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Gremiales

Metrodelegados anuncian paro de subtes para este viernes

El gremio de los trabajadores del subte en Buenos Aires realizará un paro de una hora este viernes en respuesta a una denuncia por contrataciones ilegales de personal de seguridad.

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Lo que tenés que saber

  • El paro de los Metrodelegados será este viernes 11 de abril, de 14 a 15 horas.
  • El conflicto radica en contrataciones de personal de seguridad que el sindicato considera fraudulentas.
  • Emova defiende la contratación de personal adicional, pero admite que no está bajo el convenio colectivo.
  • La protesta afectará todas las líneas del subte y el premetro durante una hora.
  • La medida de fuerza es la segunda huelga de los Metrodelegados en 2025, tras el paro general de la CGT.

Metrodelegados convocan paro de subtes en protesta por contrataciones fraudulentas

Los trabajadores del subte de Buenos Aires, agrupados en la Asociación Gremial de Trabajadores de Subte y Premetro (AGTSyP), han anunciado un paro de una hora para este viernes 11 de abril. El paro, que se llevará a cabo entre las 14 y las 15 horas, afectará a todas las líneas del subterráneo y al premetro, en respuesta a una serie de contrataciones que el sindicato considera ilegales y en violación de los acuerdos laborales establecidos.

El conflicto se desató luego de que los Metrodelegados denunciaran la incorporación de personal de seguridad contratado bajo términos que el gremio rechaza. Según el sindicato, el personal contratado cumple funciones que corresponden a puestos que deberían estar cubiertos por empleados encuadrados en su convenio colectivo. La medida es una protesta contra lo que consideran una tercerización irregular de tareas, con el objetivo de evitar el empleo de trabajadores con derechos laborales bajo el marco adecuado.

La postura de Emova ante la acusación del gremio

Por su parte, la empresa concesionaria Emova, encargada de la operación de las líneas de subte, desmintió las afirmaciones del sindicato. A través de un comunicado, la compañía defendió las contrataciones de personal de seguridad, asegurando que estos trabajadores tienen un rol específico y temporal, destinado exclusivamente a colaborar en el resguardo de usuarios y empleados.

Emova reconoció que estos nuevos trabajadores no están incluidos en el convenio colectivo de los Metrodelegados, pero aclaró que no reemplazan ni interfieren con las funciones de los empleados del subte. La concesionaria lamentó que la protesta afecte a los usuarios, pero reiteró que el nuevo personal no tiene el propósito de desmedir la cantidad de personal necesario para la operación del servicio.

Los antecedentes y el contexto del conflicto

Este paro se suma a una serie de tensiones laborales que comenzaron a principios de año. El gremio de los Metrodelegados había lanzado otro paro en marzo en protesta por la falta de personal en las estaciones, argumentando que la empresa había reducido casi un 20% de la plantilla desde la pandemia.

En ese sentido, el líder sindical Roberto Pianelli calificó como “fraude laboral” las nuevas contrataciones, señalando que el personal adicional no cumplía con las normativas laborales. “Hace dos días nos encontramos que de un día para el otro y sin previo aviso había 150 personas que estaban en los puestos de trabajo de nuestros compañeros, realizando nuestras tareas”, afirmó el sindicalista en declaraciones a TN.

La postura del gobierno porteño ante el paro

Este no es el primer conflicto sindical que enfrenta la administración de Javier Milei. En ocasiones previas, como en las huelgas de 2024, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, ya había avanzado con amenazas de demandas penales contra los líderes sindicales. En su momento, Macri había declarado que ordenó iniciar “demandas penales contra la medida y contra los que lleven adelante la medida”, lo que refleja la creciente tensión entre el gobierno porteño y los gremios de transporte.

Consecuencias para los usuarios

La huelga de este viernes se suma a los efectos del paro general convocado por la CGT el día jueves, que también afectó al transporte subterráneo. A pesar de las disculpas ofrecidas por los Metrodelegados, la medida de fuerza genera inconvenientes para los usuarios que dependen del servicio de subte para su desplazamiento diario. En este contexto, las interrupciones en el servicio subterráneo siguen siendo un tema sensible en la agenda política y social.

Buenos Aires

Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo

La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.

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Retiran maquinaria y vacían oficinas: los trabajadores de Granja Tres Arroyos ya no creen en la "suspensión temporal".

La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.

El vaciamiento que habla por sí solo

Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.

La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.

Un año de recortes en serie

El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.

El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.

El peso de una deuda de 350 millones de dólares

Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».

El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.

Puntos clave

  • Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
  • El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
  • En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
  • La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
  • A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.

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