CABA
Alarma en Parque Chacabuco: denuncian a hombre que acecha a alumnos de escuela primaria
Docentes alertaron sobre un individuo que intentó atraer a estudiantes con golosinas. La comunidad educativa y vecinos exigen mayor presencia policial mientras avanza la investigación por posible caso de trata.
El caso que encendió las alarmas
Una situación de extrema preocupación sacudió a la comunidad educativa de la Escuela N°51 de Parque Chacabuco cuando se viralizó un video en el que una docente advertía a los alumnos sobre la presencia de un hombre sospechoso en las inmediaciones del establecimiento. El sujeto, según trascendió, intentó atraer a un menor ofreciéndole chocolates, lo que provocó que el niño corriera hacia el interior de la escuela para ponerse a salvo.
El episodio escaló rápidamente y motivó la intervención policial. Efectivos de la Comisaría Vecinal 7 B se presentaron en la institución siguiendo directivas del Juzgado Criminal y Correccional Federal N°11, con el objetivo de entrevistarse con las autoridades escolares y recabar información sobre lo sucedido.
La directora del establecimiento, al ser consultada por los uniformados, indicó que «no estaba autorizada para brindar información» y comunicó que se presentaría «en la comisaría correspondiente a prestar declaración el día sábado 26 del corriente año». A pesar de la escasa información oficial, las autoridades labraron actuaciones por «averiguación de Trata de Personas», lo que evidencia la gravedad con que se aborda el caso.
Testimonios que confirman un patrón preocupante
El testimonio de un vendedor de diarios de la zona, quien habló con el canal C5N, suma elementos inquietantes al caso. El comerciante relató: «La nena vino y me dijo que el hombre la estaba siguiendo y le estaba ofreciendo cosas. Ella lo reconoció y me dijo que había un coche, pero yo no lo vi».
El mismo testigo proporcionó una descripción del sospechoso: «Vi al hombre y se alejaba. Tiene campera roja y pelado, un hombre grande, calculo que tendría 50 años». Este relato confirma que el acosador no se limita a un solo intento, sino que parece desarrollar un patrón sistemático de acercamiento a los menores.
Creciente preocupación en la comunidad
Fuentes del barrio señalaron que este no sería un caso aislado. Según información extraoficial, habría al menos dos episodios similares ocurridos recientemente, lo que incrementa el temor entre familias y docentes. La modalidad del sujeto, aproximarse a los niños ofreciéndoles golosinas u otros atractivos, coincide con patrones típicos utilizados en casos de captación de menores con fines ilícitos.
La tipificación inicial del caso como posible «Trata de Personas» revela la seriedad con que las autoridades abordan la situación. Este delito, que implica la captación, traslado y acogida de personas mediante engaño con fines de explotación, está especialmente agravado cuando las víctimas son menores de edad.
Respuesta institucional y demandas de seguridad
El operativo policial desplegado tras la denuncia evidencia que existe un protocolo de acción frente a este tipo de situaciones. Sin embargo, vecinos y padres de alumnos reclaman mayor presencia policial en los horarios de entrada y salida de los establecimientos educativos de la zona.
Especialistas en seguridad consultados por medios locales recomiendan reforzar las charlas con los niños sobre los riesgos de interactuar con desconocidos y la importancia de comunicar inmediatamente cualquier situación sospechosa a adultos de confianza, tal como ocurrió en este caso.
Puntos clave:
- Un hombre de aproximadamente 50 años, calvo y con campera roja, fue denunciado por intentar atraer a menores de la Escuela N°51 de Parque Chacabuco.
- Las autoridades iniciaron una investigación por posible caso de trata de personas.
- Existen al menos dos casos similares reportados en la zona.
- La comunidad educativa y vecinos exigen mayor presencia policial en horarios escolares.
- El caso pone de relieve la importancia de los protocolos de prevención y alerta temprana en casos de acoso a menores.
CABA
Juicio al «Pity» Álvarez: se descompensó y el SAME lo llevó al hospital Fernández
La quinta audiencia del juicio al exlíder de Viejas Locas e Intoxicados quedó trunca este martes cuando el músico sufrió un pico de presión y glucosa alta. Fue atendido dentro del recinto por el SAME y trasladado al hospital Fernández. El debate se retoma el próximo lunes con testimonios de peritos forenses aún pendientes.
El juicio oral contra Cristian «Pity» Álvarez, acusado del homicidio de Cristian Maximiliano Díaz ocurrido el 12 de julio de 2018 en el complejo habitacional Samoré de Villa Lugano, volvió a interrumpirse este martes. Fue la quinta audiencia del debate y, como en oportunidades anteriores, la salud del músico volvió a imponerse como eje central del proceso. Después de la declaración de dos testigos, Álvarez pidió salir al baño y tardó en regresar. Uno de sus abogados fue a buscarlo y, al volver al recinto, el acusado explicó que se sentía mal. El presidente del tribunal, Gustavo Goerner, dispuso llamar al SAME.
El cuadro fue diagnosticado como un pico de presión arterial combinado con glucemia alta, tan elevada que el aparato medidor no llegó a registrarla, según explicó el abogado defensor Sebastián Queijeiro.
Por indicación del médico presente, Álvarez fue trasladado en ambulancia al hospital Fernández. El Tribunal Oral en lo Criminal N.º 29, integrado por Goerner, junto a los jueces Ramos Padilla y Navarro, postergó la continuación del debate para el próximo lunes.
Se durmió, roncó y el tribunal advirtió
Durante la jornada declararon Melina Brenda Michel, técnica universitaria en Balística y Armas Portátiles, y Manuel Oscar Martín, licenciado en Criminalística. En el tramo del testimonio de Michel, Álvarez se quedó dormido, situación que generó la reacción del juez Goerner: «No voy a permitir que el imputado ronque. No voy a permitir más interrupciones del debate», advirtió el magistrado. El episodio se repitió durante la declaración de Martín, cuando el músico nuevamente cayó dormido y comenzó a roncar, hasta que fue a buscarlo su propio abogado al baño.
No es la primera vez que Álvarez se duerme durante el debate. El fenómeno se registró también en audiencias anteriores y es parte de los argumentos que la defensa sostiene para cuestionar la capacidad del imputado de afrontar el proceso. Queijeiro fue contundente al respecto: «Cristian no está en condiciones de enfrentar ese juicio, el cual estamos porque hizo tres recitales y se entendió que, por esos tres recitales, de esa memoria muscular con la que canta podría entender un debate», declaró el abogado.
La defensa insiste: el recital no es un juicio
El argumento de la defensa tiene un punto de anclaje preciso. El 26 de agosto, en la audiencia anterior, los abogados Javier Ignacio Baños y Queijeiro presentaron un recurso de inconstitucionalidad donde sostuvieron que «el recital no es un juicio. Un testimonio no es una canción previamente ensayada. Una declaración inesperada no constituye una conducta automatizada». La fundamentación apunta directamente a la lógica que habilitó la reanudación del proceso, cuestionando la equivalencia que el Cuerpo Médico Forense habría establecido entre la capacidad de Álvarez para subirse a un escenario y su aptitud para comprender y participar de un juicio penal oral.
El tribunal, sin embargo, ya había rechazado en la audiencia del 26 de agosto los planteos de nulidad del proceso y el pedido de juicio por jurados presentados por la nueva defensa. El debate sigue su curso, aunque con una cadencia marcada por las interrupciones y las peripecias de salud del acusado. Entre los testimonios aún pendientes figuran los de Esteban Toro Martínez y Celminia Guzmán, médicos del Cuerpo Médico Forense; Mariela Biazoni Rolla, médica legista; y Angélica Cristina Bustos, quien estuvo a cargo de la autopsia de la víctima.
El crimen de 2018 y ocho años de proceso
El homicidio de Cristian Maximiliano Díaz ocurrió durante la madrugada del 12 de julio de 2018 en el complejo Samoré, Villa Lugano. Según la reconstrucción incorporada al expediente, Álvarez discutió con Díaz, sacó un arma calibre 6,35 de su campera y le disparó en la cabeza. La víctima cayó al piso y recibió otros tres disparos antes de que el músico abandonara el lugar. Las heridas provocaron lesiones craneales fatales y una hemorragia interna. Álvarez se entregó voluntariamente horas después y declaró ante las cámaras: «Lo maté porque era él o yo, y creo que cualquier animal haría lo mismo».
El proceso acumula ocho años de demoras, en gran medida vinculadas al estado de salud mental del acusado. En 2023, un dictamen forense lo declaró incapaz de ser juzgado y el proceso fue suspendido. La reanudación, ya en 2026, llegó con un nuevo dictamen favorable y un cambio de defensa. El debate se organizó en once audiencias de aproximadamente tres horas cada una, modalidad adoptada justamente en función del estado del imputado. Si es condenado por homicidio, Álvarez enfrentaría una pena de entre 8 y 25 años de prisión, además de los cargos por portación ilegítima de arma.
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