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Acuña destina $400 millones en bebidas para funcionarios mientras niega dispensers de agua fría en escuelas

Denuncian inequidad en las medidas para paliar esta ola de calor que afecta a la educación porteña.

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El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires destinará la suma de 400 millones de pesos en máquinas de café y expendedoras de bebidas para colocar en ministerios y secretarías, las cuales estarán provistas de aire acondicionado. Sin embargo, a los estudiantes y docentes se les niega la posibilidad de contar con un dispenser de agua fría en cada escuela, a pesar de que están atravesando una ola de calor que hace imposible la cursada en las aulas.

Mientras la ministra de Educación, Soledad Acuña, se encuentra haciendo campaña repartiendo botellitas de agua tibia en algunas escuelas, el gobierno destinará más de 400 millones de pesos en expendedoras gratuitas de bebidas para las oficinas de los ministerios y secretarías de la ciudad.

El llamado a Licitación Pública N° 7123-0170-LPU23 fue publicado el miércoles 8 de marzo y consiste en el “Servicio integral de expendedoras de bebidas calientes, para ser instaladas en los edificios de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”. El servicio incluye la provisión de 5784 máquinas de café y bebidas calientes, con un costo de entre 16.000 y 160.000 pesos por mes y la “provisión y reposición de consumibles como así también el mantenimiento de equipos, cambio de repuestos y reemplazo de las máquinas averiadas establecidas en el presente pliego, dentro de las franjas horarias establecidas según el tipo de edificio, de lunes a viernes de 08 a 18hs”.

Es decir, mientras el gobierno invierte en comodidades para sus funcionarios, estudiantes y docentes de escuelas públicas continúan sufriendo las altas temperaturas en las aulas, lo que ha generado desmayos y descomposturas desde el inicio del ciclo lectivo. La situación es crítica, ya que muchos establecimientos no cuentan con ventiladores ni agua fría en los comedores, lo que hace imposible que los estudiantes puedan desarrollarse en un ambiente adecuado para el aprendizaje.

El Ministerio de Educación no ha destinado ni un solo peso en medidas que permitan cursar dignamente y las iniciativas de la comunidad educativa para paliar esta ola de calor, como la colocación de dispensers comprados por las cooperadoras o la reparación de ventiladores y aires acondicionados, han sido trabadas e impedidas por el gobierno. Además, el reparto de botellitas de agua tibia por parte de la ministra de Educación no alcanza ni al 50% de los estudiantes de las escuelas públicas, lo que demuestra una falta de compromiso con la educación y el bienestar de los jóvenes.

«Resulta sumamente preocupante la falta de inversión en educación y el desinterés por la situación de los estudiantes y docentes de las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires. Es imperativo que el gobierno tome medidas urgentes para solucionar esta situación y garantizar un ambiente propicio para el aprendizaje y la formación de los jóvenes», denuncian desde el partido Unidad Popular.

CABA

Baja el desempleo oficial pero crece la precariedad y la búsqueda desesperada de un segundo ingreso

El Instituto de Estadística de CABA registró una desocupación del 7,2% en el segundo trimestre de 2026, con 125.000 personas sin trabajo. Pero detrás del número oficial se esconde una realidad más preocupante: la subocupación trepó al 10,2%, más de uno de cada cuatro asalariados no tiene cobertura jubilatoria y el 51% de quienes trabajan menos de lo que quieren salió a buscar un segundo empleo, una proporción que casi duplica la de un año atrás.

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La subocupación trepó al 10,2%, y el 51% de los subocupados buscaba activamente más trabajo, casi el doble que un año atrás.

Más de la mitad de los porteños que trabajan menos de lo que quisieran salió a buscar un segundo empleo o a sumar horas extra, una señal de que el mercado laboral de la Ciudad de Buenos Aires está lejos del cuadro de estabilidad que sugieren los números de la desocupación oficial. La tasa de subocupación llegó al 10,2% en el segundo trimestre de 2026, 1,2 puntos porcentuales por encima del mismo período del año anterior, y el 51% de ese universo buscaba activamente más trabajo, cuando un año atrás esa proporción era del 34%. El salto es tan pronunciado que desnuda una contradicción central: el empleo crece, pero la calidad de ese empleo se deteriora.

El informe del segundo trimestre de 2026 fue elaborado por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA) a través de la Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos (ETOI). La tasa de desocupación se ubicó en 7,2%, sin cambios respecto del mismo período de 2025, aunque con una baja de 0,7 puntos en relación al primer trimestre de este año, cuando había alcanzado el 7,9% y afectaba a 136.500 personas. En términos absolutos, los 125.000 desocupados del segundo trimestre representan 7.000 personas menos que en igual período de 2025.

Un número que oculta más de lo que muestra

La tasa de desempleo como indicador aislado resulta insuficiente para describir la situación real del mercado laboral porteño. El verdadero termómetro del malestar laboral está en la subocupación, en el trabajo precario y en la informalidad que los registros oficiales capturan apenas en parte. El 10,2% de subocupación horaria involucra a personas que trabajan menos de 35 horas semanales de manera involuntaria y desean sumar más horas. Las mujeres representaron el 61,9% de ese grupo, frente al 38,1% de los varones. El fenómeno es además alimentado, según el propio IDECBA, tanto por trabajadores con jornadas inferiores a las 35 horas como por quienes, aun cumpliendo horarios completos, presionan sobre el mercado en busca de un segundo ingreso. El organismo fue explícito: «El incremento se explica íntegramente por la mayor demanda de empleo de quienes ya están ocupados».

La distribución geográfica dentro de la propia Ciudad refuerza la lectura crítica. La Zona Sur registró la tasa de desocupación más elevada, con 9,1%, mientras que en el Centro fue del 7% y en el Norte llegó al 5,6%. La brecha entre el norte y el sur de CABA no es solo una división geográfica, es una radiografía de la desigualdad laboral que el promedio del 7,2% disuelve en un solo número.

Más de uno de cada cuatro asalariados, sin jubilación

El 74,3% de la población ocupada en la Ciudad trabaja en relación de dependencia, 1,7 puntos más que en igual período del año anterior. Sin embargo, de ese universo asalariado, el 26,5% no tiene ningún tipo de descuento jubilatorio realizado por el empleador. El desglose es elocuente: un 10,2% aporta por cuenta propia al sistema de seguridad social y un 16,3% directamente no tiene ningún tipo de registro previsional. En términos concretos, más de uno de cada cuatro asalariados porteños trabaja en condiciones que no le garantizan jubilación, obra social ni aportes, sin importar cuántos años pase en ese empleo.

La situación no es privativa de CABA. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos del INDEC para el segundo trimestre de 2026 a nivel nacional, señaló que entre noviembre de 2023 y junio de 2026 se perdieron 245.664 puestos de trabajo asalariados privados registrados, lo que equivale a una contracción del 3,9% del empleo formal. En el mismo período, las inscripciones en el régimen de monotributo crecieron en 169.026 unidades, un alza del 8,3%. La lectura del CEPA es clara: el empleo registrado se destruye y es reemplazado por trabajo cuenta propia, en muchos casos sin derechos laborales plenos.

Las plataformas digitales y el desempleo invisible

El CEPA advirtió además sobre un fenómeno que distorsiona la lectura de la desocupación: las plataformas digitales de reparto y transporte funcionan como un «efecto amortiguador» del desempleo. Ante la pérdida de un trabajo formal, la facilidad de incorporarse a plataformas de delivery o de transporte permite que la persona no ingrese técnicamente a la categoría de desocupada, porque pasa a contabilizarse como cuentapropista. Ese trabajador queda en el universo de los ocupados, aunque con jornadas imprevisibles, sin seguro de accidentes, sin aportes jubilatorios y sin obra social. Según el informe del CEPA, el 13% de los trabajadores de plataformas desempeña jornadas de entre 0 y 24 horas semanales, lo que los ubica en la franja del subempleo extremo.

El propio informe del IDECBA para CABA refleja ese fenómeno. El 21,2% de la población ocupada trabaja como cuentapropista, y de ese conjunto el 34,4% no está registrado ni paga con regularidad las obligaciones que un registro impone. Dicho de otro modo, más de uno de cada tres cuentapropistas porteños trabaja en la informalidad plena, sin protección alguna del sistema de seguridad social. El 43% de la población ocupada trabaja entre 35 y 45 horas semanales, mientras que el 30,7% trabaja menos de 35 horas. La franja inferior a 16 horas semanales, que corresponde a las changas, concentra un segmento significativo de ese último grupo.

Las mujeres, las más golpeadas

La dimensión de género atraviesa todos los indicadores. El 60,7% de los 125.000 desocupados porteños son mujeres. En la subocupación, la proporción asciende al 61,9%. El crecimiento de la tasa de actividad, que pasó del 63,4% al 64,5% interanual, se explica principalmente por una mayor incorporación de mujeres al mercado laboral: su tasa de actividad subió de 58,8% a 60,1%. Pero que más mujeres salgan a buscar trabajo no indica una mejora en sus condiciones laborales, sino la necesidad de sumar ingresos en hogares donde el salario de un integrante ya no alcanza.

El contexto nacional agrava el cuadro

Los datos de CABA deben leerse en el marco de una tendencia nacional preocupante. El INDEC publicó que la tasa de desocupación a nivel país trepó al 7,9% en el segundo trimestre de 2026, lo que representa 1,73 millones de personas sin trabajo. Dentro del Gran Buenos Aires, los Partidos del Conurbano registraron un desempleo del 8,8%, muy por encima del 7,2% de la Ciudad. Gran Rosario lideró las cifras más alarmantes con 11,5%, seguida por Gran Córdoba con 10,5% y Mar del Plata con 9,9%. La fotografía nacional es la de un mercado laboral que crece en actividad pero que genera empleo de menor calidad, más informal, más fragmentado y con menor cobertura de derechos.

El CEPA calculó que la presión global sobre el mercado de trabajo alcanzó al 30,7% de la población, sumando desocupados, subocupados y ocupados que buscan más empleo. Una cifra que, leída junto al 7,2% de desocupación oficial de CABA, revela la magnitud de lo que los indicadores de superficie no logran mostrar.

Lo que tenés que saber

  • La desocupación en CABA fue del 7,2% en el segundo trimestre de 2026, con 125.000 personas sin trabajo, según el IDECBA.
  • La subocupación trepó al 10,2%, y el 51% de los subocupados buscaba activamente más trabajo, casi el doble que un año atrás.
  • El 26,5% de los asalariados porteños no tiene descuentos jubilatorios realizados por sus empleadores, y el 16,3% no tiene ningún tipo de registro previsional.
  • El CEPA documentó que desde noviembre de 2023 se perdieron casi 246.000 puestos de trabajo asalariados privados registrados a nivel nacional, reemplazados en parte por monotributo e informalidad.
  • Las mujeres representaron el 60,7% de los desocupados y el 61,9% de los subocupados porteños en el período relevado.
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