Gestión
Rodríguez Larreta, junto al nuevo ministro de Justicia y Seguridad, Eugenio Burzaco: “Tiene la capacidad y el coraje necesarios para continuar con la tarea que venimos haciendo desde que asumimos”
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, afirmó que el nuevo ministro de Justicia y Seguridad, Eugenio Burzaco, tiene la capacidad y el coraje necesarios para continuar con la tarea que venían haciendo desde que asumieron.
El jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, acompañó hoy al nuevo ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Eugenio Burzaco. “Tiene la capacidad y el coraje necesarios para continuar con la tarea que venimos haciendo desde que asumimos”, afirmó.
Rodríguez Larreta aseguró que Burzaco “fue el autor e impulsor de muchas de las reformas y de los logros alcanzados entre 2015 y 2019 en materia de seguridad” y remarcó que tendrá un importante desafío por delante: “Los casi 7 millones de argentinos que cada día transitan la Ciudad confían en vos para que los cuides. Sabemos que así va a ser”.
El Jefe de Gobierno destacó los resultados obtenidos gracias al Plan Integral de Seguridad implementado desde 2016: “Hoy todos los que viven y visitan la Ciudad pueden estar más tranquilos que nunca. Los índices de delito están en los niveles más bajos de la historia”, remarcó durante el acto realizado en el Instituto Superior de Seguridad Pública, acompañado del jefe de Gabinete, Felipe Miguel; la secretaria de Seguridad, Elizabeth Caamaño; el jefe de la Policía de la Ciudad, Gabriel Berard; y el jefe de Bomberos, Juan Carlos Moriconi.
En 2022, la Ciudad registró la tasa de homicidios más baja de los últimos 28 años, con 2,86 casos cada cien mil habitantes. Disminuyeron 14% respecto a 2019 -año tomado como referencia debido a la pandemia- y 40% en comparación con 2016. Esto hace que Buenos Aires sea la capital más segura de América Latina y la segunda del continente, después de la ciudad canadiense de Ottawa.

Rodríguez Larreta aclaró que “no existen soluciones mágicas ni rápidas para problemas complejos”. Y agregó: “Tomamos una decisión política: diseñamos un plan, lo sostuvimos en el tiempo, trabajando un día tras otro y nos ocupamos de que cada policía estuviera entrenado, equipado y con la última tecnología disponible para cuidarnos”.
En ese sentido, valoró el trabajo “profesional, valiente y comprometido” realizado por el antecesor de Burzaco, Marcelo D’Alessandro. “La operación de inteligencia ilegal que está teniendo que soportar lo llevó a tomarse licencia hace unos meses. La semana pasada, decidió dar un paso al costado de su función, porque el tiempo y la energía que le consumían su defensa eran incompatibles con la dedicación que requiere la función pública”, explicó.
Tras manifestarle su apoyo “en esta pelea injusta que está teniendo que dar”, el Jefe de Gobierno adelantó que D’Alessandro “va a continuar siendo parte del equipo, por el momento aportando toda su capacidad y su experiencia al Plan Nacional de Seguridad que los equipos técnicos están desarrollando”.

Rodríguez Larreta afirmó que ese Plan Nacional Seguridad será aplicado en todo el país si los argentinos lo eligen como presidente. “Queremos que vos vivas tranquilo, que puedas entrar y salir de tu casa sin miedo, que sepas que tus hijos vuelven siempre y que podés caminar sin tener que mirar sobre el hombro”, aseguró.
Sobre las medidas que incluirá ese Plan Nacional de Seguridad, detalló: “Vamos a enviar, para blindar las fronteras, a nuestras Fuerzas Armadas. Con eso, liberamos 10.000 gendarmes para destinarlos a las zonas calientes de la droga y el delito, y así recuperar el territorio y que nuestros hijos puedan caminar sin miedo”.
Además, adelantó que se creará “el GEAN, Grupo de Elite Antinarcotráfico, que va a reunir a los mejores agentes de las fuerzas federales para que trabajen juntos en la pelea contra el narco, que se lleva vidas, sueños y esperanzas”.
El Jefe de Gobierno explicó además que garantizará “que no haya ningún miembro de ninguna fuerza de seguridad en todo el país que sienta que está arriesgando su vida y que no hay nadie cuidándolo a él”.

Por último, destacó la decisión tomada por el ex presidente Mauricio Macri, quien anunció que no será candidato en las próximas elecciones: “Ayer mostró una vez más su visión, su claridad y su valentía para llevar adelante un liderazgo generoso, colectivo y sincero, con el que claramente me identifico. A mí me da mucho orgullo transitar este camino con él desde hace más de 20 años y saber que va a seguir acompañando este cambio que queremos construir con todos los argentinos”.
Por su parte, Burzaco agradeció la convocatoria realizada por Rodríguez Larreta y afirmó que se redoblarán los esfuerzos del Plan Integral de la Ciudad: “El Ministerio va a estar en la calle y la Policía va a estar cerca del vecino. No vamos a tener piedad contra el narcotráfico. Vamos a dar batalla todos los días para reducir este flagelo que se lleva la vida de muchos inocentes”.
Economía 💲
Cómo la eliminación de organismos descentralizados concentró poder de Maccarone sobre la obra pública
La motosierra concentró poder en manos equivocadas. El desguace institucional impulsado por Milei no solo «achicó el Estado», sino que las decisiones estratégicas quedaron a merced de un empresario del sector que ahora “regula”.
⬛ La eliminación masiva de ministerios y organismos descentralizados que llevó adelante Javier Milei durante su primer año de gestión no fue solo una política de «achique» del Estado. Fue, también, una operación de concentración de poder que terminó facilitando que un ex empresario constructor como Martín Maccarone controle desde las sombras toda la obra pública nacional.
La ecuación es simple pero devastadora: se eliminaron 13 Ministerios, se cerraron organismos estatales y se recortaron presupuestos destinados a Ciencia, Cultura y Educación, entre otras áreas, pero toda esa capacidad operativa no desapareció. Se concentró en pocas manos, específicamente en la órbita del Ministerio de Economía que comanda Luis «Toto» Caputo.
El mapa del desguace institucional
La lista de organismos eliminados o fusionados bajo la órbita de Economía es extensa y reveladora. A través del Boletín Oficial N°35702, el Gobierno que encabeza Javier Milei oficializó la disolución, transformación y fusión de 21 organismos públicos de distintas áreas del Estado, afectando dependencias vinculadas a salud, transporte, agroindustria, industria y seguridad.
El caso más emblemático es el del ENOHSA (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento), un organismo que ha jugado un papel central en la ejecución de obras públicas en todo el país. Por medio de la publicación del Decreto 1020/2024 en el Boletín Oficial, se estableció que el ENOHSA quedará oficialmente disuelto dentro de treinta días, por lo que sus recursos materiales y financieros serán transferidos al ámbito de la Subsecretaría de Recursos Hídricos.
La justificación oficial fue técnica: «en el contexto actual, resulta necesario reducir la superposición de funciones entre diversos entes, garantizar una mayor coordinación en las políticas de administración de los recursos hídricos y promover una gestión más ágil y centralizada de las obras y proyectos hídricos». Sin embargo, el resultado práctico fue concentrar el control de obras hídricas y sanitarias en manos del núcleo duro de Economía.
El costo humano del ajuste concentrador
Los números del ajuste son elocuentes sobre la magnitud del poder transferido. El presidente Javier Milei sigue avanzando con el cierre de organismos nacionales. Este jueves dispuso la disolución del Ente de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), un organismo clave para las obras públicas sanitarias, que implicó 230 trabajadores y 116 obras con incertidumbre.
Según proyecciones realizadas antes de asumir, unas 118.118 personas quedarían, en principio, sin puesto laboral, si se eliminan esos ministerios y los organismos descentralizados según los números de las reparticiones que difunde el Indec. Pero el poder operativo de esas 118 mil personas no se esfumó: se canalizó hacia la nueva estructura centralizada.
La arquitectura del control concentrado
La eliminación del Ministerio de Obras Públicas, del Ministerio de Transporte y de organismos como ENOHSA, ONABE y partes de ADIF no fue casual. Todo ese poder decisorio se reconcentró en la flamante Secretaría Coordinadora de Infraestructura que comanda Maccarone desde Economía.
Esta operación de ingeniería institucional tiene precedentes históricos preocupantes. La concentración de poder estatal en pocas manos, especialmente cuando esas manos provienen del sector privado que ahora deben regular, genera las condiciones perfectas para conflictos de interés y capturas regulatorias.
Los antecedentes del desguace como concentración
El plan incluye la eliminación de la secretaría de Vivienda y Hábitat de organismos descentralizados, y el achicamiento de la dotación de personal de los ministerios, empresas y entes públicos, según confirmó La Nación en enero de 2025. Esta nueva etapa de ajuste busca achicar un 30% el Estado, pero nuevamente el poder no desaparece, sino que se reconcentra.
El proceso comenzó desde el primer día de gobierno. Milei oficializó el primer decreto de necesidad y urgencia y modificó la estructura central dentro del Gobierno, estableciendo las bases legales para esta concentración de poder que luego permitiría el funcionamiento de figuras como Maccarone.
La funcionalidad política del desguace
Lo que el gobierno presenta como «eficiencia» y «achique del Estado» opera, en la práctica, como una concentración de poder decisorio sin precedentes en décadas. La eliminación de controles y contrapesos institucionales facilita que un ex empresario constructor pueda operar «de los dos lados del mostrador» sin los filtros que antes existían.
La crítica de los dirigentes opositores señala precisamente esta contradicción: para el gobierno del presidente Javier Milei una de las razones que motivaron la disolución es que el ente elude el control de gastos que existe en la administración nacional. Pero el resultado práctico es que ahora existe menos control, no más.
Las obras que quedaron en el limbo
El caso del ENOHSA es paradigmático de cómo esta concentración afecta la obra pública concreta. Una empresa estatal que tenía como objetivo planificar, ejecutar y administrar obras de infraestructura hídrica y sanitaria en todo el país quedó disuelta, y sus funciones pasaron a depender de la estructura que controla Maccarone.
En Mendoza, por ejemplo, el cierre definitivo del Ente Nacional De Obras Hídricas De Saneamiento (ENOHSA) dejó seis obras importantes en estado de incertidumbre, que ahora dependen de las decisiones que tome la nueva estructura centralizada.
La concentración como facilitadora de conflictos
La operación de Milei generó las condiciones perfectas para que figuras como Maccarone pudieran operar con poderes extraordinarios y mínimos controles. Al eliminar organismos con capacidad técnica específica y reconcentrar sus funciones en Economía, se creó un embudo decisorio que beneficia a quien controla ese embudo.
Esta arquitectura institucional no es casual. Responde a una lógica política que privilegia la concentración de poder por sobre los controles y contrapesos democráticos. El resultado es que un ex empresario constructor puede hoy manejar toda la obra pública nacional desde un despacho en Economía, sin la supervisión técnica específica que antes existía en organismos especializados.
El futuro del modelo concentrador
La misión está a cargo del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, según reveló La Nación, lo que indica que esta lógica de concentración continuará profundizándose. Cada organismo eliminado es poder que se reconcentra en el núcleo duro del gobierno.
La pregunta que surge es si esta concentración de poder es compatible con una gestión transparente y democrática de los recursos públicos. Los casos como el de Maccarone sugieren que no: cuando se eliminan controles y se concentra poder en manos de ex empresarios del sector que ahora regulan, los conflictos de interés se vuelven estructurales.
El «achique del Estado» de Milei resultó ser, paradójicamente, una concentración de poder estatal sin precedentes. Y figuras como Martín Maccarone son el producto directo de esa concentración.
Puntos clave
• Milei eliminó 13 ministerios y 21 organismos descentralizados, concentrando su poder decisorio en Economía
• La eliminación del ENOHSA, ONABE y partes de ADIF transfirió el control de obra pública a la estructura que maneja Maccarone
• El desguace institucional eliminó controles y contrapesos específicos, facilitando conflictos de interés
• Más de 118.000 empleados perdieron sus puestos, pero su poder operativo se reconcentró en pocas manos
• La arquitectura del «achique» resultó ser una concentración de poder que beneficia a figuras como el «funcionario fantasma»
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