Conectate con El Argentino

Elecciones

Ni Milei lo comprende: «Es la primera vez que gana alguien que dice que va a hacer ajuste»

El presidente electo anticipó que el 11 de diciembre enviará al Congreso un paquete grande de leyes que tendrá como eje central la denominada “reforma del Estado”, y advirtió que en caso de conflictividad social «va a usar toda la fuerza de la ley». 

Publicado hace

#

El presidente electo, Javier Milei, reconoció que la inflación podría persistir durante otros «18 y 24 meses», remarcó que restringirá la obra pública, que su plan económico será «de shock y descartó un nuevo Plan Bonex para resolver la deuda del Banco Central con las entidades financieras.

Shock confirmado

«Voy a hacer ajuste de shock y con el compromiso de generar un equilibrio fiscal», afirmó Milei, y advirtió que en caso de conflictividad social va a usar «toda la fuerza de la ley porque el orden se respeta». Enfatizó que «dentro de la ley todo, fuera de la ley nada».

En declaraciones a Neura Media, el economista libertario destacó la elección que hizo e insistió en que el ajuste lo «va a pagar la casta».

«Es la primera vez que gana alguien que dice que va a hacer ajuste. No lo va a pagar la gente de bien, lo va a pagar la política, la casta, los empresarios prebendarios, los medios corruptos y los profesionales que dependen de los políticos», indicó el actual diputado nacional que ganó el balotaje presidencial el pasado domingo.

Indicó que el ajuste que realizará permitirá el «equilibrio fiscal», que va a ser «tremendo» con la subida de los sueldos en dólares, y la «caída de la pobreza e indigencia».

Sobre la situación económica que heredará, Milei agregó que el 10 de diciembre le va a contar a la gente «la cantidad de bombas que están plantadas y que vamos a hacer todo lo humanamente posible para evitar la hiperinflación. Es probable que tengamos que soportar 6 meses duros, pero que van a ser la base del despegue de Argentina”.

El presidente electo criticó asimismo la emisión monetaria y sostuvo que «una parte de ella se volcó a la inflación». En ese marco, dijo que «el día que cortás con la emisión, si no te cae la demanda de dinero, la inflación va a seguir por 18 o 24 meses. La convertibilidad (en el Gobierno de Carlos Menem), el programa más exitoso de la historia argentina, tardó 20 meses» en estabilizar la economía.

Luego, al ser consultado por la situación de la obra pública, reiteró su propuesta de eliminarla e impulsó la propuesta de iniciativa de obra privada a la chilena.

«Nosotros no tenemos plata. Con lo cual esas obras pueden ser entregadas al sector privado. Nosotros no tenemos plata. Que los intendentes busquen la manera de financiarlo», advirtió.

Consultado por la conflictividad social, el presidente electo indicó que estos sectores forman parte de una «minoría bulliciosa».

«Mayormente son minorías bulliciosas. Los argentinos de bien les dieron una cachetada en las elecciones. Mi compromiso con los argentinos es generar empleos de calidad, terminar con la inseguridad. Nosotros vamos a hacer todo lo necesario dentro de nuestra posibilidad», abundó.

Sobre este aspecto, sostuvo: «Dentro del discurso está todo. Dentro de la ley todo y fuera de la ley nada. No vamos a aceptar ser extorsionados por aquellos que usan la violencia para mantener sus privilegios. Vamos a usar la fuerza de la ley. El orden se respeta».

El presidente electo contra el propio Estado que gobernará

Sobre el apoyo de los diferentes sectores sociales a su candidatura sostuvo: «El mensaje de la libertad es transversal. El liberalismo fue creado para liberarnos del yugo opresor del Estado. El ‘Estado presente’ es lo que nos está empobreciendo».

Sobre este aspecto, indicó: «La gente interpretará nuestro mensaje. En nuestro acto vas a encontrar chicos con motosierra, billetes con dólares con mi cara y la bandera de Israel. Entendieron mi política fiscal, monetaria e internacional».

Criticó la política de asistencialismo y remarcó: «Esa política genera pobreza, dependencia y degradación del ser humano».

La supuesta dolarización

Respecto al proyecto de dolarización de la economía nacional, indicó que “la idea es que podamos instrumentarla en un año”.

Luego de cuestionar las políticas monetaria y fiscal del Gobierno actual, el mandatario electo sostuvo que “todo lo hecho en estos últimos dos años va a seguir impactando” y aclaró que “no es que vos vas a cambiar las cosas de un día para el otro, eso hay que tenerlo presente porque los resultados tampoco van a ser instantáneos”.

Por último, el dirigente de LLA vaticinó que si sus planes tienen éxito “las elecciones de medio término en 2025 serán históricas y la base para profundizar aún más las reformas estructurales”.

“Será una economía donde habría un crecimiento económico muy fuerte y una recuperación de los salarios reales, en especial medidos en dólares, y con gran caída de pobreza e indigencia”, se entusiasmó.

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

Publicado hace

#

Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo