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CABA

Duras críticas a Larreta por las maniobras con el impuesto a las tarjetas: «no era necesario»

Es por la derogación del impuesto a las tarjetas de crédito que se aplicó en 2021, tras el redireccionamiento de los fondos coparticipables. Atribuyeron el anuncio a “los tiempos de las campañas electorales”.

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Legisladores del Frente de Todos porteño consideraron este martes que la decisión de Horacio Rodríguez Larreta de derogar el impuesto a las tarjetas de crédito demostró que “no era necesaria” la creación de la tasa, la cual se aplicó en 2021 tras el redireccionamiento de los fondos coparticipables, y atribuyeron el anuncio a “los tiempos de las campañas electorales”.

“Con este anuncio, el jefe de Gobierno termina de confirmar que este impuesto que se puso sobre las espaldas de la ciudadanía no era necesario para mantener el presupuesto de la Ciudad”, dijo el diputado Juan Modarelli en declaraciones a la prensa formuladas en la Legislatura. Al respecto agregó que la decisión “desnuda la hipocresía de Larreta a la hora de referirse a las cuentas de la Ciudad”.

Para la diputada Claudia Neira, vicepresidenta del bloque del FDT, “queda claro que los recursos que recibía la Ciudad del Estado nacional eran suficientes e incluso, mayores para afrontar el costo de la Policía transferida, es por ello que fue innecesaria la creación de este impuesto”.

A través de su cuenta de Twitter, Neira celebró la derogación “de este impuesto regresivo y absolutamente injustificado” y llamó “a la reflexión del jefe de Gobierno” al advertir que “las necesidades de la gente no pueden ser ajustadas a los tiempos de las campañas electorales”.

El impuesto a los Sellos del 1,2% a las tarjetas de crédito comenzó a regir en 2021 para consumos en la Ciudad de Buenos Aires, junto a la suba de otras alícuotas, para “compensar” el redireccionamiento de los fondos de la coparticipación adoptado por el Gobierno nacional, según explicaron desde el Ejecutivo porteño.

Por entonces, el alcalde llevó el reclamo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para mantener el porcentaje que percibía el distrito y anticipó que, de obtener un fallo favorable, daría marcha atrás con la medida, algo que amagó con cumplir en diciembre pasado, cuando el máximo tribunal ordenó a la Nación llevar al 2,95% la masa de fondos.

Sin embargo, en aquella oportunidad no prosperó el proyecto en la Legislatura porteña ya que el bloque de Juntos por el Cambio ató la eliminación del impuesto al cumplimiento por parte de Nación del fallo, lo que trabó la votación en el recinto.

El legislador del Frente de Todos Juan Manuel Valdés evaluó que “el jefe de Gobierno decidió escuchar a la oposición mostrando que su campaña es tomar aquellas medidas que venimos pidiendo hace años”.

“Es un triunfo de quienes exigimos la eliminación de este impuesto”, sostuvo.

El diputado del Partido Obrero Frente de Izquierda, Gabriel Solano, coincidió el análisis al señalar que la eliminación del impuesto “demuestra que teníamos razón”.

“El gobierno porteño podía hacerlo pero eligió en todo este tiempo seguir recaudando. Ahora Larreta debiera devolver lo que ha cobrado en todo este período.

La diputada de Juntos por el Cambio Natalia Fidel, por su parte, consideró que “es una decisión policía que lo que hace es honrar la palabra” dado que “fue un impuesto de emergencia creado en plena pandemia para contrapesar los recursos que recortó la Nación”.

“Más que hacer política electoral, lo que estamos haciendo es defender al federalismo y sacar esta presión a los porteños”, agregó.

CABA

La Legislatura porteña aprobó el traspaso del fuero laboral a la Ciudad

Con 36 votos a favor y la abstención del peronismo, la Legislatura de CABA transfirió las causas individuales de trabajo al fuero local. Los juicios nuevos irán a tribunales porteños; los existentes seguirán en la Justicia Nacional hasta sentencia.

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El Argentino Diario-Legislatura porteña.
Cinco años de espera podrían convertirse en uno: la Ciudad tendrá su propia justicia laboral, si el financiamiento llega.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves el convenio que transfiere las competencias de la Justicia Laboral desde la órbita nacional al fuero porteño. La iniciativa obtuvo 36 votos afirmativos, dos en contra y 20 abstenciones. El mapa político del recinto mostró a PRO, La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical y otros bloques aliados votando en bloque a favor, mientras que la representación del peronismo optó por abstenerse, una señal de distancia con un esquema de traspaso que aún genera interrogantes sobre las condiciones laborales de los trabajadores judiciales involucrados y el acceso real a la justicia para los sectores más vulnerables.

Qué se transfiere y qué queda en la Nación

El convenio delimita con precisión el alcance del traspaso: la Ciudad pasará a manejar todos los juicios individuales de trabajo, es decir, las demandas de empleados contra empresas por despidos, accidentes laborales e indemnizaciones. En cambio, los reclamos sindicales y los conflictos colectivos continuarán tramitándose en la Justicia Nacional, una distinción que no es menor en un contexto de creciente conflictividad gremial frente a las políticas de desregulación laboral del Gobierno nacional.

Los expedientes ya abiertos seguirán en los tribunales nacionales hasta que haya sentencia definitiva. Solo los casos nuevos irán directamente a los juzgados porteños. El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad tendrá facultades para revisar las causas de derecho local y común, mientras que el Consejo de la Magistratura de la Ciudad quedó designado como el organismo responsable de garantizar las condiciones para el funcionamiento del nuevo fuero.

Tiempos más cortos, pero condicionados al segundo acuerdo

El argumento central que esgrimieron los impulsores de la reforma fue la reducción de los plazos de resolución. Desde el sector judicial estiman que los expedientes que hoy demoran entre tres y cinco años podrían resolverse en un plazo de un año o menos. Sin embargo, para que el cambio se ponga efectivamente en marcha, el Gobierno nacional y el porteño deberán firmar un segundo acuerdo que contemple la transferencia de los fondos presupuestarios correspondientes. Una vez suscripto ese documento, comenzará a correr un plazo de 180 días para designar a los nuevos jueces, adecuar la infraestructura edilicia e implementar el sistema informático.

La dependencia de ese segundo convenio introduce una incertidumbre real sobre el cronograma. La promesa de agilización queda, por ahora, supeditada a una negociación interjurisdiccional entre la administración de Jorge Macri en la Ciudad y el Gobierno de Javier Milei, en un escenario en que las tensiones entre los distintos niveles del Estado por la distribución de recursos son moneda corriente.

La abstención peronista: una señal política

La decisión del bloque peronista de abstenerse en lugar de votar en contra no fue un gesto de indiferencia sino una lectura política deliberada. El traspaso del fuero laboral a la Ciudad no es un tema nuevo: lleva años de negociación entre la Nación y CABA y distintos intentos de avanzar en su implementación se frustraron por desacuerdos presupuestarios y resistencias sindicales del personal judicial. La abstención dejó constancia de las reservas sin obstaculizar una medida que, en términos formales, apunta a mejorar la eficiencia del sistema.

El fondo del debate, sin embargo, es más espinoso. ¿Garantizará el fuero porteño el mismo nivel de protección para los trabajadores que el fuero nacional? La pregunta no es retórica. La Ciudad de Buenos Aires administra un sistema judicial propio con sus propias lógicas y presupuestos, y la transición implicará una reconfiguración profunda de la infraestructura y la cultura institucional de los tribunales del trabajo.

Puntos clave

  • La Legislatura porteña aprobó el traspaso con 36 votos a favor, dos en contra y 20 abstenciones del bloque peronista.
  • Solo se transfieren los juicios individuales (despidos, accidentes, indemnizaciones); los conflictos colectivos y sindicales quedan en la Justicia Nacional.
  • Los expedientes en curso continuarán en tribunales nacionales hasta sentencia; los nuevos irán al fuero porteño.
  • La implementación requiere un segundo acuerdo de financiamiento y un plazo de 180 días para designar jueces y adaptar la infraestructura.
  • El Consejo de la Magistratura de la Ciudad será el organismo responsable del funcionamiento del nuevo fuero.
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