La Justicia cerró una causa por la concesión del espectro radioeléctrico de fines de los ’90
En 1998, el entonces presidente Carlos Menem había otorgado por decreto la concesión del espectro radioeléctrico al grupo Thales Spectrum por un canon que se consideró irrisorio para el Estado.
En 1998, el entonces presidente Carlos Menem había otorgado por decreto la concesión del espectro radioeléctrico al grupo Thales Spectrum por un canon que se consideró irrisorio para el Estado argentino.
Por Karina Poritzker
El Tribunal Oral que debía juzgar a ocho personas por la concesión sin licitación previa del control del espacio radioeléctrico al grupo Thales Spectrum durante el menemismo sobreseyó a todos los procesados y resolvió no realizar el juicio.
Se trata de una decisión del Tribunal Oral Federal 2, que hizo lugar a un planteo de la defensa de uno de los acusados, el exsecretario de Comunicaciones en los 90, Germán Kammerath, al que adhirió la fiscalía, según el fallo al que tuvo acceso Télam.
En rigor, los jueces Jorge Gorini, Enrique Signori y Rodrigo Giménez Uriburu sobreseyeron a todos los acusados y no harán el juicio oral porque concluyeron que la postura de la fiscalía es «vinculante».
En 1998, el entonces presidente Carlos Menem otorgó por decreto la concesión del espectro radioeléctrico a Thales por un canon que se consideró irrisorio para el Estado argentino.
El contrato con la filial argentina de la empresa francesa fue rescindido en el 2003 por el fallecido expresidente Néstor Kirchner, tras un informe de la Auditoría General de la Nación que dio cuenta de un multimillonario perjuicio para el Estado.
La investigación estuvo abierta más de dos décadas, desde el 2001, en los tribunales federales de Retiro hasta que en 2015 llegó a juicio y ahora se resolvió sobreseer sin debate oral.
El Tribunal hizo lugar a un planteo de «excepción de falta de acción» de la defensa del exfuncionario Kammerath, que planteó que el delito por el cual se envió el caso a juicio, peculado, no se cometió.
«No es posible establecer que en este caso haya existido sustracción en el sentido del peculado, siendo que la «asignación de licencias» resultaba un deber de su defendido como Secretario de Comunicaciones», argumentó la defensa de Kammerath.
Además añadió que las bandas «han sido devueltas – conforme lo habilita la concesión y podían jurídicamente ser revocadas en cualquier momento por el Estado ante el incumplimiento», por lo cual «las licencias en modo alguno habían desaparecido del ámbito administrativo».
Al opinar sobre la cuestión, el fiscal ante el Tribunal, Abel Córdoba, coincidió en que el «peculado», en base al cual fue enviada la causa a juicio, no pudo cometerse y que en todo caso si hubo otros delitos, como defraudación a la administración pública, ya estarían prescriptos por el paso del tiempo.
«Existen escollos insalvables que tornan ocioso mantener la acusación hasta el desenlace del eventual debate», concluyó en referencia a la «conducta descrita en el requerimiento de elevación a juicio».
El delito de peculado, que prevé hasta diez años de cárcel, «exige que el bien sea separado de la esfera de custodia del funcionario» acusado, algo que no puede darse en el caso porque «la Administración carece de poder de disposición respecto al espectro radioeléctrico» y «el Estado nunca pierde el dominio del bien».
Los beneficiados con el fallo son Kammerath, Alejandro Cima, Marcos Álvarez, Gustavo Supera, Miguel Cappa, Pedro Castoldi, Roberto Castoldi y Carlos Castoldi.
«La falta de acusación en esta etapa del proceso da cuenta de la inexistencia de controversia y de un caso sobre el que este Tribunal pueda, eventualmente, dictar una sentencia», sostuvo el TOF2.
Los jueces argumentaron que «no queda otra alternativa más que dar por concluido el proceso, dictando una resolución que desvincule definitivamente y sin premuras a quienes han sido sometidos a él».
Para ello se basaron en jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que «expuso en varias oportunidades que resulta inaceptable el dictado de una sentencia condenatoria cuando hubiera mediado un pedido de absolución por parte del fiscal».
La causa se cerró en 2013 por inexistencia de delito, pero un año más tarde la Corte Suprema la reabrió y revocó los sobreseimientos, por apelaciones de la Oficina Anticorrupción, del Ministerio de Justicia y de la fiscalía.
EXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”
En una charla íntima, el fotógrafo cuenta sobre la vida después del ataque: el apoyo de su familia, lo espiritual, la ausencia de rencor y la esperanza de justicia. También recuerda sus comienzos con la fotografía y los sueños que lo empujan a seguir.
En una tarde de abril, de esas en las que el sol parece querer quedarse un rato más, la escena tiene algo de refugio: banderines colgados, una foto de Maradona y unos mates que circulan sin apuro. La charla es íntima. Pablo Grillo habla sin solemnidad, con una mezcla de liviandad y profundidad que atraviesa toda la conversación.
“Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
“Hoy estamos alucinante, ATR. Estamos bien. Que no es poco”, dice, después de un año que define como “de casi contarla desde el cielo”. Su vida, admite, ya no es la misma. Cambió el ritmo, cambió la forma de moverse y también ciertas rutinas que antes eran naturales. “Ya no hago los mismos recorridos que hacía antes de salir al barrio… no por cuestión de que no lo puedo hacer, sino que no sé cómo hacerlo”.
La transformación también se mete en lo cotidiano, incluso en lo afectivo. Hace quince años que está en pareja, pero todavía no volvió a verla. “Estoy esperando que me llegue el mensaje”, sin enojo, más bien con una calma que sorprende después de todo lo vivido.
“La veo con otra carrera, con otro ritmo”, dice sobre la vida. Y, fiel a su forma directa de hablar, lo resume con una imagen brutal: “A lo mejor los noviazgos son para 20 años, o no… pero después te agarra un pelotudo, te pega un bombazo en la cabeza y te entierra”.
El día “D”
El 12 de marzo de 2025 no es un recuerdo lineal, pero tampoco se borró. Hay fragmentos nítidos: dos amigos, los únicos rostros conocidos entre la confusión, y la necesidad de no quedarse solo. “Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
El momento más crítico fue en la ambulancia. “Ahí sentí que me tenía que dejar hinchar las pelotas. Fueron 10 minutos”. Después, la intervención médica y el sistema de salud hicieron lo suyo: “Con toda la salud pública encima… me fui tranquilizando”.
No habla de miedo. Hace una distinción precisa: “Miedo no. Respeto. Respeto por lo que podría venir”.
Del gendarme que disparó (Héctor Guerrero) no tiene una imagen clara. No recuerda un gesto, ni una reacción. Sí, en cambio, una lógica: la de alguien que cumple un rol sin detenerse. Si lo tuviera enfrente, no imagina revancha. “Le tocaría el hombro y le diría: loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”.
Lo que lo sostuvo
En la reconstrucción, hay un sostén claro: su familia. Se aferra a su madre y a su padre, especialmente a su padre, a quien define como un referente. “Mi viejo es un líder para mí. Es un chabón que lo tengo ahí arriba. Y mi vieja también”, y agrega: “El chabón se cargó al hombro lo de los medios y salió en todos los medios”. También a su hermano, con quien creció entre discusiones y peleas típicas de la edad.
El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).Fotos: Lu del Mármol (@ludelmarmol) https://www.instagram.com/ludelmarmol
Los amigos ocupan otro lugar central. Los nombra con orgullo, como una red que creció incluso en medio de la adversidad. También aparece la ausencia de uno de ellos, que murió en un viaje. Una pérdida que atraviesa el relato con naturalidad, sin dramatizar.
A ese entramado se suma algo más difícil de definir. Grillo no se declara creyente en términos tradicionales, pero reconoce que algo cambió. Las muestras de afecto, los mensajes, las personas que rezaban por él lo llevaron a acercarse a una idea de lo espiritual. “Mucha gente venía y me decía, estamos orando por vos, entonces con esas cosas me fui aferrando un poquito más», comenta. “No es joda ser creyente”, resalta.
Contar y ser contado
La fotografía aparece como hilo de continuidad: “La cámara es un objeto que vi siempre”. Empezó de chico, casi como un juego heredado: su padre tenía una cámara y él la tomó como propia. De los cumpleaños y eventos familiares pasó a formarse y a construir un oficio.
Hoy se define como documentalista. Alguien que sale a buscar historias.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Después de lo que vivió, esa mirada cambió. Ya no se trata solo de registrar, sino de entender mejor lo que está pasando. De anticipar, de leer el contexto.
También cambió su lugar: por primera vez, fue protagonista de una historia que otros contaron. Aun así, no hay rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar”, dice. Y agrega: “no siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.
Violencia institucional y la búsqueda de justicia
Cuando habla de política, el tono se vuelve más áspero. Recuerda la reacción pública de Patricia Bullrich y la indignación que le generó. Con Javier Milei es más directo, sin matices: “Es una basura”.
Cuestiona el rumbo del país y la dirigencia, y no oculta su posicionamiento político: se define abiertamente como “re-kirchnerista” y mantiene una identificación fuerte con Cristina Fernández de Kirchner, a quien incluso pudo saludar en una videollamada tras su internación y confiesa que le gustaría visitar.
En el plano judicial, su mirada apunta más arriba del autor material. Cree que el proceso no puede quedarse solo en quien disparó. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias”, dice. Y lo grafica con su propio lenguaje: “Están lavando los tuppers… y no es el único tupper”.
Lo que espera es claro: que la justicia avance y que lo haga de manera integral. “Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Lo que viene
Después de pasar un año internado, volvió a su casa en marzo de este año. Pablo hoy se mueve con cierta cautela, pero también con decisión. Se siente acompañado, reconocido incluso por gente que no conoce. Eso todavía lo sorprende.
No volvió a la cancha -es hincha de Club Atlético Independiente, pasión heredada de su padre- por recomendación médica, pero tiene claro que quiere volver a hacer lo que hacía. Salir, estar, registrar. “Voy a ir al mismo lugar y voy a sacar las mismas fotos”, dice.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Sueña con algo concreto: trabajar de fotógrafo, vivir de eso, que su trabajo sea valorado. Algo que antes le costaba decir y ahora no. También aparece un deseo más íntimo: volver a un lugar de su historia, Las Cañas, en Uruguay, donde pasaba los veranos con su familia. Un regreso que no tiene que ver con escapar, sino con recuperar algo propio.
“Valgo tanto”, dice. Y en esa frase, simple y nueva, parece condensarse todo lo que pasó.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Ping pong con Pablo Grillo
¿Messi o Maradona?
“Maradona”
¿Música?
“El rock and roll… y el reggae”
¿Qué es el barrio para vos?
“La vida. Me sacás del barrio y me sacás de la vida”