Presidencia
Alberto en la ONU se refirió a la tentativa de magnicidio contra Cristina
El Presidente agradeció a los mandatarios del mundo por solidarizarse con nuestro país ante el intento de alterar la democracia.
Por Nicolás Poggi
El presidente Alberto Fernández pidió este martes un «rechazo global» a los «discursos extremistas y violentos» que buscan «erosionar» a las sociedades y a la democracia, al hablar en la 77° Asamblea General de la ONU que se lleva a cabo en Nueva York.
El mandatario afirmó que el intento de magnicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández el 1° de septiembre último «no sólo afectó la tranquilidad pública» sino que «también buscó alterar una virtuosa construcción colectiva que el año entrante cumplirá cuatro décadas de vida».
El mandatario inició su discurso ante la ONU -el primero que brindó en forma presencial debido a las restricciones que hubo por la pandemia los dos años anteriores- con un agradecimiento por la «solidaridad que Argentina ha recibido del mundo entero» ante el «intento de magnicidio perpetrado contra nuestra vicepresidenta».

Fernández señaló que «muchas veces en la historia los magnicidios han sido prólogos de grandes tragedias» y «pueblos enteros sucumbieron detrás de esos profetas del odio».
«Estoy seguro de que la violencia fascista que se disfraza de republicanismo no conseguirá cambiar ese amplio consenso al que adhiere la inmensa mayoría de la sociedad argentina», apostó.
El mandatario consideró que, «aprovechando la desazón que generó la pandemia y los efectos económicos de la guerra, los discursos extremistas y violentos proliferaron y encontraron tierra fértil para sembrar el sentimiento antipolítico en nuestras sociedades», por lo que, dijo, «guardar silencio ante semejante evidencia puede conducirnos a poner en crisis el mismo Estado de Derecho».
«Quienes buscan debilitar y erosionar a las democracias tienen intereses específicos que los llevan a promover la polarización extrema. No aceptemos resignados esa situación. Generemos un enérgico rechazo global a quienes promueven la división en nuestras comunidades», planteó.
El Presidente, asimismo, agradeció «a todos los Estados miembros por haber confiado en la Argentina para ejercer la presidencia del Consejo de Derechos Humanos durante este año».
Refirió que «la defensa de los derechos humanos forma parte de nuestra identidad y de nuestra historia», en la cual «las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo nos enseñaron a persistir y a luchar».
Por otro lado, bregó por «imponer el diálogo y recuperar la paz en la disputa iniciada con el avance militar de la Federación Rusa sobre el territorio de Ucrania».
También alertó que «las naciones endeudadas padecen mucho más los efectos del sistema establecido» que provoca desigualdades y manifestó que «Argentina está entre ellas»; tras lo cual agradeció a «todos los Estados» que apoyaron al país «en el complejo proceso de renegociación» de la deuda externa.
Sobre ese punto, Fernández señaló que se trata de un endeudamiento que su Gobierno «no generó», en referencia a la administración de Mauricio Macri, pero que de todos modos, dijo, «afronta con toda seriedad».
«Nuestros criterios son conocidos: responden a lo dispuesto por esta Asamblea General en la Resolución 69/319 de 2015, cuando dispuso que las restructuraciones de las deudas soberanas deben hacerse promoviendo el crecimiento sostenido e inclusivo, minimizando los costos económicos y sociales, garantizando la estabilidad del sistema financiero internacional y respetando los derechos humanos», subrayó.
También apuntó que la seguridad alimentaria debe ser garantizada «a todos los habitantes del planeta» porque «no podemos transitar este tiempo con hambrunas», y sostuvo que «debemos acceder en condiciones de seguridad y previsibilidad a la energía».
«¿Es justo que la fortuna de solo 10 hombres represente más que los ingresos del 40% de la población mundial? ¿Es ético que la pandemia se haya cobrado cuatro veces más vidas en los países más pobres que en los ricos?», se preguntó el mandatario.
A esos interrogantes respondió que «no denunciar este modelo de acumulación que concentra el ingreso en pocos mientras millones quedan sumergidos en la pobreza puede volvernos cómplices en la consolidación de tanta desigualdad».
Al advertir que la Carta de la ONU establece que «las únicas sanciones legítimas son aquellas impuestas por el Consejo de Seguridad», el mandatario señaló que Argentina «se suma al reclamo de los pueblos de Cuba y Venezuela para que se levanten los bloqueos que esas naciones padecen».
En otro apartado de su mensaje, Fernández reiteró que Argentina «condena al terrorismo en todas sus formas» y afirmó que el país sigue «luchando contra la impunidad e investigando los atentados» a la Embajada de Israel y la AMIA.
Por ese motivo instó a Irán a que «coopere con las autoridades judiciales argentinas» y pidió «a la comunidad internacional a que nos acompañen en nuestra lucha evitando recibir o cobijar a cualquiera de los imputados, aún cuando gocen de inmunidad diplomática».
También reafirmó «los legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes», que «forman parte del territorio nacional argentino y se encuentran ocupados ilegalmente por el Reino Unido desde hace ya casi 190 años».
Fernández señaló que si bien el pedido formulado a través de la resolución 2065 de 1965 «se ha mantenido vigente y ha sido renovado en múltiples ocasiones», el Reino Unido «persiste en su actitud de desoír el llamado a reanudar las negociaciones respecto de la disputa territorial».
El mandatario denunció que el Reino Unido «agravó la controversia» con una «injustificada y desmedida presencia militar en las islas» y con «llamados a la explotación ilegal de los recursos».
Subrayó que las acciones del Gobierno británico son contrarias a la resolución 31/49 de Naciones Unidos y volvió a pedir la intervención del organismo: «Solicitamos al Secretario General que renueve sus esfuerzos en el cumplimiento de ese mandato y que el Reino Unido se avenga a acatar el llamado de la comunidad internacional y ponga fin a esta anacrónica situación colonial», expresó.
El Presidente reiteró además la «plena disposición del país de retornar a la mesa de negociaciones y buscar una solución que permita poner fin a esta prolongada disputa de soberanía».
Economía 💲
Otra víctima de Milei: cerró la fábrica de Tía Maruca en la libertaria San Juan
La marca de galletitas Tía Maruca cerró su fábrica principal en San Juan tras 28 años de actividad. La caída del consumo interno, el aumento de costos y las dificultades de financiamiento llevaron al cese de producción, con impacto directo en el empleo de la planta de Albardón.
Lo que tenés que saber
- Tía Maruca cerró su planta principal en San Juan
- La fábrica estaba ubicada en el departamento Albardón
- Decenas de trabajadores fueron afectados por la medida
- La empresa venía enfrentando caída del consumo interno
- El aumento de costos y problemas de financiamiento aceleraron la decisión
Tía Maruca cierra su fábrica en San Juan tras 28 años
La marca de galletitas Tía Maruca cerró su planta principal ubicada en el departamento Albardón, provincia de San Juan. La decisión implica la paralización total de una unidad productiva clave dentro de la estructura industrial de la empresa, que durante años tuvo presencia en todo el mercado argentino.
El cierre marca un punto crítico en la historia de la compañía, que nació como emprendimiento familiar en 1998 y logró expansión nacional con productos instalados en góndolas de todo el país.
Caída del consumo y aumento de costos en la industria
La empresa atravesó un escenario económico adverso sostenido. Entre los factores centrales se encuentran la caída del consumo interno, el incremento de costos de insumos como harina y azúcar, y las dificultades para acceder a financiamiento bancario en condiciones que permitieran sostener la producción.
Estos elementos afectaron directamente la viabilidad operativa de la planta a escala industrial.
Una empresa con origen en San Juan y expansión nacional
Tía Maruca nació en San Juan como un proyecto familiar y logró expandirse a nivel nacional con presencia en supermercados y comercios de todo el país. En 2017 incorporó una nueva planta, etapa que representó crecimiento pero también mayor exposición a las fluctuaciones económicas.
Impacto en trabajadores y economía local
El cierre de la fábrica en Albardón afecta directamente a trabajadores y familias vinculadas a la operación industrial. La planta era una de las fuentes de empleo relevantes de la zona, con impacto en la economía local y en la cadena de producción asociada.
Situación actual de la empresa
Hasta el momento no se informaron detalles oficiales sobre la continuidad de otras instalaciones productivas. El cierre de la planta principal deja abierta la situación operativa de la compañía.
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