforma que suena liberal pero puede operar diferente

El proyecto en circulación no replica el modelo kirchnerista de intervención directa sobre licencias y concentración mediática. Lo que propone es, en apariencia, lo opuesto: más radios, más señales, más plataformas, más streaming, menos barreras, menos intervención estatal.

En teoría, suena profundamente liberal. En la práctica, advierte el análisis de Agencia NA, puede producir el efecto contrario. Cuando todo el mundo habla al mismo tiempo, el resultado no es necesariamente más debate. Puede ser, sencillamente, más ruido.

El mecanismo recuerda a las viejas leyes de lemas que aún sobreviven en algunas provincias argentinas: veinte listas, treinta candidatos, competencia aparente, pero varios de ellos orbitando alrededor del mismo caudillo que maneja la estructura y la caja. En medios, el esquema podría replicarse sin necesidad de cerrar canales. Basta con inundar la cancha de micrófonos afines: cien streams, doscientas radios, quinientos canales, miles de influencers aparentemente independientes bajando más o menos la misma línea de quien tiene recursos, pauta y poder político.

La censura moderna, en ese esquema, no consiste en callar periodistas. Consiste en llenar el espacio público de parlantes hasta que nadie entienda nada.

La contradicción cripto que nadie del oficialismo quiere responder

El episodio más revelador de las inconsistencias del relato oficial involucra al propio Manuel Adorni, actual Jefe de Gabinete. Antes de asumir el cargo, Adorni explicaba públicamente cómo las criptomonedas funcionan como sistemas extremadamente difíciles de rastrear para los Estados. Ese archivo existe y está grabado.

Hoy, en ejercicio de la función pública, Adorni enfrenta una investigación judicial en la que la Justicia detectó movimientos vinculados a criptomonedas asociados a su persona, según informó Agencia NA. La ironía es puntual: el mismo funcionario que promueve una mayor exigencia de transparencia hacia los periodistas protagoniza una causa donde el dinero presuntamente circuló por los canales más opacos que él mismo describió como herramientas para eludir controles estatales.

Que el gobierno más desregulador de la historia argentina muestre escaso entusiasmo regulatorio frente a las billeteras digitales capaces de mover dinero sin trazabilidad mientras exige declaraciones juradas a periodistas configura una asimetría que no admite explicación técnica. Solo política.

Cuando el que denunció el aparato empieza a necesitarlo

La democracia puede sobrevivir perfectamente a periodistas malos, mediocres o ensobrados. Lo que históricamente le resulta más difícil de resistir es un poder político que empieza a convencerse de que necesita decidir qué voces pesan, cuáles se diluyen y cuáles deben ser vigiladas.

Las señales acumuladas son claras: restricciones al acceso de periodistas críticos, hostigamiento digital coordinado, señalamiento público de voces incómodas y oficinas creadas para «desmentir operaciones». Todo eso, en un gobierno que llegó al poder denunciando exactamente esas prácticas.

La libertad de expresión también puede morir ahogada en ruido. Una sociedad puede perderla por prohibición directa, pero también cuando el ruido se vuelve tan gigantesco que distinguir información de propaganda resulta imposible. Cuando el poder logra que todo sea ruido, la verdad no necesita ser prohibida. Le alcanza con quedar tapada.

Puntos clave:

  • El Gobierno analiza exigir declaraciones juradas patrimoniales a periodistas en el marco de una reforma de medios.
  • El proyecto propone una desregulación total del sistema mediático, con multiplicación de señales, radios y plataformas digitales.
  • El análisis advierte que la saturación de voces afines puede funcionar como mecanismo de control más eficaz que la censura directa.
  • Manuel Adorni, que públicamente explicó el carácter no rastreable de las criptomonedas, enfrenta investigaciones judiciales por movimientos en ese tipo de activos.
  • Críticos señalan que exigir transparencia a periodistas mientras se omite regular las billeteras cripto configura una asimetría política, no técnica.
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