Conectate con El Argentino

Dólar 💵

Gobierno roto: Sturzenegger se burló del plan de Caputo sobre “secar” la plaza de pesos

El economista destructor criticó la estrategia oficial para controlar el tipo de cambio y destacó las fallas detrás del aumento sostenido del dólar.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Federico Sturzenegger.
  • Sturzenegger desacreditó la teoría que “secando” pesos se controla el dólar.
  • Caputo, Quirno y Milei defendieron el apretón monetario para frenar la divisa.
  • La base monetaria amplia incluye depósitos y pasivos que siguen circulando.
  • El carry trade generó liquidez oculta que alimenta la suba del dólar.
  • Bancos mostraron fuerte demanda de billetes ante posibles retiros masivos.

Sturzenegger critica la estrategia oficial para contener el dólar en Argentina

La interna económica del gobierno de Javier Milei enfrenta un nuevo capítulo tras la crítica abierta de Federico Sturzenegger a la teoría promovida por Toto Caputo y Pablo Quirno. La idea central de “secar” la plaza de pesos para detener la escalada del dólar mostró su ineffectividad, mientras la crisis cambiaria se profundiza.

El ex presidente del Banco Central, cercano a la línea del FMI, cuestionó las intervenciones monetarias del equipo oficial, que incluyen la absorción de liquidez y la utilización de reservas para contener la divisa. Sturzenegger, con ironía, comparó esta política fallida con su agenda de desregulación, incluso haciendo mención a medidas como facilitar el traslado de chanchos.

Durante meses, Caputo, Quirno y Milei defendieron la idea de que una fuerte absorción de pesos eliminaría la presión sobre el dólar. “¿Con qué pesos?”, desafió Quirno a los críticos, frase que se viralizó. Sin embargo, los pesos no desaparecieron, sino que permanecieron en depósitos a plazo fijo y pasivos remunerados, que al vencer vuelven a la circulación, alimentando la demanda de dólares.


El impacto del agregado monetario M3 y el carry trade en la suba del dólar

Expertos como Alejandro Vanoli destacaron la importancia de seguir el agregado monetario M3 privado, que incluye depósitos y pasivos que pueden convertirse en demanda de dólares en un contexto de dolarización. Según Vanoli, esta variable sugiere un tipo de cambio teórico cercano a los 3.035 pesos por dólar.

Martín Kalos, director de Epyca Consultores, calificó de “ridícula” la creencia de que no hay pesos para comprar divisas, ya que la liquidez sigue latente en el sistema. El verdadero impulso del aumento cambiario no provino de la emisión monetaria clásica, sino de una “emisión silenciosa” ligada a ganancias por carry trade, un mecanismo que permitió a inversores obtener altos rendimientos en pesos mientras el dólar oficial permanecía estable.

Los vencimientos de pasivos remunerados funcionaron como detonantes que liberaron esta liquidez acumulada, generando una presión renovada sobre el dólar.


Bancos anticipan retiros y la tensión en el mercado financiero

La situación se agravó con la demanda récord de billetes por parte de las entidades financieras al Banco Central, lo que indica que los bancos se preparan para enfrentar retiros masivos de depósitos. Este fenómeno fue destacado por el analista Gustavo Quintana y confirmado por Christian Buteler, aumentando la preocupación sobre la estabilidad del sistema.

En este contexto, Sturzenegger no solo ridiculiza la teoría oficial, sino que pone en evidencia la profunda fractura dentro del gobierno de Milei, reflejando la dificultad para lograr consensos y controlar la crisis cambiaria que atraviesa el país.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

Publicado hace

#

Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo