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Pobreza

La motosierra de Milei rebanó los remedios gratuitos de los jubilados

«Hay personas que no pueden pagar los remedios», dicen los farmacéuticos, ahogados por un ajuste brutal.

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Lo que tenés que saber

  • PAMI dejó de cubrir al 100% un listado de 44 medicamentos esenciales.
  • El cambio afectó a 5 millones de jubilados, que enfrentan dificultades económicas.
  • La venta de medicamentos esenciales disminuyó en farmacias.
  • Expertos advierten sobre los riesgos de interrumpir o modificar dosis de medicamentos.

Cambios en la cobertura de medicamentos

El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) implementó recortes significativos en la cobertura de medicamentos. Un total de 44 fármacos que antes eran cubiertos al 100% ahora tendrán diferentes niveles de cobertura, lo que afecta a una población vulnerable de aproximadamente 5 millones de jubilados. Esto incluye tratamientos vitales como antibióticos, corticoides, antiparasitarios y medicamentos para el dolor.

La reducción también impacta a aquellos remedios que formaban parte del plan Vivir Mejor, el cual garantizaba la cobertura total. Esta modificación se traduce en una baja en la accesibilidad a medicinas, aumentando las dificultades económicas para muchos jubilados, que ya destinan más del 50% de sus ingresos a la compra de fármacos.

Consecuencias en la salud de los jubilados

Según Marcela Coretti, referente del Colegio de Farmacéuticos de la Zona Andina, “se están viendo personas que realmente no pueden pagar los medicamentos”. Esto sugiere que muchos jubilados están optando por no adquirir fármacos o por reducir las dosis, lo que puede tener graves repercusiones para su salud.

Oscar Atienza, especialista en Salud Pública, sostiene que “no hay posibilidad de dejar de tomar medicamentos recetados”. La continuidad en el tratamiento es esencial para evitar complicaciones en condiciones como la hipertensión y la diabetes, que requieren una adherencia estricta a las dosis prescritas.

Reacciones y críticas al recorte

El recorte de medicamentos se considera un “punto de inflexión al corazón” de la atención médica para los adultos mayores, según Atienza. Si bien se reconoce la necesidad de racionalizar algunos tratamientos que no se utilizaban, el actual cambio de cobertura impacta severamente en la vida de los jubilados.

El especialista enfatiza que “los costos de los medicamentos son elevados” y la situación se agrava por el hecho de que muchos laboratorios han dejado de entregar muestras gratuitas. Esto limita aún más las opciones para quienes dependen de la cobertura de PAMI.

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Nuevas patologías y desafíos sanitarios

La situación sanitaria se complicó este año, con un aumento notable en casos de dengue y sífilis. Atienza menciona que “los abuelos van a estar complicados” no solo por el acceso limitado a medicamentos, sino también por una mala alimentación y altos niveles de estrés, factores que afectan gravemente su salud.

Además, hay preocupación por la agresión hacia los profesionales de la salud, quienes enfrentan un creciente nivel de tensión en sus interacciones con pacientes y familiares, lo que refleja un clima de descontento general en el sistema de salud.

En este contexto, muchos se preguntan si las políticas del Gobierno tienen un impacto en la población jubilada, apuntando a un ahorro a costa de la salud de los más vulnerables.

Pobreza

Récord desde 2018, pero con alerta: según UNICEF hay 5,1 millones de chicos pobres en Argentina

El organismo registró una baja de la pobreza infantil al 42,3% en el segundo semestre de 2025, el nivel más bajo desde 2018. Pero el organismo ya proyecta un rebote al 44,4% en el primer semestre de 2026. La UCA, con metodología propia, ubica la cifra en el 53,6%.

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El Argentino Diario-Personas en situación de calle.
Dos informes, dos brechas: por qué la pobreza infantil en Argentina no cede aunque bajen las estadísticas.

Un nuevo informe de UNICEF Argentina registró una baja significativa de la pobreza infantil al 42,3% en el segundo semestre de 2025, el nivel más bajo desde el año 2018. Sin embargo, el propio organismo advierte que la mejora no se consolida: para el primer semestre de 2026, las proyecciones indican un nuevo repunte hacia el 44,4%. Los datos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), con una metodología de medición diferente, ubican la pobreza infantil en el 53,6% para el mismo período, lo que revela que la brecha entre los distintos registros sigue siendo amplia y que la situación estructural de las infancias argentinas está lejos de resolverse.

5,1 millones de chicos debajo de la línea de pobreza

Según el informe de UNICEF Argentina titulado Pobreza monetaria y privaciones vinculadas a derechos en niñas y niños, elaborado con datos oficiales del INDEC correspondientes al segundo semestre de 2025, 5,1 millones de niñas, niños y adolescentes vivían en hogares pobres al cierre del año pasado. Esa cifra representa una reducción respecto de los 6,3 millones registrados en 2024. El 9,4% de los menores se encontraba además en situación de indigencia.

La pobreza infantil medida por UNICEF más que duplica la pobreza general: mientras la tasa para el conjunto de la población se ubicó en el 28,2% en el segundo semestre de 2025, entre niñas, niños y adolescentes llegó al 42,3%. La misma brecha se reproduce en la indigencia, que afectó al 6,3% de la población total pero al 9,4% de los menores de edad.

La UCA da otra foto: el 53,6% de los chicos, pobres

La diferencia con los datos de UNICEF no es menor: el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, que utiliza la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), registró para 2025 una pobreza infantil del 53,6% y una indigencia del 10,7%. Ambas cifras, aunque mejores que el pico histórico del 62,9% alcanzado en 2023, siguen siendo muy superiores a los registros previos a la última gran crisis. En 2010, la pobreza infantil medida por la UCA era del 45,2%; es decir que, después de 15 años, la infancia argentina no recuperó siquiera ese piso.

La investigadora Ianina Tuñón, del ODSA, advirtió que la mejora coyuntural no debe confundirse con la solución de un problema estructural, y señaló que la precariedad laboral de los adultos es el factor determinante para revertir la pobreza infantil de manera sostenida.

La desigualdad que el número redondo oculta

Los datos de ambos organismos coinciden en señalar que la pobreza infantil no se distribuye de manera homogénea. Según la UCA, entre los adolescentes de 13 a 17 años la pobreza llegó al 56,5%, y la brecha territorial es pronunciada: en el Conurbano bonaerense alcanzó al 62,7% de la infancia, contra el 23,8% registrado en la Ciudad de Buenos Aires. El informe de UNICEF, por su parte, señala que cuando el hogar tiene como único sostén a una mujer, la pobreza infantil trepa al 52,8%; y que en hogares donde el adulto de referencia está desocupado, asciende al 74,8%.

La educación también opera como un factor de estratificación: en hogares con bajo nivel educativo, la pobreza infantil alcanza al 68% de los menores. Además, siete de cada diez hogares con chicos recurrieron en algún momento a estrategias de supervivencia económica como el endeudamiento, la venta de pertenencias o el consumo fiado.

Hambre estructural: casi 3 de cada 10 chicos con inseguridad alimentaria

Uno de los datos más alarmantes del informe de la UCA es que el 28,8% de los niños y adolescentes atravesó situaciones de inseguridad alimentaria durante 2025, y un 13,2% lo hizo en su forma más severa, lo que equivale en la práctica a episodios de hambre. Como contracara, la asistencia alimentaria gratuita, a través de comedores escolares, comunitarios y programas como la Tarjeta Alimentar, alcanzó un récord del 64,8%, lo que evidencia que el Estado contiene el hambre con redes de emergencia mientras los ingresos familiares no logran cubrir las necesidades básicas.

El informe de la UCA también señala que la indigencia en chicos y chicas sería seis puntos porcentuales mayor si no existieran las transferencias monetarias como la Asignación Universal por Hijo (AUH), que llegó al 42,5% de los menores. El organismo advierte que estos programas son clave pero insuficientes, ya que no logran cubrir a toda la población vulnerable.

Privaciones que van más allá del ingreso

El informe de UNICEF incorpora además una dimensión de privaciones no monetarias: el 42,8% de los chicos presentó al menos una privación vinculada a vivienda, saneamiento, acceso al agua, hábitat, educación o protección social. A su vez, el 19,8% dejó de asistir a consultas médicas u odontológicas por falta de recursos económicos, siendo la salud bucal la prestación más postergada.

El rebote que se viene: la alerta de UNICEF para 2026

La señal de advertencia más contundente del informe de UNICEF Argentina es prospectiva. El organismo proyecta que para el primer semestre de 2026, la pobreza infantil podría trepar al 44,4%, revirtiendo parte de la baja observada en 2025. Los factores que explican esa proyección son la dinámica de los ingresos de las familias frente al avance de las canastas básicas, la evolución del mercado laboral y el impacto de las transferencias sociales: todos variables que, en el contexto del ajuste del gobierno de Javier Milei, no muestran señales de mejora estructural.

Los datos de la UCA refuerzan esa lectura de fondo: la tendencia histórica desde 2010 es ascendente, con breves períodos de alivio que no logran revertir el deterioro acumulado. La pobreza infantil argentina no es una anomalía coyuntural; es el resultado de décadas de precarización laboral, desinversión social y crisis recurrentes que el ajuste fiscal profundiza en lugar de corregir.

Puntos clave

  • UNICEF registró una pobreza infantil del 42,3% en el segundo semestre de 2025, el nivel más bajo desde 2018, aunque proyecta un rebote al 44,4% para el primer semestre de 2026.
  • La UCA ubica la pobreza infantil en el 53,6% con su propia metodología, una cifra que triplica la pobreza general del 28,2% registrada por el INDEC.
  • El 28,8% de los chicos atravesó inseguridad alimentaria en 2025, y un 13,2% lo hizo en su forma más severa, según la UCA.
  • En el Conurbano bonaerense, la pobreza infantil llegó al 62,7%, más del doble que en la Ciudad de Buenos Aires (23,8%).
  • La indigencia infantil sería seis puntos mayor sin transferencias monetarias como la AUH, que sin embargo no alcanza a cubrir a toda la población vulnerable.
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