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Buenos Aires

La Provincia ejecutó una inversión récord en infraestructura alimentaria escolar

Con más de $2.600 millones invertidos, la gestión del ministro Larroque impulsó un programa integral de mejoras, dotando de equipamiento a más de 3.500 escuelas y alcanzando a más de 2.500.000 estudiantes.

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En el marco de una política complementaria del Programa Servicio Alimentario Escolar (SAE), el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, a cargo de Andrés Larroque, implementó una serie de medidas que apuntan a fortalecer la infraestructura escolar y garantizar, no solo el derecho a la alimentación, sino el acceso a alimentos de calidad a los estudiantes que reciben las prestaciones de desayuno, almuerzo y merienda en los establecimientos educativos bonaerenses.

Durante 2024, el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad, destinó más de 2.600 millones de pesos a la compra de equipamiento para comedores escolares, beneficiando a más de 3.500 escuelas públicas  en toda la provincia. La iniciativa alcanzó a 130 distritos, que recibieron fondos para la adquisición de distintos electrodomésticos como heladeras, freezers, cocinas industriales, hornos, termotanques, procesadoras, batidoras y balanzas, entre otros elementos, con el objetivo de mejorar las condiciones de los comedores y garantizar una alimentación adecuada a los alumnos bonaerenses.

“Esta política refleja el compromiso del Gobernador Axel Kicillof con la educación y el bienestar de nuestros estudiantes. Con gran esfuerzo logramos avanzar en un programa que no solo garantiza la seguridad alimentaria, sino que también mejora las condiciones en las que los chicos acceden al servicio alimentario, fortaleciendo la infraestructura de los comedores escolares”, afirmó Larroque. 

El ministro señaló el impacto significativo de las medidas implementadas durante 2024: una fuerte presencia en el territorio con más de 2.900 visitas a escuelas bonaerenses tanto del AMBA como del interior, más de 15.000 auxiliares formados y un aumento del 142 % en las prestaciones del SAE y el MESA (Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria). Con una inversión anual de $583.036 millones destinados a ambos programas, el gobierno provincial llega a más de 2.500.000 niños, niñas y adolescentes en alrededor de 11.000 establecimientos educativos de toda la provincia.

Nutricionistas en Territorio 

El proyecto “Nutricionistas en Territorio”, que se extendió de abril a diciembre de 2024, es otra de las iniciativas que fortalecieron el SAE. Durante este período, 25 nutricionistas del Ministerio trabajaron en las 25 regiones educativas de la provincia, brindando asesoramiento y capacitación a los entes ejecutores del SAE sobre la mejora de los menús y la promoción de hábitos alimentarios saludables para los estudiantes. Este acompañamiento se realizó en los 135 distritos de la provincia y también incluyó capacitaciones sobre el marco alimentario y nutricional del SAE para la comunidad educativa.

sae

Mejoras en la cobertura y la gestión de los programas alimentarios

Otro de los logros destacados fue la cobertura total de los cupos de Desayuno, Merienda y Comedor para las escuelas de jornada doble.
Además, durante el receso invernal, la cobertura del SAE se mantuvo activa, con un 25% más de comedores escolares abiertos en comparación con 2023. También se sostuvo la cobertura en las sedes de los programas Patios Abiertos y Coros y Orquestas, distribuyendo más de 30.000 cupos de desayuno y merienda. 

Capacitación y acompañamiento a los trabajadores

En el marco del programa, más de 15.000 auxiliares de cocina recibieron capacitaciones a través del Curso de Gestión y Abordaje Integral del SAE, dictado por la Dirección de Nutrición y Calidad de los Alimentos. Además, se coordinó la Mesa de Entornos Escolares Saludables en el marco de la aplicación de la Ley de Promoción de Alimentación Saludable en la provincia.

Buenos Aires

Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo

La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.

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Retiran maquinaria y vacían oficinas: los trabajadores de Granja Tres Arroyos ya no creen en la "suspensión temporal".

La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.

El vaciamiento que habla por sí solo

Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.

La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.

Un año de recortes en serie

El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.

El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.

El peso de una deuda de 350 millones de dólares

Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».

El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.

Puntos clave

  • Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
  • El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
  • En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
  • La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
  • A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.

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