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Botín de guerra: Por qué el petróleo venezolano es el verdadero objetivo detrás del ataque de EEUU

Con las reservas de crudo más grandes del planeta, Venezuela se convierte en el epicentro de una disputa geopolítica donde la captura de Maduro parece ser solo el preludio del desembarco de las petroleras estadounidenses para realizar un saqueo a gran escala.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ La captura de Nicolás Maduro y el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela pusieron en el centro de la escena un factor estratégico que trasciende la retórica política: las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Con más de 303.000 millones de barriles bajo su territorio, Venezuela concentra aproximadamente el 17 por ciento del crudo conocido del planeta, una riqueza energética que supera largamente las reservas de Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos.

Las declaraciones del presidente Donald Trump tras el operativo militar no dejaron margen para la duda sobre las intenciones estadounidenses. En conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, el mandatario anunció que Washington administrará una transición en Venezuela y afirmó que el eje de esa intervención será la industria petrolera. «Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras de Estados Unidos —las más grandes del mundo— entren, inviertan miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente dañada, la infraestructura petrolera», declaró Trump.

Un gigante energético paralizado

Según el Oil & Gas Journal, Venezuela posee el 17 por ciento de las reservas de petróleo conocidas del mundo, o más de 300.000 millones de barriles. Para dimensionar esta cifra, Estados Unidos, el mayor productor de petróleo del mundo, dispone de reservas probadas estimadas en 81.000 millones de barriles, menos de una cuarta parte de las reservas venezolanas.

Sin embargo, este potencial energético contrasta dramáticamente con la realidad productiva actual. Venezuela produce alrededor de un millón de barriles al día, cerca del 0,8 por ciento de la producción global de crudo, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).

La caída de la producción venezolana es vertiginosa. Venezuela, miembro fundador de la OPEP junto con Irán, Irak, Kuwait y Arabia Saudita, producía en la década de 1970 hasta 3,5 millones de barriles por día, lo que en aquel momento representaba más del 7 por ciento del bombeo global, según el Instituto de Energía en Londres.

Años de mal manejo, inversiones insuficientes y sanciones estadounidenses han reducido la producción, señalan múltiples fuentes especializadas. La Administración de Información Energética de Estados Unidos remarca que la falta de inversión y de mantenimiento ha sido determinante en el deterioro de la infraestructura energética venezolana.

El crudo pesado: un recurso estratégico

El tipo de petróleo venezolano añade un elemento crucial a la ecuación energética. Se trata de crudo pesado y ácido, un recurso particularmente valioso para ciertas industrias. El crudo pesado y ácido, como el de Venezuela, es crucial para ciertos productos que se fabrican en el proceso de refinado, como el diésel, el asfalto y los combustibles para fábricas y maquinaria pesada, explicó Phil Flynn, analista senior de Price Futures Group, a CNN.

La mayor parte de las reservas de Venezuela son petróleo pesado en el Orinoco, en el centro del país, lo que hace que su crudo sea caro de producir, pero relativamente simple técnicamente, según el Departamento de Energía del Gobierno de Estados Unidos.

Un factor adicional que favorece a Estados Unidos es que la mayoría de las refinerías estadounidenses fueron construidas para procesar el petróleo pesado de Venezuela, y son significativamente más eficientes cuando usan petróleo venezolano en comparación con el petróleo estadounidense, según Flynn.

El precedente Chevron: apostando al largo plazo

La presencia corporativa estadounidense en Venezuela anticipó el escenario actual. Chevron, la segunda mayor petrolera de Estados Unidos, lleva más de un siglo operando en Venezuela y produce alrededor de una cuarta parte del petróleo del país.

En noviembre de 2025, apenas semanas antes del ataque militar, el director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, dejó entrever las expectativas de las grandes petroleras estadounidenses. Durante el Foro de Inversión EE.UU.-Arabia Saudita celebrado en Washington, Wirth declaró: «Los vaivenes que se observan en lugares como Venezuela son desafiantes, pero nosotros jugamos a largo plazo».

El ejecutivo fue explícito sobre las ambiciones de la compañía: «Venezuela tiene una gran riqueza geológica y recursos abundantes. Estamos comprometidos con el pueblo del país y queremos ser parte de la reconstrucción de la economía venezolana cuando las circunstancias cambien», según reportó Bloomberg.

Las operaciones de Chevron han proporcionado a Venezuela un salvavidas financiero y significan que, aún hoy, parte del petróleo del país fluye hacia las refinerías de la costa del golfo en Estados Unidos, donde se convierte en combustibles como gasolina y gasoil.

¿Qué pasará con los precios del petróleo?

Los expertos consultados por diversos medios internacionales coinciden en que el impacto inmediato sobre los precios del crudo podría ser moderado. Especialistas como Phil Flynn de Price Futures Group, citado por CNN, señalan que el impacto inmediato en los precios de la gasolina podría ser limitado.

La razón es estructural: actualmente, Venezuela produce cerca de 1,1 millones de barriles diarios, apenas el 0,8 por ciento de la producción global, una cifra drásticamente inferior a los 3,5 millones que bombeaba antes del régimen socialista. Esta baja incidencia en el mercado actual, según Flynn, actuaría como un amortiguador ante un posible shock de precios.

Sin embargo, la visión de largo plazo es diferente. «Si esto continúa desarrollándose sin sobresaltos —y por ahora parece una operación magistral— y las empresas de Estados Unidos pueden regresar para reconstruir la industria petrolera venezolana, podría cambiar las reglas del juego para el mercado petrolero global», concluyó Flynn en declaraciones a CNN.

«Para el petróleo, esto tiene el potencial de convertirse en un evento histórico», añadió el analista, caracterizando la magnitud de lo que está en juego.

La historia de saqueo y sanciones

Estados Unidos solía ser el mayor comprador de petróleo de Venezuela, pero desde la introducción de las sanciones, China se ha convertido en el principal destino en la última década, según el Instituto de Energía en Londres.

El comercio se interrumpió en 2019 después de que el primer gobierno de Trump impuso sanciones a la empresa petrolera estatal del país, Petróleos de Venezuela. Los envíos se reanudaron en 2023 durante la administración Biden, pero los volúmenes se mantuvieron bajos.

En diciembre de 2025, Trump anunció un bloqueo total de petroleros venezolanos, en lo que fue interpretado como el preludio de la operación militar. Según Yahoo Finanzas, las exportaciones se han detenido desde que Trump anunció un bloqueo de todos los barcos que entren o salgan del país en diciembre de 2025.

El mapa global de las reservas

Según el reporte anual de la OPEP, con poco más de 303.000 millones de barriles Venezuela detenta las mayores reservas mundiales de crudo. Le siguen Arabia Saudita (267.200 millones de barriles), Irán (208.600 millones), Canadá (163.000) e Irak (145.019).

La concentración de estas reservas en países de Medio Oriente, Rusia y Venezuela explica la importancia geopolítica del control sobre estos recursos. Los primeros cuatro países detentan más de la mitad de las reservas mundiales de petróleo, que pese a todo lo que se dice y proyecta de la llamada «transición energética», aún abastece casi 70 por ciento de la demanda mundial de energía, según Infobae.

El contraste con la producción real marca la paradoja venezolana. Los 921.000 barriles diarios que en 2024 produjo Venezuela están lejísimos de países con real peso productivo, como Estados Unidos con 13,2 millones de barriles diarios, Rusia con 9,1 millones, o Arabia Saudita con 8,9 millones.

Trump y el «fracaso total» que quiere revertir

En su conferencia de prensa, Trump calificó la industria petrolera venezolana como «un fracaso total». «Estaban bombeando casi nada en comparación con lo que podrían haber estado extraído y lo que podría haber sucedido», declaró el mandatario estadounidense.

La promesa es ambiciosa: «Vamos a tener a nuestras muy grandes compañías petroleras de Estados Unidos —las más grandes del mundo— que entrarán, gastarán miles de millones de dólares, arreglarán la infraestructura gravemente dañada, la infraestructura petrolera, y comenzarán a generar dinero para el país».

La pregunta que queda flotando es para quién será ese dinero y bajo qué términos operarán las corporaciones estadounidenses en un territorio que, hasta ahora, mantenía su soberanía energética. El ataque militar estadounidense parece haber respondido esa pregunta con la fuerza de las armas antes que con la negociación diplomática.

Puntos clave:

• Venezuela posee 303.000 millones de barriles de petróleo, el 17 por ciento de las reservas mundiales y más que cualquier otro país

• Trump anunció que grandes petroleras estadounidenses invertirán miles de millones para reconstruir la infraestructura petrolera venezolana

• La producción actual de Venezuela es de aproximadamente 1 millón de barriles diarios, apenas el 0,8 por ciento del crudo global

• El petróleo venezolano es crudo pesado, fundamental para producir diésel, asfalto y combustibles industriales

• Chevron, que opera en Venezuela desde hace más de un siglo, anticipó en noviembre su interés en participar de la «reconstrucción económica» del país

Geopolítica 🌎

La tregua que no fue: los ataques de Israel en el Líbano empujan a Irán a un nuevo bloqueo

Teherán advirtió una respuesta contundente si Israel no cesa la ofensiva en Líbano; mientras Washington insiste en que el país vecino está fuera del pacto.

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La tregua se desmorona tras nuevos ataques de Israel a Beirut

★ La incipiente tregua entre Estados Unidos e Irán ingresó en una fase de colapso inminente este miércoles; luego de que Israel lanzara un nuevo ataque aéreo sobre el centro de Beirut. La ofensiva; que impactó en zonas densamente pobladas de la capital libanesa; provocó una reacción inmediata de la República Islámica de Irán; que amenazó con una respuesta contundente si no se detienen las operaciones militares contra su aliado regional. El escenario dinamita los esfuerzos diplomáticos iniciados apenas 24 horas antes y reinstala el bloqueo en el Estrecho de Ormuz.

Escalada en Beirut y respuesta de Teherán

De acuerdo con los reportes de medios internacionales; el Ejército de Israel ejecutó un bombardeo dirigido contra objetivos en el corazón de la capital libanesa; profundizando la crisis humanitaria en la región. Casi en simultáneo; el gobierno de Irán; a través de sus canales oficiales; comunicó que no permanecerá indiferente ante lo que considera una violación al espíritu del cese de hostilidades. Teherán condicionó la continuidad del alto el fuego bilateral al cese inmediato de las agresiones en el Líbano; un territorio que se convirtió en el epicentro de la discordia geopolítica.

La exclusión deliberada de Donald Trump

La tensión se agravó tras las precisiones del presidente estadounidense; Donald Trump; quien aclaró de forma taxativa que el Líbano no forma parte del acuerdo de dos semanas alcanzado con Irán. Esta distinción fue leída por analistas internacionales como una luz verde para que el gobierno de Benjamin Netanyahu continúe sus operaciones militares sin romper técnicamente el pacto con Washington. Sin embargo; para Irán; esta omisión invalida el petitorio de diez puntos que sirvió de base para la tregua y justifica el cierre preventivo del flujo petrolero mundial.

Ormuz: el termómetro de la crisis

El impacto de los ataques en Beirut se sintió de inmediato en el plano económico y logístico. Tras un breve lapso de apertura donde los primeros buques comerciales lograron cruzar; el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ordenó suspender nuevamente el tráfico de petroleros. La medida busca presionar a la comunidad internacional antes de las negociaciones previstas para este viernes en Pakistán; las cuales ahora penden de un hilo debido a la negativa de Israel de cesar el fuego en el frente norte y la retórica de amenazas persistente desde la Casa Blanca.

Puntos clave:

  • Israel bombardeó nuevamente el centro de Beirut; desafiando la frágil tregua regional.
  • Irán amenazó con una respuesta militar de gran escala si continúan los ataques al Líbano.
  • Trump ratificó que el acuerdo bilateral con Teherán no protege el territorio libanés.
  • El Estrecho de Ormuz volvió a cerrarse para el transporte de crudo tras la ofensiva israelí.
  • Las conversaciones de paz en Islamabad enfrentan un riesgo de cancelación por la escalada.

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