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Política 📢

La nueva hipótesis de la maquilladora y diputada Lemoine sobre el atentado a Cristina

Lo que faltaba: la libertaria volvió a poner en duda la causa por el atentado de 2022. Desde sus redes sociales, apuntó contra el albertismo y profundizó una línea discursiva sin respaldo judicial ni evidencia pública.

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La diputada nacional por La Libertad Avanza, Lilia Lemoine, sostuvo que el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner “fue armado por el albertismo”. Lo hizo desde su cuenta de X, sin aportar pruebas ni citar fuentes oficiales. La afirmación se inscribió en una estrategia discursiva que ya había iniciado semanas atrás, cuando relacionó el ataque con supuestas maniobras políticas del peronismo.

“Me pregunto de qué color se pondrá cuando avance la investigación por el supuesto atentado contra la ex Presidente Cristina Kirchner”, había escrito el 8 de abril, en alusión al jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez. La frase fue acompañada por burlas sobre la denuncia mediática de estafa vinculada a la criptomoneda $LIBRA, relacionada con el presidente Javier Milei.

Pese a la gravedad de sus declaraciones, la diputada no ofreció ningún sustento judicial, documental o periodístico. Las investigaciones judiciales sobre el intento de magnicidio, ocurrido el 1 de septiembre de 2022, continúan su curso sin registrar hasta el momento indicios que involucren a referentes del oficialismo de entonces.

Un historial de gestos provocadores y vínculos polémicos

La declaración de Lemoine no fue aislada. En enero de 2023, la diputada invitó al Congreso al fundador de la agrupación de ultraderecha Revolución Federal, Leonardo Sosa. El hecho causó conmoción, ya que Sosa está involucrado en la causa por el atentado. Desde el bloque de LLA reconocieron la invitación, aunque el propio Sosa declaró que su presencia se debió a un grupo de “libertarios que querían hacer el aguante” al gobierno de Milei.

Revolución Federal se encuentra bajo investigación judicial por incitación a la violencia y por su presunto vínculo con el entorno de los autores materiales del ataque a la ex vicepresidenta. El grupo difundió consignas violentas y realizó escraches frente al Instituto Patria, el Congreso y la Casa Rosada.

Los vínculos entre sectores libertarios, grupos de ultraderecha y los acusados del atentado fueron objeto de múltiples pedidos de investigación por parte de la querella de Cristina Kirchner. La causa principal, a cargo de la jueza María Eugenia Capuchetti, fue duramente cuestionada por su lentitud y la falta de impulso a líneas investigativas que podrían involucrar a actores políticos.

La contraofensiva de Milman: ¿una maniobra judicial o una estrategia de defensa?

La polémica creció aún más con la aparición de Gerardo Milman. El diputado del PRO se presentó en los tribunales de Comodoro Py para denunciar a Cristina Fernández por “autoatentado”. El legislador quedó imputado en una causa conexa luego de que un testigo declarara haberlo escuchado decir, 48 horas antes del ataque: “Cuando la maten yo voy a estar camino a la costa”.

“Efectivamente mañana a las 10 voy a hacer una declaración espontánea en el juzgado”, confirmó Milman en diálogo con la prensa. Su presentación judicial parece responder a una estrategia defensiva, en momentos en que la causa avanza sobre su entorno.

El giro discursivo y judicial de sectores cercanos al oficialismo apunta a instalar la teoría del “autoatentado”, desestimada por la querella y no respaldada por la prueba reunida en el expediente. Desde el entorno de la ex presidenta señalaron que se trata de un intento de encubrimiento y una maniobra para entorpecer la investigación.

Un discurso que busca instalar sospechas sin evidencia

Las declaraciones de Lilia Lemoine se sumaron a un clima de sospechas alimentado desde sectores de La Libertad Avanza. Sin embargo, ni la justicia federal ni la fiscalía que intervienen en la causa aportaron elementos que permitan sostener la hipótesis de un atentado “armado”.

Por el contrario, los informes oficiales confirmaron que el ataque fue perpetrado por Fernando Sabag Montiel, Brenda Uliarte y Nicolás Carrizo, integrantes de un entorno marginal, con contactos aún poco claros con financistas y operadores de la derecha digital.

Las manifestaciones públicas de la diputada libertaria parecen orientadas más a deslegitimar a la víctima que a colaborar con el esclarecimiento de los hechos. La causa judicial sigue sin un avance claro en cuanto a autores intelectuales y sin definiciones sobre posibles instigadores.

Elecciones

El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos

El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.

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El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.

Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.

Un reconocimiento con letra chica

El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».

Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.

El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.

El libreto de la ultraderecha brasileña

La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.

Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.

El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.

Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.

Trump y la sombra de Washington

El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.

Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».

En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.

Lo que tenés que saber:

  • El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
  • Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
  • Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
  • Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
  • Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.

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