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Transporte

Sin aumentos ni subsidios: la crisis del transporte público deja a millones a pie

El conflicto salarial en el transporte: empresarios advierten que el “boleto congelado” impide aumentos a colectiveros.

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La parálisis del transporte público en el AMBA deja a millones de pasajeros sin servicio, mientras la patronal del sector argumentó que la falta de actualización tarifaria y la reducción de subsidios estatales imposibilitó otorgar mejoras salariales a los choferes.

Un paro que expuso la crisis del transporte

La jornada de paro de colectivos convocada por la Unión Tranviarios Automotor (UTA) impactó de lleno en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde millones de personas dependieron de alternativas para movilizarse. El conflicto, lejos de ser un hecho aislado, expuso la tensión estructural entre los trabajadores del sector y las empresas nucleadas en la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta).

Luciano Fusaro, presidente de Aaeta, sostuvo que “el reclamo de los choferes es ajuste salarial por inflación, que parece justo y como empresarios nos gustaría darlo, pero el problema es que tenemos el boleto congelado desde hace nueve meses”. Según Fusaro, la reciente suba de tarifas en marzo no benefició a las empresas, ya que “fue para bajar los subsidios” estatales y no para mejorar los ingresos del sector.

Tarifas, subsidios y salarios: un triángulo en tensión

El sistema de transporte público argentino depende de un delicado equilibrio entre tarifas, subsidios y salarios. Desde 2023, el precio del boleto de colectivo en el AMBA permaneció congelado, mientras la inflación acumulada superó el 200% anual, según datos del INDEC. En marzo de 2024, el Gobierno nacional autorizó un aumento de tarifas, pero simultáneamente recortó los subsidios, lo que, según las cámaras empresarias, dejó “la plata igual” para las compañías.

Fusaro explicó que “a diferencia de otras actividades, nosotros no fijamos el precio de lo que hacemos, sino que lo fija el Estado, a partir de una cuenta de nuestros costos”. En esa ecuación, denunció, “no se incluyó una partida para ajustes paritarios”, lo que impidió a las empresas ofrecer una recomposición salarial acorde a la inflación.

La UTA, por su parte, reclamó un aumento salarial que compense la pérdida de poder adquisitivo de los choferes. El sindicato advirtió que la situación es “insostenible” y que el salario básico quedó muy por debajo de la canasta básica, que en abril superó los $800.000 mensuales para una familia tipo, según el INDEC.

El Estado, árbitro y actor central

El Ministerio de Transporte de la Nación, a cargo de Franco Mogetta, reconoció la complejidad del escenario y convocó a una mesa de diálogo, aunque hasta el momento no logró destrabar el conflicto. El Gobierno enfrenta la presión de contener el gasto público y reducir subsidios, en línea con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional, pero también debe garantizar la continuidad de un servicio esencial para la vida urbana.

Según un informe de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), el 85% de los pasajeros del AMBA utiliza el colectivo como principal medio de transporte. La parálisis del sistema no solo afecta la movilidad, sino que también golpea la economía informal y a los sectores más vulnerables, que no pueden costear alternativas como taxis o remises.

Antecedentes y perspectivas

El conflicto actual no es nuevo. En los últimos años, el transporte público argentino atravesó reiteradas crisis por la falta de actualización tarifaria, la inflación y la puja por los subsidios. En 2022 y 2023, episodios similares de paros y negociaciones fallidas derivaron en medidas de fuerza que paralizaron el servicio.

La falta de una política de transporte sostenible y la ausencia de un esquema de financiamiento previsible profundizaron la crisis. Mientras tanto, los usuarios quedan atrapados en el medio de una disputa que parece no tener solución a corto plazo.

Puntos clave del conflicto:

  • El paro de colectivos en el AMBA afectó a millones de pasajeros y visibilizó la crisis del sistema de transporte público.
  • Las empresas del sector, representadas por Aaeta, argumentaron que el congelamiento del boleto y la reducción de subsidios impidieron otorgar aumentos salariales.
  • La UTA reclamó una recomposición salarial acorde a la inflación, que superó el 200% anual según el INDEC.
  • El Estado, que fija tarifas y subsidios, enfrenta la presión de reducir el gasto público sin desfinanciar un servicio esencial.
  • El conflicto expuso la falta de una política de transporte sostenible y la vulnerabilidad de los usuarios.

Gremiales

Sin paritarias ni respuestas, los trabajadores de ANAC paran y ponen en alerta los vuelos

Los trabajadores nucleados en el gremio ATE/ANAC realizarán el jueves 3 y el viernes 4 de septiembre medidas de fuerza en reclamo por la apertura de paritarias. Las asambleas y manifestaciones se desarrollarán en dos turnos y podrían afectar los servicios aéreos en Aeroparque y Ezeiza.

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El Argentino Diario-Aerolíneas Argentinas.
El ajuste que no cesa: el congelamiento salarial empuja al gremio aeronáutico a una nueva medida de fuerza.

Los trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) nucleados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) anunciaron medidas de fuerza para la semana próxima, en el marco de un conflicto salarial que se profundiza ante la demora en la apertura de la negociación paritaria. Las acciones se concretarán el jueves 3 y el viernes 4 de septiembre, en dos turnos, por la mañana y por la tarde, con asambleas y manifestaciones que podrían generar demoras o alteraciones en los servicios aéreos.

Dos jornadas, dos turnos, dos aeropuertos

La dinámica elegida por el gremio busca maximizar la visibilidad del conflicto sin resignar la continuidad de los servicios esenciales. Al organizarse en dos franjas horarias, el impacto potencial se distribuye a lo largo de la jornada, con posibles afectaciones tanto en el Aeroparque Jorge Newbery como en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, los dos principales nodos del tráfico aéreo del país. La ANAC, organismo dependiente del Ministerio de Transporte, tiene a su cargo funciones críticas de regulación, control y habilitación aeronáutica, por lo que cualquier interrupción en su funcionamiento repercute de manera directa sobre la operatividad del sistema.

Paritarias en el centro del reclamo

El eje del conflicto es la demanda de apertura de la negociación paritaria, en un contexto en el que los salarios del sector acumulan una pérdida de poder adquisitivo significativa frente a una inflación que, pese a la desaceleración de los últimos meses, mantiene erosionados los ingresos reales. El conflicto no es nuevo: en mayo de 2026, trabajadores de ANAC ya habían protagonizado una jornada de protesta en Aeroparque junto con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y EANA, con idéntico reclamo de recomposición salarial y apertura urgente de paritarias.

La reiteración de las medidas de fuerza en pocos meses refleja que las demandas del sector no encontraron respuesta satisfactoria por parte del Poder Ejecutivo Nacional. El gobierno de Javier Milei ha sostenido una política de contención del gasto público que, en el caso de los organismos del Estado, se traduce en congelamiento o subas insuficientes que profundizan la brecha entre los ingresos formales y el costo de vida real.

Un sector estratégico bajo presión

La ANAC no es un organismo menor: regula la actividad aérea comercial, privada y deportiva en todo el territorio nacional, certifica aeronaves y pilotos, y supervisa la infraestructura aeroportuaria. En ese marco, el deterioro de las condiciones laborales de sus trabajadores no solo afecta su capacidad de compra, sino que compromete la calidad y la continuidad de servicios vinculados directamente a la seguridad aérea. ATE, uno de los gremios con mayor representación en el sector público, viene advirtiendo desde hace meses que el ajuste sobre los organismos estatales no es inocuo: tiene consecuencias concretas sobre el funcionamiento del Estado y sobre los derechos de los trabajadores que lo sostienen.

Puntos clave

  • Las medidas de fuerza se realizarán el jueves 3 y el viernes 4 de septiembre, en dos turnos por la mañana y la tarde.
  • Consistirán en asambleas y manifestaciones en reclamo por la apertura de paritarias.
  • Podrían registrarse afectaciones en los servicios aéreos de Aeroparque y Ezeiza.
  • En mayo de 2026, el sector ya había realizado una jornada de protesta en Aeroparque con el mismo reclamo central.
  • La demora en la negociación paritaria se inscribe en el marco del ajuste fiscal aplicado por el gobierno de Milei sobre los organismos del Estado.
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