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Política 📢

Milei recibió a congresistas republicanos aliados de Trump: ¿qué se negocia en la Casa Rosada?

Una delegación bipartidaria de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, liderada por el poderoso legislador Mario Díaz-Balart, visitó la sede del Ejecutivo en el marco de una gira por América del Sur. La reunión refuerza el patrón de alineamiento con la agenda del trumpismo y plantea interrogantes sobre las condiciones en que Washington define su apoyo a Argentina.

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¿Cuál es el precio del alineamiento? Los congresistas de Trump llegan a la Casa Rosada con condiciones

★ Javier Milei recibió este viernes en Casa Rosada a una delegación de seis integrantes de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en presencia del canciller Pablo Quirno y del embajador estadounidense Peter Lamelas. El encuentro, previsto para las 11 de la mañana, fue confirmado por fuentes oficiales y representa un nuevo eslabón en la estrategia del gobierno libertario de fortalecer sus vínculos con el entorno republicano del presidente Donald Trump.

La delegación y su peso institucional

La comitiva, de composición mayoritariamente republicana, es encabezada por Mario Díaz-Balart (Republicano, Florida), presidente de la Subcomisión de Seguridad Nacional, Departamento de Estado y Programas Relacionados (NSRP) del Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes, y vicepresidente del mismo Comité. En ese rol, Díaz-Balart preside la instancia que define los fondos destinados a la política exterior de Estados Unidos, la asistencia diplomática y los programas de cooperación a nivel mundial.

Lo acompañaron los legisladores Henry Cuellar (Demócrata, Texas), Andrew Harris (Republicano, Maryland), Charles «Chuck» Edwards (Republicano, Carolina del Norte), David Rouzer (Republicano, Carolina del Norte) y Jay Obernolte (Republicano, California). Completaron la nómina Brian Monahan, médico del Congreso y la Corte Suprema de Estados Unidos; Susan Adams, directora del personal de la Subcomisión NSRP por la mayoría; y Erin Kolodjeski, directora del personal de la Subcomisión NSRP por la minoría.

La presencia del staff directivo de la subcomisión que controla los presupuestos de política exterior no es un detalle menor: indica que la visita tiene implicancias concretas en materia de asignaciones y condicionamientos presupuestarios, no solo en el plano simbólico o político.

La gira regional: de Asunción a Buenos Aires

La delegación no llegó a Argentina de manera aislada. El 23 de mayo, esta misma comitiva visitó Asunción para reunirse con el presidente paraguayo Santiago Peña. Según confirmó el jefe de Gabinete paraguayo, Javier Giménez, el encuentro se extendió una hora y media con una «frondosa agenda» que incluyó inversiones económicas, seguridad regional y cooperación. La Embajada estadounidense en Asunción señaló que durante esa reunión la delegación «reafirmó la alianza estratégica entre Paraguay y Estados Unidos» y que los ejes del diálogo fueron seguridad, comercio bilateral y oportunidades de inversión.

El circuito regional de la delegación, con Díaz-Balart como figura central, sugiere una estrategia deliberada de consolidación de alianzas sudamericanas alineadas con la agenda «América Primero» que el legislador impulsa desde su subcomité. Argentina es la segunda escala del recorrido.

El perfil de Díaz-Balart: el hombre que define el presupuesto exterior de Washington

Díaz-Balart es una de las figuras más influyentes del Partido Republicano en materia de América Latina. Con más de dos décadas en la Cámara de Representantes y presidiendo la Subcomisión NSRP por tercera vez consecutiva desde enero de 2025, controla los fondos que Estados Unidos destina a su política exterior en todo el mundo. Su posición lo convierte en uno de los interlocutores con mayor capacidad real de incidencia sobre las relaciones bilaterales con Washington.

La legislación que impulsó para el año fiscal 2027, aprobada ya por el Comité de Asignaciones, condiciona explícitamente la asistencia exterior de Estados Unidos a la cooperación de los países receptores en las «prioridades» de la administración Trump: cuestiones migratorias, oposición a «adversarios extranjeros» (con China como referencia central), alineamiento con la posición sobre Taiwán y el voto en Naciones Unidas. El mismo proyecto elimina partidas vinculadas a diversidad, equidad, perspectiva de género y cambio climático de la agenda diplomática estadounidense.

La visita a Buenos Aires se produce en un contexto en que Argentina mantiene relaciones económicas y financieras activas con China, lo que no deja de plantear tensiones implícitas con los condicionamientos que el ala republicana del Congreso norteamericano exige a sus socios regionales.

El patrón de alineamiento libertario con el trumpismo

La visita de este viernes no es un hecho aislado sino el último eslabón de una cadena de señales de alineamiento entre el gobierno de Milei y el entorno republicano estadounidense. El 30 de marzo, Milei recibió en Casa Rosada al senador Rand Paul junto al embajador Lamelas. El 30 de abril, visitó el portaaviones nuclear USS Nimitz en aguas argentinas, en el marco de los ejercicios navales Passex 2026 del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), acompañado por Lamelas, Quirno y el ministro de Defensa Carlos Presti. A comienzos de mayo, el propio presidente viajó a Los Ángeles para disertar en la 29.ª Conferencia Global del Instituto Milken, espacio que congrega líderes financieros y de política pública afines al universo republicano.

A esa secuencia se suma el reciente viaje del asesor presidencial Santiago Caputo a Washington para profundizar contactos con dirigentes y funcionarios cercanos a Trump, lo que revela que el alineamiento con la administración republicana no se limita al plano ceremonial sino que tiene una dimensión estratégica activa y sostenida en el tiempo.

Lamelas y la «agenda bilateral» sin agenda pública

El embajador Peter Lamelas, designado por Trump, mantiene una agenda activa con el oficialismo desde su llegada al cargo. Según informó elDiarioAR, Lamelas anticipó públicamente que buscará «hacer justicia» con Cristina Fernández de Kirchner e impulsar la contención del avance de China en la región, dos objetivos que se inscriben directamente en la agenda política interna e internacional del gobierno libertario.

La Casa Rosada no divulgó el temario de la reunión de este viernes. Fuentes del entorno gubernamental consultadas por medios nacionales se limitaron a señalar que el encuentro giró en torno a la «agenda bilateral», sin precisar puntos concretos. El hermetismo oficial contrasta con la relevancia institucional de los visitantes y con la densidad geopolítica que rodea cada encuentro entre el gobierno libertario y los operadores de la política exterior republicana.

Puntos clave

  • El presidente Milei recibió el viernes 29 de mayo en Casa Rosada a una delegación de seis legisladores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, junto al canciller Quirno y el embajador Lamelas.
  • La delegación es liderada por Mario Díaz-Balart, presidente de la Subcomisión NSRP, el órgano que controla los fondos de política exterior de Estados Unidos y condiciona la asistencia a la alineación con las prioridades de Trump.
  • La misma delegación visitó Paraguay el 23 de mayo, en una gira regional que busca consolidar alianzas bajo la agenda «América Primero».
  • La legislación de Díaz-Balart para 2027 condiciona la asistencia exterior a la oposición a China y al abandono de agendas de género, diversidad y cambio climático.
  • La visita se suma a un patrón de alineamiento del gobierno libertario con el trumpismo que incluye visitas a portaaviones, reuniones con senadores republicanos y desplazamientos del asesor presidencial a Washington.

Legislativo

Adorni sobrevivió en Diputados gracias a sus aliados, pero Bullrich juega a dos bandas y el Senado espera

Mientras el oficialismo evitaba con apoyo del PRO y la UCR que prosperara la sesión opositora en la Cámara baja, el jefe de Gabinete reunía en tres tandas a los senadores de La Libertad Avanza en Balcarce 50. Karina Milei estuvo presente. Patricia Bullrich, no. La interna libertaria volvió a quedar expuesta en el momento de mayor fragilidad política de Manuel Adorni.

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Adorni blindado en Diputados, pero la tormenta sigue en el Senado.

El martes fue un día de doble frente para el Gobierno de Javier Milei. En la Cámara de Diputados, la ofensiva opositora para interpelar al jefe de Gabinete se desinfló por falta de quórum: a las 14.31, el presidente del cuerpo, Martín Menem, bajó el martillo con apenas 117 legisladores en sus bancas, doce menos de los 129 necesarios para abrir la sesión.

La maniobra había sido urdida en las 48 horas previas mediante un acuerdo con el PRO, la UCR y los bloques provinciales dialoguistas, a cambio de habilitar el tratamiento del tema en la Comisión de Asuntos Constitucionales el martes 30 de junio. Simultáneamente, en Balcarce 50, Adorni recibía en tres tandas a los senadores de La Libertad Avanza para cerrar filas antes de la sesión que el Senado tiene prevista para el jueves 25, donde sí existe riesgo real de que se apruebe la convocatoria a interpelarlo.

La jugada en Diputados: tiempo comprado, problema no resuelto

La oposición que impulsó la sesión en la Cámara baja agrupó a Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica, sectores de Provincias Unidas y la ex libertaria Marcela Pagano. Seis expedientes vinculados a Adorni esperaban tratamiento: pedidos de interpelación y proyectos de moción de censura por su situación patrimonial y el uso de recursos públicos bajo investigación del juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita.

El PRO, la UCR y la mayoría de los bloques provinciales no bajaron al recinto, tal como lo habían acordado con el propio Menem durante el fin de semana. El resultado fue contundente: la sesión quedó frustrada y la oposición dura optó por quedarse en el recinto para dar un debate en minoría. El diputado de Unión por la Patria, Germán Martínez, reconstruyó la cronología del escándalo patrimonial y apuntó a los ausentes que, en días previos, habían criticado públicamente al funcionario.

«El PRO dijo que lo de Adorni era una falta grave. La UCR dijo que le mintió al Congreso y no estaba en condiciones de conducir al Estado. El MID dijo que no podía estar un minuto más al frente. Hoy no están», sentenció Martínez.

El diputado del Frente de Izquierda Nicolás del Caño fue más directo aún: «No alcanzaron las propiedades, no alcanzaron los pendrives, los flippers, las sábanas de 8 millones de pesos, todos los viajes que salieron a la luz para que los bloques del PRO, de la UCR y LLA dieran quórum».

Lo que el oficialismo ganó en Diputados fue tiempo, no una solución. El foco se desplaza ahora al Senado, donde el jueves 25 se vota si se convoca a Adorni a comparecer ante el recinto el 2 de julio.

El cónclave en Casa Rosada: Karina sí, Bullrich no

En paralelo a la batalla en Diputados, Adorni recibió en Balcarce 50 a los senadores de La Libertad Avanza en tres turnos: a las 11.30, a las 13 y a las 16. La convocatoria fue articulada por el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. Entre los legisladores que asistieron figuraron Pablo Cervi (Neuquén), Enzo Fullone (Río Negro), Carmen Álvarez Rivero (Córdoba), Vilma Bedia (Jujuy), Romina Almeida (Entre Ríos), Ezequiel Atauche (Jujuy), Juan Cruz Godoy (Chaco), Ivanna Arrascaeta (San Luis), Gonzalo Guzmán Coraita (Salta), Bruno Olivera (San Juan), Juan Carlos Pagotto (La Rioja) y Belén Montes de Oca (Tierra del Fuego).

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, estuvo presente en todos los encuentros, un gesto interpretado como un nuevo respaldo explícito al funcionario investigado. La Jefatura de Gabinete difundió fotos de las reuniones y comunicó oficialmente que se conversó sobre «los objetivos para avanzar en esta nueva etapa de reformas que atraviesa el Congreso de la Nación». Pero nadie, entre los asistentes, se prestó a revelar el contenido fino de los encuentros. Según trascendió, Adorni les dijo a los legisladores: «Yo no robé. Y el Presidente me respalda. Quédense tranquilos».

La ausencia más elocuente fue la de la jefa del bloque oficial en el Senado, Patricia Bullrich. Desde su despacho argumentaron que debía encabezar la reunión de Labor Parlamentaria para fijar la estrategia del oficialismo ante el intento opositor de avanzar con la interpelación. Pero la explicación no alcanzó para disimular la tensión interna. Bullrich había calificado las explicaciones de Adorni sobre su patrimonio como una «omisión ética» y presionó para que adelantara la presentación de su declaración jurada. En la última reunión de mesa política, la senadora expuso abiertamente su discrepancia ante los presentes sobre el impacto que la situación de Adorni genera en la imagen del Gobierno. Desde el entorno del funcionario describieron su postura como la de alguien que «juega a dos bandas».

La interna que no cede y la agenda legislativa paralizada

La contradicción que rodea a Bullrich es difícil de resolver: por un lado, toma distancia pública de Adorni; por otro, es la encargada de bloquear en el Senado los intentos opositores de interpelarlo. Desde Balcarce 50, la miran con desconfianza creciente: «Detrás de la convocatoria se esconde la voluntad del karinismo de expandir su protagonismo en las negociaciones en la Cámara de Senadores», señaló esa publicación. El movimiento de Karina Milei fue interpretado como un intento de construir un canal propio con los legisladores, sin depender de la intermediación de la jefa de bloque.

La parálisis legislativa que genera el caso Adorni es concreta. Están frenados los pliegos judiciales que busca acelerar el ministro Juan Bautista Mahiques, el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada de Federico Sturzenegger y la reforma electoral que el propio Milei pidió priorizar. Para el oficialismo, el poroteo en el Senado arroja cierto optimismo: La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y apuesta a sumar a los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, además de la radical Silvana Schneider, para llegar a 25 votos y bloquear la convocatoria a interpelación.

La discusión de fondo es también técnica. Bullrich pretende imponer la exigencia de dos tercios para habilitar la interpelación en el recinto, en lugar de la mayoría absoluta que se acordó en Labor Parlamentaria la semana pasada. El punto central de controversia es si un proyecto sin dictamen de comisión necesita esa mayoría calificada o alcanza con mayoría simple. Esa discusión sobre el artículo 101 de la Constitución Nacional promete ser la trinchera del jueves.

Puntos clave

  • La sesión opositora en Diputados cayó por falta de quórum: solo 117 de los 129 legisladores necesarios se presentaron, gracias al acuerdo del oficialismo con PRO, UCR y bloques provinciales.
  • Adorni recibió en tres tandas a los senadores de La Libertad Avanza en Casa Rosada; Karina Milei estuvo presente en todos los encuentros como señal de respaldo.
  • Patricia Bullrich no asistió a la reunión y profundizó la interna dentro del bloque oficialista, al tiempo que continúa a cargo de la estrategia para frenar la interpelación en el Senado.
  • El Senado debe votar el jueves 25 si convoca a Adorni a comparecer el 2 de julio; el oficialismo evalúa exigir dos tercios en lugar de mayoría absoluta para habilitar el debate.
  • La parálisis legislativa afecta proyectos clave del Gobierno: pliegos judiciales, la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y la reforma electoral.
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