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Buscan que la Legislatura porteña declare sitios históricos a excentros clandestinos Bacacay y Pomar

La Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura porteña, que preside la diputada Victoria Montenegro, presentará sendos proyectos de ley «en breve» para la protección de ambos edificios.

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La Mesa de Trabajo y Consenso de Automotores Orletti impulsó un petitorio para que la Legislatura porteña declare como sitio histórico y brinde resguardo patrimonial a los inmuebles donde funcionaron los excentros clandestinos Bacacay y Pomar durante la última dictadura militar, al advertir que esos espacios deben «seguir siendo política pública».

En tanto, la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura porteña, que preside la diputada Victoria Montenegro, presentará sendos proyectos de ley «en breve» para la protección de ambos edificios, y que si no llegaran a ingresar en la última sesión de ese cuerpo legislativo, el próximo jueves, quedarán pendientes para ser presentados a inicios del año que viene.

Los excentros clandestinos que operaron en Bacacay y Pomar formaron parte del circuito represivo conocido como BOP (Bacacay-Orletti-Pomar), que respondía al grupo de tareas que comandó Aníbal Gordon en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), y que fueron base operativa del Plan Cóndor.

El primero en comenzar a funcionar, el 16 de marzo de 1976, fue el inmueble de la calle Bacacay 3570 de la ciudad de Buenos Aires, donde se asesinó a los parlamentarios uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, entre otras víctimas.

Tras el impacto internacional de esos hechos, el grupo de tareas de Gordon desmanteló Bacacay en mayo de 1976 y se trasladó a Orletti, que fue también desarmado en noviembre de ese mismo año luego de que un matrimonio se fugara del lugar.

El grupo de tareas de la SIDE pasó a operar entonces en la calle Pomar 4175, ubicado en el barrio porteño de Nueva Pompeya, y allí funcionó entre mayo y junio de 1977.

En ese último lugar, fueron secuestrados siete militantes del Partido Comunista (PC), de los cuales tres sobrevivientes pudieron identificar el sitio donde habían estado secuestrados.

El juez federal Daniel Rafecas dictaminó una medida de no innovar en ambos lugares, en la causa que se encuentra en etapa de instrucción y que investiga los delitos de lesa humanidad cometidos en el circuito BOP.

Lo solicitó a partir de la desclasificación en 2020 de documentos del Gobierno de Estados Unidos que permitieron que se conociera la existencia de Bacacay.

Por lo demás, el mismo magistrado había determinado en diciembre de 2022 la existencia del otro centro clandestino en Pomar.

«Hoy en Bacacay la Justicia tiene identificadas alrededor de 38 personas que estuvieron secuestradas. Y de Pomar hay siete personas identificadas, de las cuales cuatro continúan desaparecidas. En base a que la Justicia ya comprobó la existencia de esos lugares como centros clandestinos, lo que nosotros pensamos es que estos inmuebles deben ser declarados sitios históricos», destacó el coordinador del sitio de memoria que funciona en el excentro clandestino de detención Automotores Orletti, Ricardo Maggio.

Maggio confió que se encuentran haciendo «una campaña de recolección de firmas» para respaldar la iniciativa, que ya cuenta con más de 1.500 adscripciones.

En ese petitorio, además de la solicitud de declaración de sitio histórico y de resguardo patrimonial de los inmuebles que usó la SIDE en Bacacay y Pomar, se pide su «expropiación» aunque no es posible que eso lo dictamine la Legislatura porteña, ya que le correspondería al Congreso sancionar una ley de ese tipo.

«Nosotros vamos con la intencionalidad de que esos lugares puedan ser reconocidos y declarados como sitio histórico, que la Legislatura porteña se haga responsable de poder reconocer esos lugares que funcionaron en el terrorismo de Estado», destacó Maggio, y consideró que una declaración en esa dirección «tiene que ver con el resguardo de la memoria popular y una reivindicación hacia los sobrevivientes con respecto a lo que ocurrió ahí por parte del Estado».

Además, advirtió que «ante el avance del discurso negacionista, es importante hacer hincapié en que estos lugares sigan siendo política pública, tiene que seguir siendo una bandera por parte de los sectores populares».

Para Maggio, que ambos sitios puedan ser declarados como históricos es el «camino» para que en el futuro sean reconocidos como «espacios de memoria», tal como se hizo con Automotores Orletti.

La Mesa de Trabajo y Consenso de Automotores Orletti se encuentra integrada por Uruguayxs en Argentina por los Derechos Humanos, el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) en el Frente Amplio (FA) de la República Oriental del Uruguay (ROU) y la Comisión Derechos Humanos Chilenos en Argentina.

En tanto, el director de la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura porteña, Mauro Zungri, adelantó que «en breve» se presentarán dos proyectos «tanto por Bacacay como por Pomar» para que sean «declarados sitios históricos de acuerdo al artículo 4, inciso A de la Ley 1227 de Patrimonio Cultural» de la Ciudad.

Esa normativa denomina como sitios históricos a «los lugares vinculados con acontecimientos del pasado, de destacado valor histórico, antropológico, arquitectónico, urbanístico o social».

«Entendemos que justamente necesitamos preservar estos edificios en pos de la memoria colectiva de nuestro pueblo, porque son edificios que dan cuenta de lo que sucedió allí dentro de un circuito represivo. Estamos convencidos de que la Ciudad, por una cuestión de responsabilidad concurrente, tiene que poder pronunciarse sobre esto y nos parece que preservar los edificios es un puntapié inicial a todo lo que seguramente después va a venir», evaluó.

Zungri destacó que «la Justicia va avanzando» en la investigación sobre esos centros de detención y exhortó a que «la Ciudad esté a la altura para dar un grado de resguardo a esas estructuras edilicias».

Además, anticipó que el proyecto que se presentará llevará la firma de Victoria Montenegro y que «se va a poner a disposición de todos los diputados que quieran acompañarlo».

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Basura porteña: la Ciudad descarta pagar indemnizaciones a recolectores y Moyano amenaza con la calle

La administración porteña confirmó en audiencia pública que los nuevos pliegos de recolección de residuos (2028-2038) no contemplarán indemnizaciones para los trabajadores del sector. El monto en disputa asciende a 200 millones de dólares para unos 6.000 recolectores y barrenderos. Pablo Moyano respondió con una movilización y dejó una advertencia sin matices: irán hasta las últimas consecuencias.

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El Argentino Diario-Pablo Moyano.
La Ciudad de Jorge Macri descarta pagar los 200 millones que les debe a los recolectores. Moyano dice que irán a fondo.

Doscientos millones de dólares en indemnizaciones quedarán afuera de los nuevos contratos de recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires. La administración de Jorge Macri lo confirmó este lunes en una audiencia pública, poniendo en blanco sobre negro lo que el Sindicato de Camioneros venía advirtiendo desde hace semanas: que el gobierno porteño no tiene intenciones de incluir las compensaciones económicas para los aproximadamente 6.000 trabajadores del sector cuando finalicen las concesiones vigentes.

El secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, respondió con una movilización callejera antes de que la audiencia comenzara y dejó en claro la postura del gremio: no habrá marcha atrás. Los contratos actuales del servicio de recolección y barrido, prorrogados hasta septiembre de 2028, contemplan expresamente en su Régimen de Personal Operativo el ítem «Indemnizaciones Finales», que establece que al término del contrato el Gobierno de la Ciudad abonará a las empresas adjudicatarias los montos auditados para que estas indemnicen al personal. La gestión macrista pretende que ese ítem desaparezca en los pliegos que cubrirán el período 2028-2038.

«Nadie nos regaló nada»: la advertencia de Moyano

La semana pasada, en una asamblea del gremio, Pablo Moyano fue explícito respecto del nivel de conflicto que está dispuesto a escalar. «Nadie nos regaló nada. Todo lo que conseguimos fue en la calle y luchando. Con el pago de las indemnizaciones no vamos a retroceder un paso. Lo vamos a ganar nuevamente en la calle, que manden a la policía, que manden a los medios de comunicación», sostuvo ante los trabajadores. La advertencia no fue una figura retórica: este lunes la movilización se concretó frente al lugar donde se realizó la audiencia pública, anticipándose a la decisión oficial.

El reclamo del gremio tiene un sustento contractual concreto. El pliego licitatorio vigente, cuyo vencimiento fue prorrogado hasta septiembre de 2028, establece textualmente que «al terminar este contrato, el adjudicatario calculará las indemnizaciones del personal; una vez auditadas, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires abonará dichos montos a la empresa para que ésta indemnice a los trabajadores». La pregunta que Camioneros lleva a la Legislatura porteña es si el presupuesto 2027, que Jorge Macri deberá presentar próximamente, incluirá las partidas necesarias para honrar ese compromiso.

El nuevo pliego: tecnología como respuesta política

Desde la administración porteña, la respuesta al conflicto gremial llegó envuelta en modernización tecnológica. La propuesta que la Ciudad puso sobre la mesa en la audiencia pública contempla que parte del pago a las empresas dependa del cumplimiento efectivo del servicio y de la evaluación de los vecinos. Entre las innovaciones previstas figuran seguimiento satelital de los camiones, sensores en contenedores, procesamiento de imágenes con inteligencia artificial y ajustes en los recorridos, el barrido y la recolección diferenciada. Ninguna de esas mejoras operativas, sin embargo, responde a la pregunta central del conflicto: quién pagará los 200 millones de dólares que los trabajadores consideran su derecho adquirido.

La tensión tiene una lógica política que va más allá del pliego técnico. Con vistas a las elecciones de 2027, el gobierno de Jorge Macri enfrenta la presión de mantener equilibradas las cuentas de la Ciudad sin comprometer partidas millonarias a futuro, mientras Camioneros, uno de los sindicatos con mayor capacidad de movilización del país, no está dispuesto a resignar conquistas contractuales bajo el argumento del ajuste. El resultado de esa ecuación se dirimirá, según todo indica, en la calle y en la Legislatura, antes de que los nuevos pliegos queden firmes.

Lo que tenés que saber:

  • La Ciudad confirmó en audiencia pública que los nuevos contratos de recolección (2028-2038) no incluirán el pago de indemnizaciones a los trabajadores del sector.
  • El monto en disputa asciende a aproximadamente 200 millones de dólares para unos 6.000 recolectores y barrenderos.
  • Pablo Moyano encabezó una movilización y advirtió que Camioneros hará «lo imposible» para que las indemnizaciones se efectivicen.
  • El pliego vigente, prorrogado hasta septiembre de 2028, establece expresamente la obligación del Gobierno porteño de financiar esas indemnizaciones al vencimiento de los contratos.
  • La propuesta oficial incorpora tecnología (GPS, sensores, IA) en el servicio pero no aborda el conflicto económico con el gremio.
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