Investigación 🔎
Cómo es el entramado que conecta a Espert con Fred Machado y una red narco de US$550 millones
La condena a 16 años de prisión de la socia estadounidense del empresario argentino detenido reveló la dimensión internacional de una trama que involucró aviones, drogas y financiamiento político en 2019.
Mientras Federico «Fred» Machado espera su extradición a Estados Unidos desde una custodia domiciliaria en Río Negro, su socia comercial Debra Lynn Mercer-Erwin fue condenada el 20 de noviembre pasado a 16 años de prisión federal por su participación en una red de narcotráfico y un esquema Ponzi que manejó hasta US$550 millones. La sentencia en Texas desentrañó los alcances de una organización criminal que, según la acusación, utilizaba aeronaves registradas en Estados Unidos para traficar cocaína y operó ventas ficticias de aviones para lavar dinero.
La conexión argentina de esta trama internacional tiene nombre y apellido: José Luis Espert. El actual diputado nacional y precandidato presidencial utilizó en su campaña de 2019 fondos y servicios logísticos proporcionados por Machado, incluido el uso libre de una aeronave privada. Lo que comenzó como una colaboración política se transformó en una investigación judicial que cuestiona la transparencia del financiamiento electoral y expone vínculos entre la política argentina y redes criminales internacionales.
La red que se desenredó en Texas
Debra Lynn Mercer-Erwin, de 60 años, fue declarada culpable de conspiración para el tráfico de cocaína, lavado de dinero y fraude electrónico en conexión con un esquema Ponzi en el que los inversores perdieron al menos US$240 millones. Los fiscales del Distrito Este de Texas describieron durante el juicio una ingeniería criminal que combinaba el registro masivo de aeronaves con operaciones financieras opacas.
Entre 2010 y 2020, Mercer-Erwin registró más de 1.000 aeronaves para extranjeros a través de sus dos empresas en Onalaska, Texas, un pueblo sin aeropuerto. La particularidad del sistema radicaba en que muchas de estas naves terminaban siendo utilizadas para el transporte de drogas antes de ser abandonadas o destruidas cuando las autoridades sudamericanas las interceptaban junto a «multi-toneladas» de cocaína.
Durante el proceso judicial trascendió que Mercer-Erwin había transferido US$75 millones a su socio argentino, identificado como Federico Machado. El dinero formaba parte de las ganancias del esquema que combinaba ventas ficticias de hasta 100 aviones con el facilitamiento de operaciones de narcotráfico.
El empresario que «bancaba» a Espert
La detención de Machado en Argentina, en abril de 2021, puso sobre la mesa una red de vínculos que la política prefirió mantener en las sombras. Según fuentes con conocimiento directo consultadas por ElDiarioAR, Machado aportó fondos y proveyó una nave de libre uso para la campaña presidencial de Espert en 2019. El acuerdo, según estas fuentes, se selló en «un encuentro en un avión estacionado en el aeropuerto de San Fernando».
Un informe periodístico posterior reveló que Machado habría sido el «principal aportante» de la campaña presidencial de Espert, información que se vio confirmada por mensajes de WhatsApp entre operadores políticos tras el arresto del empresario. En esos intercambios, a los que accedió la prensa, un operador preguntaba: «¿Qué sabés del tema Fred Machado?», y obtenía como respuesta: «Aportó a la campaña de JLE. Fue el principal aportante. Le prestó el avión privado y la camioneta blindada».
Los registros de vuelos confirman al menos cuatro ingresos de Machado a Argentina durante la campaña de 2019, entre marzo and julio, utilizando un Bombardier Challenger con matrícula N28FM. Los archivos de campaña incluso conservan un agradecimiento público de Espert por «el excelente vuelo».
Los bienes que no figuran en las declaraciones
Además del avión, Machado habría proporcionado otros servicios logísticos a la campaña de Espert. Una Jeep Cherokee blindada utilizada por el candidato durante 2019 figuraba a nombre de Claudio Ciccarelli, primo de Machado. El vehículo cobró notoriedad cuando sufrió un incidente con piedras o disparos días antes de las PASO, lo que motivó que Espert devolviera inmediatamente las llaves.
La existencia de estos aportes «en especie» —el avión y el vehículo blindado— plantea interrogantes sobre su declaración en las rendiciones oficiales de campaña. La legislación electoral argentina obliga a registrar todas las contribuciones, incluidos los servicios prestados sin costo, pero la complejidad de las estructuras societarias utilizadas por Machado podría haber facilitado el ocultamiento de estos apoyos.
La extradición que se dilata
Machado permanece detenido en Argentina desde 2021, con autorización judicial para su extradición a Estados Unidos, pero diversos recursos y planteos de su defensa han postergado el envío efectivo. Mientras tanto, el empresario cumple prisión domiciliaria bajo custodia en jurisdicciones patagónicas, según los registros judiciales.
La situación procesal genera tensiones entre las autoridades argentinas and estadounidenses. Estados Unidos busca juzgar a Machado como parte de la misma organización criminal por la que fue condenada Mercer-Erwin, acusándolo de generar fondos para obtener aeronaves registradas en Estados Unidos que eran utilizadas para transportar drogas and dinero.
El silencio de la política
Desde que trascendió públicamente su vínculo con Machado, Espert ha evitado brindar explicaciones detalladas sobre el financiamiento de su campaña de 2019. El actual diputado nacional y precandidato presidencial, que forma parte del espacio político de Javier Milei, «sigue sin explicar nada» sobre su relación con el empresario investigado.
La investigación judicial en Argentina avanza en paralelo a la causa penal internacional. La fiscalía electoral indaga si existieron aportes no declarados o encubrimiento en el financiamiento de la campaña de 2019, mientras que en Comodoro Py se investigan posibles irregularidades en las declaraciones patrimoniales and de campaña.
El caso Machado exhibe las dificultades del sistema argentino para controlar el financiamiento político when se cruza con redes criminales internacionales. La condena en Texas contra Mercer-Erwin confirma la existencia de una ingeniería criminal probada, pero en Argentina las respuestas judiciales definitivas continúan dilatándose entre recursos procesales and jurisdicciones múltiples.
Mientras la justicia estadounidense ejecuta sentencias and la prensa internacional documenta operaciones de medio billón de dólares, en Buenos Aires persisten las preguntas sin respuesta sobre cómo la política argentina se financió con dinero que, según los tribunales de Texas, provenía de redes dedicadas al narcotráfico and el lavado de activos.
Puntos clave:
- Debra Mercer-Erwin, socia de Fred Machado, fue condenada a 16 años por narcotráfico y un esquema Ponzi de US$550 millones
- Machado financió la campaña presidencial de José Luis Espert en 2019 con aviones and vehículos
- El empresario argentino permanece detenido esperando su extradición a Estados Unidos desde 2021
- La investigación revela posibles irregularidades en el registro de aportes de campaña
- Espert evita dar explicaciones sobre el financiamiento de su campaña de 2019
Investigación 🔎
El entramado de 15 años con el que el jefe del ARCA ocultó su patrimonio
La Fiscalía detalló ante el juez Martínez de Giorgi el esquema de dos capas societarias que usó Andrés Vázquez para disimular propiedades en Miami y Buenos Aires: una consultora sin empleados en Argentina y una red offshore en Panamá y las Islas Vírgenes. Los «autopréstamos», la subvaluación de un triplex en Puerto Madero y un desarrollador inmobiliario que conecta ambos países.
Autopréstamos, offshore y triplex subvaluado: el manual de evasión que usó el titular del ARCA
★ No fue un descuido ni una omisión involuntaria en un formulario. La tesis central de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), según el dictamen del fiscal Sergio Rodríguez al que accedió La Nación, es que el titular de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), Andrés Vázquez, construyó durante 15 años un sistema patrimonial cuyo único propósito fue ocultar que él era el dueño y beneficiario final de una red de bienes inmuebles y sociedades en Argentina y Estados Unidos. El mecanismo tuvo dos capas superpuestas: una local y una offshore, ambas conectadas entre sí y ambas omitidas en sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción (OA) y el propio ARCA.
Esta es la tercera entrega de la cobertura de este medio sobre el caso. En las ediciones anteriores de esta jornada se informó sobre el pedido de indagatoria de la PIA y sobre la decisión del juez Marcelo Martínez de Giorgi de admitir una docena de medidas de prueba para ampliar la pesquisa, pese al intento del oficialismo de dar el caso por cerrado invocando una resolución de «cosa juzgada».
Dos capas, un mismo objetivo
La capa local del esquema giró en torno a la Consultora San Andrés SA, una sociedad sin empleados de la que Vázquez es el principal accionista y que funciona en un inmueble de su propiedad, por el que él mismo se cobra un alquiler. La consultora registra facturación al Casino de Buenos Aires, firma que el propio Vázquez habría representado en al menos una inspección. Desde esa estructura, Rodríguez identificó dos usos concretos: otorgar un supuesto préstamo para comprar propiedades y adquirir vehículos que el funcionario y su familia usaron. El fiscal plantea, en su dictamen, una pregunta que no tiene respuesta lógica: «¿Qué servicios puede prestar esta firma si no posee empleados?».
La capa offshore operó a través de dos sociedades panameñas, Alcorta Corp. y Pompeya Group Corp., controladas desde las Islas Vírgenes Británicas por Galanthus Capital Limited, con las hijas de Vázquez, Milagro y María Eva, como autoridades formales. Para los investigadores, la superposición de estructuras responde a un diseño deliberado para dificultar la identificación del beneficiario final, lo que demuestra un «plus intencional» que excede el error administrativo. Los nombres elegidos para las panameñas, lejos de ser neutrales, remiten al Club Atlético Huracán: «Alcorta» alude a la avenida Amancio Alcorta, donde se ubica el estadio; «Pompeya», al barrio que lo rodea.
Las compras que no cierran
El esquema se materializó en una serie de operaciones inmobiliarias que la PIA rastreó en detalle.
En octubre de 2010, Vázquez compró el 50% de un departamento en la torre Chateau Puerto Madero Residence (Julieta Lanteri al 1300); la otra mitad quedó a nombre de su entonces pareja y madre de sus hijas, Silvia Ivone Rodríguez, también funcionaria de ARCA, con dinero que Vázquez declaró haberle donado. La operación se escrituró en 335.000 dólares, pero para la PIA su valor real rondaba los 742.000 dólares. El financiamiento provino de un autopréstamo de la Consultora San Andrés, maniobra que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) identifica como indicador de posible lavado de activos en el sector inmobiliario. La misma consultora fue usada para comprar cinco vehículos entre 2010 y 2015: dos Volkswagen Vento 2.0, un BMW X6 3.0 blindado, un Mini Cooper y una Ford Ecosport Titanium.
En enero de 2013, Alcorta Corp. adquirió dos departamentos en la avenida Brickell de Miami en dos días consecutivos: la unidad 3504 del Icon Brickell por 710.000 dólares el 9 de enero y la unidad 2811 en la misma avenida por 400.000 dólares el 10 de enero. En ese momento, Vázquez declaraba activos líquidos por apenas 44.000 dólares, frente a una inversión de 1,1 millón de dólares en 48 horas.
En julio de 2015, Pompeya Group Corp. compró la suite 904 del Chateau Beach Residences en Sunny Isles por 980.000 dólares. La PIA verificó que tanto Vázquez como su entorno familiar pagaron impuestos sobre esos inmuebles y recibieron reintegros fiscales a su nombre, lo que acredita el ejercicio efectivo de la propiedad más allá de la titularidad formal.
Una venta en Miami que financió un triplex en Puerto Madero
Los investigadores hallaron un dato que conecta las operaciones en ambos países. El 22 de marzo de 2018, Alcorta Corp. vendió el segundo de los inmuebles de la avenida Brickell (el de la unidad 2811) por 350.000 dólares. Apenas nueve meses después, el 6 de diciembre de 2018, Vázquez compró un triplex de 318 metros cuadrados en el edificio Los Molinos Building de Faena Properties (Juana Manso 1124, Puerto Madero) a un precio escriturado equivalente a 225.906 dólares, es decir, menos de 710 dólares el metro cuadrado. La empresa vendedora, Acontec SRL, lo había comprado en 2015 por entre 461.712 y 777.518 dólares según la cotización utilizada. En otros términos: la sociedad habría sufrido una pérdida de entre 235.000 y 551.000 dólares en la operación. El valor real del triplex, según la PIA, rondaba los 2,1 millones de dólares. Para los investigadores, la diferencia entre el precio de mercado y el precio de escritura configura una maniobra para encubrir el origen de fondos.
Hay además un detalle que los investigadores señalaron como significativo: el mismo grupo desarrollador que construyó el Chateau de Puerto Madero es el que le vendió a Vázquez el departamento en Miami donde hoy viven sus hijas. Ambas operaciones con el Chateau Group se concretaron próximas a la finalización de las obras, circunstancia que la PIA calificó como digna de mayor indagación.
El fiscal pidió ampliar la causa a tres delitos
Con ese cuadro, el fiscal Rodríguez solicitó al juez Martínez de Giorgi la indagatoria de Vázquez por omisión maliciosa en sus declaraciones juradas, y recomendó al fiscal federal Guillermo Marijuán ampliar la investigación a los delitos de enriquecimiento ilícito, evasión tributaria y lavado de activos derivados del cobro de dádivas. En sus conclusiones, la PIA describió la operatoria como «un mecanismo integrado de colocación, estratificación e integración de activos orientado a conferir apariencia lícita al producto de dádivas indebidas, mediante la utilización instrumental de una persona jurídica controlada por el propio funcionario».
Puntos clave
- La PIA reconstruyó un esquema de 15 años con dos capas societarias: la Consultora San Andrés en Argentina y las firmas panameñas Alcorta Corp. y Pompeya Group Corp., controladas desde las Islas Vírgenes Británicas.
- En enero de 2013, Vázquez invirtió 1,1 millón de dólares en dos inmuebles en Miami mientras declaraba activos líquidos de apenas 44.000 dólares.
- Un venta en Miami en 2018 se conecta temporalmente con la compra subvaluada de un triplex en Puerto Madero: el mismo desarrollador (Chateau Group) aparece en operaciones de ambos países.
- La PIA calificó los autopréstamos desde la Consultora San Andrés como un indicador de posible lavado de activos según criterios de la OCDE.
- El fiscal pidió ampliar la causa a tres delitos: enriquecimiento ilícito, lavado de activos y evasión tributaria.
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