Gremiales
La pulseada por el control del Servicio Exterior: cinco votos dividieron la Cancillería
Por apenas cinco sufragios, el kirchnerismo no logró quedarse con APSEN. La elección de octubre de 2025 dejó al descubierto las internas en el Palacio San Martín y el poder que mantienen el kirchnerismo, pese a las bravuconadas de Milei y su discurso de «limpieza ideológica».
⬛ Cinco votos. Apenas cinco. Eso fue lo que separó al kirchnerismo de conquistar APSEN, la Asociación Profesional del Servicio Exterior de la Nación, el sindicato que desde 1985 representa a los diplomáticos bajo la Ley 20.957. Ese margen, en la elección de octubre de 2025, no fue un simple trámite gremial: fue una batalla por el alma de la Cancillería argentina.
En el Palacio San Martín de la calle Esmeralda se jugaba mucho más que la presidencia de un sindicato. Estaba en disputa quién dictaría las reglas del servicio exterior. Con cerca de mil afiliados —el 94% de los diplomáticos activos y jubilados, según fuentes consultadas por este medio—, APSEN se convirtió en un tablero político donde cada voto era un mensaje cifrado sobre lealtades y proyectos encontrados.
El canciller entre dos aguas
El epicentro de esta pulseada es Gustavo Werthein, empresario que llegó al cargo de canciller en noviembre de 2024 tras la salida abrupta de Diana Mondino. Oficialmente, la causa fue el voto argentino contra el embargo a Cuba en la ONU. Sin embargo, según fuentes del ministerio consultadas, la verdadera razón habría sido su insistencia en el ingreso a la OCDE y reformas en patentes que afectaban intereses empresariales poderosos.
Desde su llegada, Werthein prometió alinear la diplomacia con «la visión del Presidente», emprendió auditorías en busca de «agendas enemigas» y lanzó recortes drásticos. El decreto 169/2025 formalizó su plan: unificación de sedes diplomáticas —hasta ahora sólo concretada en la fusión de representaciones en Montevideo—, revisión de embajadas sin vínculos comerciales relevantes y modificaciones estructurales como la Subsecretaría de Asuntos Latinoamericanos.
Pero en los pasillos del Palacio San Martín las sombras persistieron. La renuncia en julio de 2025 de Eduardo Bustamante, vicecanciller nombrado en los últimos días de gestión de Mondino, no despejó el panorama. Según denuncias elevadas a senadores como Guadalupe Tagliaferri y Martín Lousteau, de los seis candidatos propuestos para embajador en 2025, cinco tenían cercanía con el kirchnerismo. Además, el 80% de los traslados hacia Europa y Estados Unidos favorecieron perfiles identificados con esa fuerza política.
Dieciséis años de hegemonía K
Antes del 10 de diciembre de 2023, la Cancillería había sido durante dieciséis años un espacio de predominio kirchnerista. Ese tiempo moldeó el escalafón diplomático: ascensos acelerados para funcionarios leales, traslados a Europa para cuadros de La Cámpora que, según un informe interno de 2018 filtrado en 2019, ocuparon el 30% de los destinos más codiciados.
Los diplomáticos que no respondían a esa línea —liberales, radicales conservadores, peronistas no alineados— languidecían en oficinas porteñas o consulados periféricos. «Somos la resistencia silenciosa», confió a este medio una fuente del ministerio que pidió reserva de identidad. «Sin nosotros, la Casa Rosada habría pintado todo de K».
La auditoría prometida por Werthein resultó, hasta ahora, más cosmética que drástica. Y paradójicamente, según datos internos del ministerio, Werthein está en camino a colocar a sus designados en el 40% de los traslados desde 2023. En el exterior, la lista kirchnerista ganó con un 13% más que en Buenos Aires, donde los diplomáticos relegados, hastiados de esperar destinos prometidos por la Ley del Servicio Exterior, votaron contra los favoritos del canciller.
Las dos listas en pugna
La Lista «Nuevo APSEN» se presentó como renovación camporista. Jóvenes diplomáticos radicalizados en la era Alberto Fernández levantaron un discurso combativo, pero perseguían objetivos tradicionales: despachos en Europa, ascensos acelerados. No actuaban solos. Embajadores K con trayectoria —Ainchil, Taccetti, D’Alotto, Dzugala, Figueroa— movían los hilos con maestría acumulada en años de favores políticos. Según una fuente del ministerio que filtró información en 2020, en 2019 el 35% de los traslados a Europa fue para militantes de La Cámpora.
Todos ellos operan bajo la influencia de Eduardo «Gordo» Valdés, operador político desde los días del canciller Rafael Bielsa. «Werthein no elige por ideología, sino por conveniencia. Nos usa para que la máquina no se rompa», dijo a este medio un diplomático con años de carrera que pidió no ser identificado.
Al frente se plantó la Lista «Unidos por el SEN», liderada por Mónica García, embajadora de perfil técnico al frente de la Dirección General de Asuntos Consulares. Con el respaldo de la directiva saliente de Laura Zerillo —quien en 2024 venció a los K por 16 votos—, García emergió tras la salida de la carrera del ex vicecanciller Leopoldo Sahores, quien saltó a la política. Su discurso se enfocó en las instituciones, no en las barricadas. Sin embargo, según pudo confirmar este medio, ni Zerillo ni su equipo han sido recibidos en el despacho de Werthein, eclipsados por la influencia de Karina Milei y Santiago Caputo en las decisiones de Cancillería.
El resultado y sus lecturas
La elección fue más reñida que la de 2024. Según fuentes gremiales consultadas, el 13% más de votos que los K obtuvieron en el exterior no alcanzó para compensar la derrota en Buenos Aires, donde los diplomáticos postergados votaron contra el kirchnerismo. Los jóvenes de «Nuevo APSEN» creyeron que la cancha, inclinada por traslados K, los favorecería. Rechazaron la unidad con «Unidos», alegando «presión de las bases». Apostaron todo. Perdieron por cinco votos.
Hoy los militantes de La Cámpora en la Cancillería pasan facturas, mientras los embajadores K, blindados en sus destinos, planean la próxima jugada. García y su futura directiva enfrentarán una vigilancia feroz: 85 vacantes en 2025 con Europa abierta a funcionarios kirchneristas, traslados discrecionales y la sombra de un canciller que, aunque proclame neutralidad, eligió apostar por los perdedores.
Un reflejo del poder en disputa
Esta elección no es una interna gremial menor. Es un reflejo del poder que se disputa en la política exterior argentina. Mientras el gobierno rompe vínculos con Venezuela y negocia un swap de 20.000 millones de dólares con Estados Unidos, entrega posiciones clave en la Cancillería —pilar de la inteligencia estratégica nacional desde 1963— a quienes mantienen vínculos con sectores que el discurso oficial confronta.
En el fondo, sin los «republicanos anti-K» desairados por los libertarios, el sindicato habría caído en manos kirchneristas. Y en ese ring diplomático, cada ficha, cada traslado, cada voto tiene un peso que va más allá del escritorio: define la Argentina que se quiere mostrar al mundo, la imagen que proyectamos, las cartas que jugamos. Y sobre todo, revela cuán profundo puede llegar el reciclaje político, aunque se lo presente como renovación.
Puntos clave:
• La Lista «Nuevo APSEN», vinculada al kirchnerismo, perdió por apenas cinco votos la conducción del sindicato de diplomáticos frente a «Unidos por el SEN», liderada por Mónica García.
• La elección de octubre de 2025 expuso las internas en el Palacio San Martín, donde persisten redes kirchneristas pese al discurso de «limpieza ideológica» del canciller Gustavo Werthein.
• Según denuncias parlamentarias, el 80% de los traslados hacia Europa y Estados Unidos en 2025 favorecieron perfiles cercanos al kirchnerismo, y cinco de seis candidatos a embajador tenían ese sello.
• La lista K ganó con 13% más de votos en el exterior, pero fue derrotada en Buenos Aires por diplomáticos postergados que votaron contra los favoritos del canciller.
• Con cerca de mil afiliados (94% de los diplomáticos), APSEN se convirtió en un tablero político donde se disputa el control funcional de la Cancillería y la política exterior argentina.
Actualidad
CGT, CTA y UTEP marchan al Congreso con los jubilados en el inicio de un nuevo plan de lucha
La central obrera relanzó su ofensiva contra el gobierno de Javier Milei con una movilización convocada para las 15 en Rivadavia y Rodríguez Peña. El cosecretario general Cristian Jerónimo anticipó que no acompañarán «ninguna ley que presente el Gobierno». El acto marca el inicio de un plan de lucha que podría derivar en un quinto paro general.
La Confederación General del Trabajo (CGT), junto a las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y organizaciones de jubilados, confluirán este miércoles en una nueva jornada nacional de protesta frente al Congreso contra las políticas del gobierno de Javier Milei. La convocatoria, que se extenderá con adhesiones del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) del gobernador Axel Kicillof y del Frente de Izquierda (FIT), marcó el relanzamiento formal de un plan de lucha acordado entre las tres centrales sindicales luego de la pausa que impuso el Mundial de Fútbol 2026.
«No acompañamos ninguna ley que presente el Gobierno»
El cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, fue contundente en declaraciones radiales durante la previa de la movilización: la central obrera no acompañará «ninguna ley que presente el Gobierno», porque «se va todo a contramano de lo que necesita la sociedad». El dirigente también hizo un repaso de la historia de conflictividad entre el sindicalismo y la actual administración: «La CGT, que asumió este gobierno a los 15 días, le hizo el primer paro general, y de ahí hasta acá le hizo cuatro paros generales. Cuando se planteó lo de la reforma laboral, se hicieron tres movilizaciones, un paro general, más de 14 movilizaciones que acompañó la CGT», recordó.
Jerónimo también señaló que el problema estructural que enfrenta la economía argentina no se resuelve con la agenda oficial: «El problema más grande que tiene la mayoría de las actividades es lo que les está sucediendo a las empresas: que no hay trabajo, que hay una recesión profunda y que lo único que se ve todos los días es cómo cierra una empresa». Su par en el triunvirato, Jorge Sola, había anticipado días atrás que la central marcharía «para poner en evidencia lo que sucede con los trabajadores».
Cuatro paros generales y una reforma laboral ya aprobada
La movilización de este miércoles se produce en un contexto de derrota parcial para el sindicalismo. La Sala IV de la Cámara Contencioso Administrativo Federal rechazó la apelación de la CGT y dejó vigentes los artículos más cuestionados de la Ley de Modernización Laboral, aprobada en el Congreso en febrero de 2026 tras el cuarto paro general de la central obrera. Aquella huelga, que el propio Sola cifró con un acatamiento superior al 90%, no alcanzó para frenar la norma que, según la CGT, «retrocede 100 años» en materia de derechos laborales.
Los cuatro paros generales bajo la gestión Milei se realizaron el 24 de enero y el 9 de mayo de 2024, el 10 de abril de 2025 y el 19 de febrero de 2026. A eso se suman más de 14 movilizaciones vinculadas al rechazo de la reforma laboral y marchas en defensa de la universidad pública y el sistema de salud. Pese al historial de conflictividad, el Gobierno resistió cada uno de esos embates y avanzó con su agenda de desregulación y ajuste sin modificar su rumbo central.
Jubilados en el centro de la escena
La jornada de este miércoles se articuló en torno a la protesta que distintas organizaciones de jubilados vienen realizando cada semana frente al Congreso. Los manifestantes se concentrarán desde las 15 en la intersección de las avenidas Rivadavia y Rodríguez Peña para marchar luego hacia la Plaza del Congreso. Las consignas centrales apuntan a la defensa del sistema previsional, el reclamo de una recomposición real de los haberes y el rechazo a las políticas económicas de la administración nacional, que profundizaron la pérdida de poder adquisitivo de los sectores pasivos.
La cuenta verificada de la CGT en la red X convocó a la movilización bajo la consigna: «La seguridad social es un derecho: marchamos junto a las y los jubilados. En defensa de sus derechos, sus ingresos y una vida digna». Además de la concentración central en Buenos Aires, se prevén actos y concentraciones en las regionales de distintas provincias, con actividades confirmadas en Rosario, Córdoba, Mendoza y Tucumán, entre otras ciudades.
Un plan de lucha que se extiende hasta noviembre
La movilización de este miércoles es solo el punto de partida de una serie de protestas que las centrales sindicales acordaron extender hasta noviembre de 2026. La próxima fecha confirmada es el 7 de agosto, Día de San Cayetano, patrono del Trabajo, cuando se prevé una nueva concentración masiva. Los dirigentes sindicales no descartaron convocar un quinto paro general si el Gobierno no da respuestas a los reclamos del movimiento obrero, aunque por el momento la estrategia apuesta a una escalada progresiva de protestas en lugar de medidas de fuerza inmediatas.
El operativo de seguridad desplegado para la jornada implicará cortes de tránsito en los alrededores del Congreso y restricciones en las principales arterias del centro porteño. Los organizadores de algunas concentraciones del interior resolvieron no anunciar previamente los puntos de concentración para evitar interferencias de las fuerzas de seguridad, una práctica que se viene repitiendo en protestas recientes.
El trasfondo: un sindicalismo que no cierra la tregua
Pese a que el Gobierno logró corregir, mediante negociaciones reservadas, algunas de las disposiciones más lesivas para la caja sindical incluidas en la Ley de Modernización Laboral, el gesto no alcanzó para sellar una tregua. La CGT retoma la ofensiva en un contexto político marcado por el inicio del ciclo electoral de 2027 y la necesidad de las centrales sindicales de mostrar capacidad de movilización frente a sus propias bases. El rechazo explícito de Jerónimo a cualquier proyecto legislativo del Ejecutivo, sin distinción, constituye una señal política de que el sindicalismo no está dispuesto a acompañar la segunda etapa del ajuste libertario, que incluye una nueva reforma que el Gobierno planea enviar al Congreso con capítulos que fueron eliminados del texto original de la ley laboral.
Puntos clave
- CGT, CTA y UTEP marchan este miércoles al Congreso junto a jubilados, con concentración desde las 15 en Rivadavia y Rodríguez Peña.
- El cosecretario Cristian Jerónimo confirmó que la central no acompañará ninguna ley del Gobierno de Milei.
- La CGT acumula cuatro paros generales desde diciembre de 2023; el quinto no está descartado.
- El plan de lucha acordado entre las tres centrales se extenderá hasta noviembre, con la próxima fecha el 7 de agosto en San Cayetano.
- El Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof y el FIT adhirieron a la convocatoria, sumando volumen político a la protesta.
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