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Destacan el uso de cannabis medicinal para el tratamiento de la ansiedad y Parkinson

En el evento que se desarrolla en La Rural hasta este domingo, expertos resaltaron los efectos positivos para la reducción de dolores y dificultades en el sueño, entre otros síntomas.

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Especialistas expusieron este sábado sobre el uso medicinal del cannabis tanto para tratar la ansiedad, como la enfermedad de Parkinson durante la Expo Cannabis, que se desarrolla en La Rural, destacando sus «efectos positivos» para la reducción de síntomas como dolores y dificultades en el sueño.

La cuarta edición de Expo Cannabis, el evento más grande de este tipo de América Latina, comenzó este viernes y se desarrollará hasta este domingo en el tradicional predio ferial del barrio porteño de Palermo, donde niños, niñas y adultos mayores podrán ingresar gratis.

Este año en el Pabellón Cannabis Medicinal se ofrecieron conferencias, talleres, foros, entrevistas y presentaciones con distintos profesionales y especialistas en la temática.

La tarde de este sábado se realizaron charlas sobre «Cannabis medicinal para tratar la ansiedad» y «Cannabis y Parkinson: la eficacia de los tres quimiotipos».

Alejandro Andersson, del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA) explicó a Télam que lo más importante con respecto al cannabis medicinal con la enfermedad de Parkinson es que «tenemos un montón de evidencia científica que avala su uso».

Foto Fernando Gens
Foto: Fernando Gens.

Ante la mirada atenta de cientos de asistentes, el médico neurólogo y neurofisiólogo realizó su ponencia y afirmó que asiduamente que el cannabis «sirve para los problemas motores, no motores y los invisibles del Parkinson, y los mejora».

«¿Cuáles son los problemas motores?», se preguntó el especialista: «los que ve la gente y más se conocen», indicó.

Caminar con pasos cortos, quedar con los pies pegado al piso, intentar girar y no poder o hacerlo con dificultad, sentir que al hacerlo se cae, estar encorvado, entre otros, fueron las dificultades que enumeró durante su exposición.

Además, señaló que los síntomas no motores, como los trastornos de sueño, pesadillas, dolores, piel seborreica (piel escamosa y roja), fabricar mucha saliva, o constipación, pueden mejorar con el uso de cannabis medicinal.

Para tratar la segunda enfermedad neurodegenerativa más común, según explicó el especialista, en su consultorio utilizan lo que llamaron «el test de los tres quimiotipos», que se basa en buscar con rapidez cuál es el cannabis que mejor se adapta a cada paciente, mediante la vaporización e inhalación de la hierba.

Foto Fernando Gens
Foto: Fernando Gens.

«El aceite tarda una o dos horas en actuar, esto empieza a actuar a los minutos y tenés un resultado pleno a los 45 minutos, y se observa perfectamente en el consultorio. De esta manera, nosotros sabemos si podemos complementar su tratamiento de base con alguna fórmula de cannabis que le mejore algunos de sus síntomas», agregó.

Los quimiotipos que utiliza el especialista son tres: el primero con mayor cantidad de THC, otro en donde el THC y CBD son equivalentes, y el último donde prevalece el CBD.

«Hay más quimiotipos pero nosotros usamos estos en este trabajo» afirmó y agregó que consideran «un resultado que justifique el uso del cannabis cuando mejoran en la escala motora un 20% o más».

En ese sentido, explicó que «en casos de epilepsia refractaria con el cannabis los síntomas mejoran entre un 40% y 80%, los dolores crónicos un 30% y la esclerosis múltiple mejora entre un 20% y 30%».

Para Andersson este tipo de eventos «es un verdadero motor para el cannabis medicinal, para el mundo del cultivo, la agricultura cannábica y para la industria» y que gracias al Reprocan, que es el registro nacional de personas autorizadas al cultivo con fines terapéuticos que se aprobó hace dos años, los pacientes «pueden acceder a un producto seguro o yo les puedo indicar un producto seguro».

«En casos de epilepsia refractaria con el cannabis los síntomas mejoran entre un 40% y 80%, los dolores crónicos un 30% y la esclerosis múltiple mejora entre un 20% y 30%» – Alejandro Andersson

Por su parte, Gaspar Teverovsky Simonetta, médico psiquiatra, realizó su exposición sobre el uso de cannabis medicinal y la ansiedad.

Sobre la comunidad médica y la aceptación de la utilización del cannabis medicinal para complementar tratamientos, aseguró a Télam que cree que «somos heterogéneos y que cada uno va encontrando el camino que considera más verdadero y luminoso para poder ayudar a la gente».

«Tenemos que pensar en nuestra salud como un todo y que siempre la salud es integral. Tenemos un sistema endocannabinoide que nos ayuda a estar menos estresados y más regulados, a ese sistema lo podemos ayudar y alimentar para que funcione mejor», aseguró.

En ese sentido, ambos especialistas insistieron en la necesidad de mantener hábitos saludables como «disminuir la inflamación crónica que está dada por el tubo digestivo por los alimentos que ingerimos», mantener un buen sueño, actividad física y reducir el estrés crónico.

El cannabis alto en CBD «colabora y ayuda a mantener nuestro sistema con baja ansiedad. Se pueden utilizar dosis bajas, para dar incentivos de a poquito a nuestro propio sistema. Por eso lo utilizamos por gotas, una por la mañana y otra por la tarde» – Gaspar Teverovsky Simonetta

«Son nociones básicas de cuidado del cuerpo: una buena hidratación, una alimentación no inflamatoria y un buen hábito catártico de cuerpo y actividades que nos ayuden a centrarnos, como yoga, ejercicios de respiración, entre otros», aseguró el especialista.

Para el tratamiento de la ansiedad, el cannabis alto en CBD «colabora y ayuda a mantener nuestro sistema con baja ansiedad. Se pueden utilizar dosis bajas, porque lo que buscamos es dar incentivos de a poquito a nuestro propio sistema. Por eso lo utilizamos por gotas, una por la mañana y otra por la tarde».

Según explicó Simonetta, algunos de los beneficios que observan los pacientes son la disminución de ansiedad, mejoramiento de sueño, sobre todo la profundidad del sueño y la sensación de «sentirse descansado al día siguiente», disminución de los dolores, mejoramiento del estado de tensión del ser, entre otras.

Los pacientes tratan ansiedad con cannabis suelen ser de los más variados, en principio, el médico recomendó su uso a partir de los 21 años, pero aseguró que atiende personas que pasan los 40 o los 60 e incluso gente mayor de 80.

«Es importante estar inscriptos en el Reprocann, una ley por la que tanto se ha luchado, y estar dentro del registro para poder estar tranquilos. La invitación que hace el cannabis es que uno conozca la planta y pueda hacer su propia medicina», concluyó el especialista.

Policiales 🚨

Rosario: internaron a un nene con cocaína en sangre y detuvieron a sus progenitores

El chico, que sufrió convulsiones, fue asistido en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela el 8 de septiembre. La fiscalía imputó a sus padres por homicidio en grado de tentativa y suministro de estupefacientes a un menor.

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Fachada de un hospital de niños de Rosario

La Justicia de Santa Fe investiga cómo un nene de Rosario terminó con cocaína en el organismo. El chico ingresó al Hospital de Niños Víctor J. Vilela con un cuadro de convulsiones y, tras estabilizarlo, los estudios que le practicaron detectaron la presencia de la sustancia. El hecho ocurrió el 8 de septiembre, pero recién se conoció en las últimas horas, cuando la Policía de Investigaciones (PDI) apretó el cerco y detuvo a los padres.

Los apresados son Pablo B. y Valeria C., ambos de 47 años y vecinos de Rosario. El hombre fue interceptado en la vía pública, en inmediaciones de San Martín y pasaje Pino; la mujer, en la zona de Italia al 2800. Las detenciones las dispuso la fiscal Vega, a cargo del expediente, y se concretaron este jueves. La acusación formal es «tentativa de homicidio agravada por el vínculo, en concurso ideal con el suministro gratuito de material estupefaciente, agravado por tratarse de un menor de edad», según informó la fiscalía.

Del hospital a la fiscalía

El punto de partida fue el propio centro de salud. Después de asistir al nene, las autoridades del Vilela dieron aviso y se abrió una pesquisa para establecer en qué circunstancias el chico habría entrado en contacto con la cocaína y determinar las eventuales responsabilidades. Tomó intervención el Departamento Operativo de Investigaciones y la Brigada Unidad de Violencia Altamente Lesiva (UVAL), ambos de la PDI. En el marco de los procedimientos, los investigadores secuestraron un teléfono celular que será sometido a peritajes e incorporado al expediente, una medida orientada a reconstruir los días previos a la internación.

El rigor obliga a separar el terreno de las certezas del de las presunciones. Que el nene tenga cocaína en el organismo es un dato comprobado por los análisis médicos y respaldado por el parte del hospital. Que sus padres sean los responsables es, por ahora, una hipótesis judicial en construcción: la calificación legal es provisoria, puede modificarse con el avance de las pericias y ninguno de los dos está condenado. Rige para ellos, como para cualquier imputado, la presunción de inocencia. Resta precisar, además, si el contacto con la sustancia fue directo, accidental o producto de otras circunstancias que expusieron la salud del chico.

Una escena que se repite y un Estado que llega tarde

Los casos de chicos intoxicados con cocaína no son una rareza estadística. En el servicio de Toxicología del hospital Pediátrico de Córdoba, entre 2013 y 2016 se atendieron 46 pacientes con síntomas de intoxicación por drogas y el 46 por ciento tenía menos de 3 años, según registró La Voz. «Nos llamó la atención que empezamos a tener en guardia nenes con síndromes de intoxicación por drogas, bebés pequeños, de 2 meses hasta los 3 años. Muchos de ellos, sobre todo los menores de 1 año, eran lactantes», explicó entonces Silvana Mercado, médica toxicóloga del establecimiento. En varios de esos cuadros, la sustancia llegaba por la leche materna o quedaba al alcance del bebé en ambientes donde los adultos consumían.

Rosario ya había vivido una escena parecida en abril de este año, cuando un nene de dos años fue internado en el Hospital de Niños Zona Norte con un análisis de orina positivo para cocaína. La madre apuntó contra el padre por haberle dado la droga para calmarlo. El patrón se repite y deja al descubierto lo que ninguna estadística alcanza a medir: la vulnerabilidad extrema de los más chicos en los hogares atravesados por el consumo problemático, donde la falta de trabajo, de vivienda y de acceso a la salud empuja a las familias al borde.

Ahí es donde el Estado tendría que estar antes de que un nene llegue a la guardia con convulsiones. No alcanza con la respuesta penal, que llega en diferido y solo cuando el daño ya está hecho. La prevención en consumos, el acompañamiento a las familias más golpeadas y el refuerzo de los equipos de niñez son la parte que se desfinancia primero cuando el ajuste aprieta, y después se paga con chicos intoxicados en un hospital público. Un pibe con cocaína en sangre no es solo un caso policial: es el fracaso de las políticas que debían protegerlo. La detención de los padres cierra una parte de la historia. La otra, la que pregunta qué hizo y qué dejó de hacer el aparato público para evitar que ese nene terminara así, sigue abierta.

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