Buenos Aires
Fuerte espaldarazo de intendentes para que Máximo Kirchner sea presidente del PJ Bonaerense
Los jefes comunales de la provincia de Buenos Aires del PJ y funcionarios del Gobierno nacional se pronunciaron este lunes a favor de que el diputado nacional lidere el Partido Justicialista bonaerense y que el presidente Alberto Fernández conduzca el PJ nacional.
Los jefes comunales de la provincia de Buenos Aires del PJ y funcionarios del Gobierno nacional se pronunciaron este lunes a favor de que el diputado nacional lidere el Partido Justicialista bonaerense y que el presidente Alberto Fernández conduzca el PJ nacional, para «afrontar los enormes desafíos» que el peronismo tiene por delante.
«El peronismo bonaerense tiene la oportunidad histórica de integrar mediante un proyecto de país y de Provincia el movimiento y el partido. Por eso la enorme mayoría de los dirigentes y militantes deseamos que el compañero Máximo sea el presidente del PJ de la Provincia», expresó el jefe comunal de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, en su cuenta de la red social Twitter.
Para el lomense, «Máximo conjuga la sensibilidad social y la capacidad que necesitamos en esta etapa de reconstrucción. Estamos orgullosos de ser bonaerenses, porque amamos a la Provincia y no nos resignamos a que nos digan que es inviable», completó.
Insaurralde agregó que «los vecinos bonaerenses padecen una enorme desigualdad. Confiamos en el compañero Máximo para conducir el PJ de la Provincia y organizar una militancia transformadora que nos acerque a un desarrollo federal y equitativo».
«Alberto presidente del PJ Nacional y Máximo al frente del PJ de la Provincia, consolidamos el camino que nos permitirá ponernos de una vez y para siempre de pie con soberanía política, independencia económica y justicia social», concluyó.
En la misma línea, otros intendentes bonaerenses se manifestaron a través de las redes a favor de que el referente de La Cámpora asuma la conducción del PJ provincial, actualmente a cargo del jefe comunal de Merlo, Gustavo Menéndez.
Máximo Kirchner
«En sintonía con nuestro presidente Alberto Fernández, desde el PJ de Escobar respaldamos la candidatura de Máximo a la presidencia del PJ Bonaerense para poner la Provincia en marcha e iniciar con todos y para todos el camino de la reconstrucción de la Argentina», expresó el jefe comunal de Escobar, Ariel Sujarchuk.
El intendente de San Vicente, Nicolás Mantegazza, sostuvo que Fernández en el PJ nacional y Kirchner en el sello bonaerense constituyen «la mejor opción para consolidar el modelo de país y de Provincia que queremos».
«Ya iniciamos el camino de la reconstrucción de la Argentina y de la Provincia. Llega la hora de que Alberto conduzca el PJ Nacional y Maximo el PJ Bonaerense para continuar poniendo a nuestro país de pie», subrayó, por su parte, el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares.
Desde Cañuelas, la intendenta Marisa Fassi planteó en Twitter que «la Argentina que viene exige liderazgos claros, convicciones firmes y responsabilidad. Con Alberto presidiendo el PJ Nacional y Máximo como presidente del PJ bonaerense tenemos la oportunidad de seguir consolidando un proyecto de país que nos incluya a todos y todas», cerró.
«Convencido de las palabras de nuestro Presidente Fernández de que el camino es la unidad… y por eso adhiero para que Máximo Kirchner presida el PJ Bonaerense», afirmó, por su parte, el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini.
Desde el Gabinete nacional, el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat e intendente de Avellaneda en uso de licencia, Jorge Ferraresi, sostuvo que «el PJ debe afrontar enormes desafíos» y «para hacerlo debe mostrar una dirigencia con capacidad de liderazgo», por lo que Fernández y Kirchner «reúnen todas las condiciones para conducir el partido a nivel nacional y provincial», respectivamente.
Buenos Aires
Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo
La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.
El vaciamiento que habla por sí solo
Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.
La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.
Un año de recortes en serie
El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.
El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.
El peso de una deuda de 350 millones de dólares
Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».
El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.
Puntos clave
- Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
- El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
- En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
- La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
- A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.
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