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Legislativo

Bullrich reclama que Villarruel “tome partido por el Gobierno” y empuje los proyectos oficialistas en el Senado

La ministra de Seguridad y senadora electa de La Libertad Avanza cuestionó el rol que cumple la vicepresidenta al frente de la Cámara alta y pidió que «ayude a empujar» las iniciativas del gobierno de Javier Milei, aunque aclaró que «sin violar el reglamento».

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La disputa Bullrich-Villarruel expone la tensión entre lealtad política y separación de poderes.

★ La ministra de Seguridad Nacional y senadora electa por La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, apuntó directamente contra la vicepresidenta Victoria Villarruel y cuestionó su desempeño al frente del Senado. En declaraciones televisivas a La Nación +, Bullrich aseguró que Villarruel «se coloca como presidente del Senado, pero sin tomar partido» por el Gobierno de Javier Milei.

La crítica de Bullrich llegó después de una reunión que mantuvieron ambas dirigentes, en la que, según la ministra, quedaron claras «las diferencias respecto a cómo encarar el futuro». La senadora electa comparó la actitud de Villarruel con la del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien sí «toma partido» en los debates parlamentarios.

Bullrich pide colaboración sin «violar el reglamento»

«El objetivo que yo voy a buscar, conjuntamente con todo nuestro bloque, es que la vicepresidenta, sin violar el reglamento, porque no hace falta violarlo, ayude a empujar los proyectos que el Gobierno precisa para que la Argentina crezca cada vez más», declaró Bullrich, en un intento por morigerar el reclamo pero sin abandonar la exigencia hacia Villarruel.

La ministra reconoció que el oficialismo debe «construir una mayoría» en el Senado y que es necesario «aprovechar la oportunidad del voto popular» obtenido en las elecciones legislativas del pasado 26 de octubre. En ese marco, Bullrich destacó lo que consideró logros del gobierno libertario: «Generamos acuerdos internacionales inéditos y logramos ser un país que con índices de seguridad mejor de otros».

Villarruel responde: «No tengo facultades para obstaculizar ni interrumpir»

La respuesta de Villarruel no se hizo esperar. En declaraciones posteriores al encuentro con Bullrich, la vicepresidenta explicó que en la reunión abordaron el funcionamiento del Senado y le recordó a la senadora electa que ella «no tiene facultades para obstaculizar o para interrumpir» el ejercicio parlamentario en la Cámara alta.

«Le quise hacer la aclaración a ella, más que nada, para que tenga presente que yo tengo facultades que están muy definidas por la Constitución y por el reglamento de la Cámara, y que apuntan a que se garantice siempre la independencia de poderes y el respeto a las facultades que tiene el Poder Legislativo. Siempre hubo colaboración de mi parte y siempre la va a haber», indicó Villarruel, marcando una diferencia entre colaboración y subordinación al Ejecutivo.

El planteo de la vicepresidenta pone en evidencia la tensión entre dos visiones sobre el rol que debe cumplir quien preside el Senado: mientras Bullrich pretende que Villarruel actúe como un operador político del oficialismo, la vicepresidenta reivindica la autonomía del Poder Legislativo y su función como garante del funcionamiento institucional de la Cámara.

Las prioridades de La Libertad Avanza en el Congreso

Bullrich también detalló cuáles son los temas que el oficialismo considera prioritarios para avanzar en el Congreso: «el orden, la seguridad, la economía y las leyes que se necesitan». En ese último punto, la ministra hizo referencia específica a la «modernización» de la reforma laboral que el Gobierno pretende aprobar en el Congreso Nacional, un proyecto que genera fuerte rechazo en los sectores sindicales y la oposición.

La ministra reconoció que su rol como senadora será «muy diferente» al que viene cumpliendo en el Ejecutivo. «Paso de realizar una tarea absolutamente ejecutiva, donde tomo decisiones todo el tiempo, a tener una tarea de conversación y garantizar que haya 37 y un poco más de soldados para los votos que necesitan los proyectos del oficialismo. Es una tarea muy diferente, que no la conozco, pero me tengo que acostumbrar», concluyó.

La disputa entre Bullrich y Villarruel expone una de las tensiones internas más evidentes de La Libertad Avanza, en un momento en que el Gobierno necesita del Congreso para aprobar iniciativas clave de su agenda legislativa. La pregunta que queda flotando es si Villarruel mantendrá su postura de respetar la institucionalidad del Senado o si terminará cediendo ante la presión del oficialismo.

Puntos clave:

• Patricia Bullrich criticó a Victoria Villarruel por no «tomar partido» por el Gobierno en su rol como presidenta del Senado

• La ministra y senadora electa pidió que Villarruel «ayude a empujar» los proyectos oficialistas, aunque «sin violar el reglamento»

• Villarruel respondió que sus facultades están «muy definidas por la Constitución» y que debe garantizar «la independencia de poderes»

• La vicepresidenta le recordó a Bullrich que no tiene atribuciones para «obstaculizar o interrumpir» el funcionamiento parlamentario

• El oficialismo busca aprobar su agenda legislativa, con foco en seguridad, economía y la reforma laboral

Cultura

Más destrucción de Milei: buscan derogar la Ley que protege a las librerías

Un anteproyecto impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado propone eliminar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera. Libreros, editoriales y entidades del sector alertaron que la medida favorecería la concentración del mercado, pondría en riesgo a las librerías independientes y afectaría la bibliodiversidad en la Argentina.

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El Gobierno nacional impulsa un anteproyecto para derogar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera y la iniciativa encendió las alarmas en toda la cadena del libro. Desde editoriales, librerías independientes y cámaras del sector advirtieron que la eliminación de la norma favorecería la concentración del mercado, reduciría la oferta editorial y pondría en riesgo cientos de comercios dedicados a la venta de libros en todo el país.

La iniciativa fue elaborada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger, y apunta a eliminar una legislación vigente desde hace más de dos décadas que establece el precio único de venta al público para los libros.

Qué establece la Ley de Defensa de la Actividad Librera

La Ley 25.542, sancionada en 2001 y vigente desde 2002, obliga a que cada libro tenga el mismo precio de venta en cualquier librería del país, independientemente del canal comercial donde se adquiera.

La norma contempla excepciones para determinadas operaciones, como descuentos de hasta el 10% durante ferias del libro o ventas a bibliotecas e instituciones culturales, y rebajas de hasta el 50% para compras destinadas a programas públicos de distribución gratuita. También excluye a libros usados, de colección, artesanales, descatalogados o importados a precio de saldo.

El objetivo de la ley fue evitar que grandes cadenas comerciales o plataformas con mayor poder económico utilicen los libros como producto de atracción mediante descuentos imposibles de igualar para las librerías independientes.

El sector advirtió por el impacto de la derogación

La posible eliminación de la norma recibió un amplio rechazo de las principales entidades vinculadas al mundo editorial.

Desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) sostuvieron que el precio único «es la herramienta fundamental para proteger a las librerías independientes y a las editoriales pymes frente a la concentración del mercado», además de garantizar el acceso federal a la lectura y preservar la bibliodiversidad.

En la misma línea, la Cámara Argentina de Librerías Independientes (CALI) consideró que la iniciativa constituye «un ataque contra la cultura» y remarcó que cada librería representa un espacio de encuentro, promoción de nuevos autores y desarrollo de la industria editorial.

La Fundación El Libro, organizadora de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, también expresó su preocupación y afirmó que la legislación permitió sostener durante más de veinte años una amplia red de librerías independientes en todo el territorio nacional, reconocida internacionalmente por su diversidad y alcance.

Advierten por el futuro de las librerías de barrio

Libreros de distintas provincias coincidieron en que la derogación pondría en desventaja a los comercios independientes frente a las grandes cadenas y plataformas de venta online.

María Eugenia Ajamil, responsable de Boutique del Libro de Ushuaia, sostuvo que la normativa permitió que libros de editoriales pequeñas llegaran a todos los rincones del país y alertó que, sin esa protección, «solo sobrevivirán los títulos más rentables».

En el mismo sentido, Giselle Ale, titular de Fray Mocho y Libros de la Arena, de Mar del Plata, recordó que la ley «no le cuesta un peso al Estado» y aseguró que garantiza condiciones equitativas de competencia entre librerías independientes, cadenas comerciales y plataformas digitales.

Desde el sector también remarcaron que la experiencia internacional muestra que, en los países donde se eliminó el precio único del libro, desaparecieron numerosas librerías independientes y el mercado quedó concentrado en pocos actores, con una oferta editorial más reducida y menos espacio para autores emergentes y editoriales de menor escala.

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