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Sociedad

El aumento de los alimentos bajo la lupa de El Argentino

Ya se cumplen dos meses, desde que EL ARGENTINO salió a medir los precios de ciertos productos de la canasta básica en las mismas tres cadenas de supermercados y nuestras relevadoras cuentan sus experiencias, las “avivadas” de los empresarios, la poca incidencia del plan Precios Cuidados y anécdotas de esas recorridas.

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Por Néstor Llidó

Estar en el “lugar de las hechos” es siempre lo más indicado para no dejarse llevar por comentarios o informaciones emitidas por quienes suelen tener intereses en lo que difunden. Y en los últimos dos meses, al cabo de ocho relevamientos de precios en sucursales de supermercados en distintas zonas del ámbito metropolitano de Buenos Aires deja una sensación por sobre el resto: “Todo aumentó y así no hay bolsillo que aguante”.

Mónica Schenone y Liliana Miño han salido a recorrer, semana tras semana, esos locales donde “da miedo ver los cartelitos de los precios y sin saber con qué te vas a encontrar”. Son las relevadoras de EL ARGENTINO, las que pisan el territorio, las que fueron a esos supermercados de todos los barrios y las que testeando los mismos productos básicos de la canasta familiar se “horrorizan” como lo sucede a cualquier cliente.

Y la sufren, como Usted, como todos. “Que cosas tan importantes como la leche, el aceite, el azúcar, la yerba, entre otras, hayan aumentado muchísimo hace casi imposible las compras”, coinciden en señalar. Por eso, destacan que “lo del changuito lleno ya es una imagen que no se ve, muchas familias han dejado de hacer esa compra mensual o hasta semanal. Hoy se vive el día a día y a pesar de la necesidad de cada familia, se lleva solo lo necesario, lo que se puede”.

Precios Cuidados, el plan acordado por el gobierno nacional con los empresarios, es casi “una expresión de deseo” en las góndolas. “Mucho cartelito, pero pocos productos. Casi no existe en la realidad, hay mucha demanda y poca oferta. Además, tenés que andar mirando, porque al lado del logo de Precios Cuidados te ponen otro producto que tiene otro valor y cuando llegas a la caja te das cuenta del engaño”.

Las maniobras con la “presentación” de los productos es otro de los inconvenientes. “Te aparecen cosas más baratas de la misma marca, de yerba por ejemplo, pero cuando empezás a leer te das cuenta que es de mejor calidad. Y peor aún lo que ocurre con la lecha, donde la tradicional ya dejó de venir en sachet y si en botella que es más cara, mientras pagás unos pesos menos, pero son las denominadas de porcentaje, con menos vitaminas, menos tenor graso y todas esas cosas. Te la hacen difícil…”, dice Lily.

Otra de las situaciones que surgen como “obstáculos” para el consumidor está vinculada a la restricción de cantidades de aquellas supuestas ofertas, los ofrecimientos de Precios Cuidados y hasta los productos de la canasta básica. “Dos por persona o grupo familiar te dicen en la caja o los encargados de los supermercados, cuando querés llevar más de una botella de aceite, un sachet de leche o un paquete de fideos, harina o arroz. Te dicen que es para favorecer a la mayoría, que tienen poco stock u otras excusas, pero lo cierto ese precio que por ahí te favorece, no lo podés terminar aprovechando como quisieras”, comenta Moni.

Más allá de la indignación de ambas, califican a esta experiencia de salir a relevar los precios semanalmente como “algo muy importante”, a modo de servicio y para no dejarse llevar por los “comentaristas”, sino para ver “eso que realmente ocurre”. Y la tarea no es sencilla, hay que chequear un listado de productos, registrar lo “faltantes”, observar detalles.

Y ciertos inconvenientes para llevar adelante el trabajo. “Cuando te ven anotando o sacando fotos con el celular a los precios siempre aparece un repositor o un encargado que te dicen que no se puede, sin demasiados argumentos. La típica pregunta de “que estás haciendo?” y ante la respuesta de comparando precios, no saben bien que contestar, pero todo lo quieren impedir”, coinciden las relevadoras de EL ARGENTINO.

Sin haber atravesado situaciones de violencia, pero si algún entredicho verbal, también en estos dos meses de labor surgieron anécdotas. “Nos quieren obligar a comprar algo para poder tomar nota de los precios, por ejemplo. O te ponen una “marca” encima, como en un partido de fútbol, te dejan ver los precios pero con un empleado atrás tuyo”, cuentan.

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Argentina

Asesinato de Blas Correas: desmienten versión policial

Dos jóvenes que declararon como testigos desmintieron la versión policial sobre un supuesto intento de robo por parte de Blas y sus amigos.

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Dos jóvenes que declararon hoy en el juicio por jurados por el crimen de Blas Correas (17), el adolescente asesinado durante un control policial en la ciudad de Córdoba en agosto del 2020, admitieron que esa madrugada se movilizaban en una moto y tuvieron un «incidente de tránsito» con el automóvil en el que se trasladaba la víctima con sus amigos, aunque rechazaron la versión policial sobre un intento de robo.

Se trata de Jorge Bazán (24) y de Leandro Maldonado (26), quienes declararon hoy como testigos en la novena audiencia del debate y explicaron lo sucedido la madrugada del 6 de agosto del 2020 en la rotonda del barrio Las Flores, donde -según dijeron- mantuvieron un altercado por una “maniobra peligrosa” realizada por el Fiat Argo blanco.

Ese vehículo era conducido por Juan Cruz Camerano Echavarría, quien estaba acompañado por Cristóbal Bocco Camerano, Mateo Natali, Camila Toci y Blas Correas.

El conductor de la moto, Bazán, explicó al jurado popular que del automóvil habían realizado una “maniobra peligrosa» en la cual lo «encerraron», por lo que decidió detenerse en el control policial que había a pocos metros de la rotonda y le dijo a dos policías que había tenido un «problema con los del auto», que no sabía «si están borrachos», tras lo cual continuó su camino.

«Nunca dije que me querían robar ni que estuvieran armados, porque eso no ocurrió”, dijo Bazán, refutando de esa manera la versión oficial de los policías.

Es que en ese puesto de control, mediante radiofrecuencia policial, el oficial ayudante Ezequiel Vélez y el cabo Leandro Quevedo alertaron a los distintos puestos de control cercanos para interceptar el Fiat Argo blanco porque unos motociclistas habían denunciado un intento de robo.

A partir de ese falso alerta, en otro puesto de control cercano, se trató de detener el vehículo en el que se movilizaban Blas y sus amigos, quienes no se detuvieron y recibieron una balacera por parte de los efectivos Lucas Damián Gómez (37) y Javier Catriel Alarcón (33).

Por su parte, Maldonado, en su testimonio, reafirmó los dichos de Bazán.

Posteriormente declaró Erick Pablo Rosell Pezo (47), quien pretendió beneficiar la situación de los policías imputados y terminó con un pedido de la fiscalía para que se lo investigue por faso testimonio.

Es que Rosell Pezo, comerciante de origen peruano, relató que en zona de la Plaza de las Américas vio que el Fiat Argo aceleró y vio “algo suspendido en el aire que luego cae”, aunque dijo que desconocía de qué se trataba el objeto.

La versión que hoy expuso el testigo corresponde a su segunda declaración en la instrucción de la causa, ya que en la primera había manifestado que no había visto nada que tiraran del auto ocupado por los adolescentes, y durante su testimonio de hoy repitió varias veces su “empatía” por los policías.

De acuerdo a la pieza procesal de elevación a juicio, la declaración de Rosell Pezo “pretendía favorecer la situación procesal de los imputados Gómez y Alarcón”, los que dispararon el automóvil con los chicos, plantando un arma como “coartada que justificara el accionar policial”.

La Fiscalía solicitó que el testigo sea detenido y remitan las actuaciones a la Fiscalía de turno para que sea investigado por “falso testimonio”, pedido que los miembros del tribunal técnico rechazaron por unanimidad, no obstante aclararon que queda diferida la resolución del planteo.

Concluido con los tres testimonios la audiencia pasó a cuarto intermedio para el martes próximo a las 9, para continuar con la recepción de pruebas testimoniales.

El hecho ocurrió la madrugada del 6 de agosto del 2020, cuando Blas Correas se hallaba en el Fiat Argo junto a sus cuatro amigos y, cuando circulaban por el barrio Colinas, en el sur de la capital cordobesa, evadieron un control policial porque el conductor se asustó al ver que uno de los policías había desenfundado un arma.

Dos efectivos dispararon contra el rodado y uno de los proyectiles impactó en la espalda de Blas, quien murió.

Por el homicidio se encuentran acusados el cabo 1° Lucas Damián Gómez (37) que, según la fiscalía, efectuó cuatro disparos con su arma reglamentaria, y el cabo 1° Javier Catriel Alarcón (33), quien disparó en dos oportunidades.

Ambos llegaron al juicio como «coautores de homicidio calificado por haber sido cometido en abuso de su función y homicidio agravado por el empleo de armas de fuego, homicidio calificado por abuso de su función en grado de tentativa reiterado -cuatro hechos- y homicidio agravado por el empleo de armas de fuego en grado de tentativa reiterado -cuatro hechos».

En tanto, los restantes acusados, todos policías, son Sergio Alejandro González, Wanda Micaela Esquivel, Yamila Florencia Martínez, Walter Eduardo Soria, Enzo Gustavo Quiroga, Jorge Ariel Galleguillo, Leonardo Alejandro Martínez, Rodrigo Emanuel Toloza, Ezequiel Agustín Vélez, Leandro Alexis Quevedo y Juan Antonio Gatica.

Los cargos que enfrentan son de «falso testimonio, encubrimiento por favorecimiento personal agravado por la calidad funcional y omisión de deberes de funcionario público», ya que se les imputa, entre otras cosas, haber «plantado» un arma para simular un enfrentamiento con los chicos.

El Argentino

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